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viernes, 10 de febrero de 2023

Comenzar a recortar

Varias compañeras me han preguntado que cómo inicio yo el recortado con tijeras en el aula. Así que en esta entrada voy a compartir las técnicas y el material que uso.

Comienzo siempre por cortar churritos de plastilina. No se si lo habéis probado pero es adictivo, jeje. Así que a los niños y niñas les encanta.  Sé que existen tijeras especiales de plastilina pero yo uso las normales que tienen en el aula sin ningún problema.

Un poquito después, y también paralelamente, empezamos a utilizar un material que compartió Marta en su blog TresCuatreicinc. El material original consiste en unos gusanitos con marcas punteadas para recortar siguiéndolas. El trazado de las marcas van siguiendo una progresión de dificultad. Podéis verlo en este enlace.

Para aprovechar más el papel, yo dibuje las tiras seguidas y les hice las mismas marcas. Después las fotocopié en cartulinas de colores y recorté las tiras por la linea gruesa, guardando todas las tiras del mismo nivel de dificultad en una bolsita.

Podéis descargar el material pinchando aquí o en la imagen.

Los niños y niñas comienzan a recortar las tiras del nivel 1 (las más finitas con marcas horizontales) y cuando van consiguiendo hacer los trocitos por la marca, van pasando de nivel. En un cuadro de doble entrada, yo voy anotando por cual van.

Para recortar les dejo sobre la mesa las tiras y un cuenco para dejar los trocitos que van haciendo. En cuanto a las tijeras, usamos las que tenemos en el cole, que suelen ser las típicas escolares con punta redondeada pero, a mis amigas-madres, les recomiendo que compren unas que corten más aunque tengan punta. Aprender a recortar con tijeras que cortan muy bien es mucho más fácil. En cambio, cuando no corta, es desesperante.

Cuando van adquiriendo un mínimo de destreza, les dejo recortar otros materiales. Antes, les dejaba catálogos de juguetes, ya que les motivaba recortar y pegar en un papel juguetes que les gustaban. Y de este modo se esforzaban en recortar siguiendo un contorno.  Ya no estoy a favor de llevar al aula los catálogos porque fomentamos el consumismo de una manera muy directa así que como alternativa podemos usar revistas de viajes, catálogos o revistas de comida, ...

Estas propuestas las solía hacer durante el juego por equipos de las tardes. Ahora que en mi cole hay jornada continua, buscaremos otro momento en el que pueda atenderles individualmente para corregir el agarre de las tijeras. 

La forma de coger las tijeras se la voy corrigiendo individualmente. Para que recuerden que el dedo gordo ha de colocarse en el hueco de arriba de las tijeras, les pinto una carita en la uña, la cuál deberán ver bien orientada durante todo el tiempo que cojan las tijeras. Si la ven bien, es que el dedo gordo y la mano en general, está bien colocada. Es un truco que vi en Instagram pero no recuerdo donde...

                                                     

Y luego ya...¡a practicar siempre que se pueda!

martes, 17 de enero de 2023

Psicomotricidad con cajas de cartón

Este curso, al ser la maestra de apoyo, estoy dando las sesiones en el aula de psicomotricidad a todo el segundo ciclo de Infantil. La verdad es que no es el ámbito en el que más formación tengo así que, mientras voy aprendiendo, intento aplicar en esas sesiones lo que es para mí la Educación Infantil y lo que considero esencial que vivencie el alumnado en esta etapa de su desarrollo en relación al cuerpo y al movimiento.

Una de las cosas que me parece fundamental es que gran parte de las sesiones sean de juego libre con materiales, aunque yo siempre llevo pensadas propuestas de acción por si no surgen en los grupos de manera espontánea. Comenzamos siempre por una pequeña introducción, después juegan con el material y terminamos con un ratito de calma. Durante la parte de juego, mi papel es observar, por un lado, las destrezas motrices individuales y la manera de relacionarse mediante el cuerpo y el movimiento, con el material y los demás niños. Y, por otro lado, las interacciones concretas con el material para rescatarlas y llamar la atención sobre ellas al resto del grupo. De esta manera fomentamos que se imite una acción interesante o que dicha acción dé pie a otras que, a lo mejor de forma libre, no se les habían ocurrido.

Veamos un ejemplo concreto. Durante la semana pasada hemos realizado sesiones con cajas de cartón vacías en 3, 4 y 5 años. La mayoría de las veces los niños y niñas se descalzan antes de comenzar la sesión. En este caso era fundamental para no romper rápidamente las cajas. Una vez que entraban a la sala encontraban las cajas colocadas en círculo y a su vez apiladas de la manera más estética posible. 


En primer lugar, observábamos lo qué había y comentábamos lo que era y para qué se podía usar o para qué lo habían usado ellos en otras ocasiones (la maestra que impartía las sesiones de psicomotricidad durante los cursos anteriores también trabajaba en esta línea). Después les decía 3 normas básicas para jugar: no romper las cajas; no golpearlas, lanzarlas o darles patadas; y para los grupos de 5 años, no subirse encima de las cajas grandes.

A continuación, comenzaba el juego libre. Y fué precioso ver cómo transcurría la sesión según el nivel y el carácter concreto de cada grupo.

El primer grupo de 3 años rápidamente comenzó a meterse en las cajas y a ponerselas en la cabeza. Metidos dentro, les arrastramos por la sala lo que obviamente les encantó y luego intentaron hacerlo ellos. El juego estrella fue esconderse en las cajas, cerrar las solapas superiores, que yo las abriese simulando que me había llegado un paquete, y me asustase. También, entre otras cosas, se les ocurrió hacer un tren con cajas-vagones y locomotora. 

Es curioso como otro grupo de 3 años se quedó parado ante la opción de poder ir a jugar con las cajas y tuve que sugerirles y de alguna forma también "legalizar" el uso lúdico de un objeto que no es un juguete o material reconocible para ellos como tal. Un poquito más guiados fueron realizando las mismas acciones que sus compañeros de nivel. Durante un rato jugamos a responder a consignas para colocarse dentro/fuera/debajo de las cajas  y , al final de la sesión, se les ocurrió coger una caja grande como si fuese una mesa y sentarse alrededor en las cajas más pequeñas para comenzar un banquete. Qué suerte vivir estos momentos.

Los grupos de 4 años ya habían jugado con cajas el curso pasado y les encantó encontrarselas en el aula. Repitieron las acciones de los alumnos de 3 años teniendo más inicitaiva a la hora de darme sustos desde dentro de la caja, ayudando a compañeros a meterse dentro e incorporaron la idea de regalarse cajas como si fueran de verdad paquetes. También algunos niños y niñas quisieron construír torres, casas o piscinas recopilando el mayor número de cajas posible. Durante un rato también jugamos a colocarnos respecto a las cajas de acuerdo con consignas espaciales y aprovechamos el meternos debajo para jugar a ser robots.

Una propuesta que me gusta mucho es la de derribar el muro. Aproveché ya casi al final de la parte de juego y su iniciativa para apilar las cajas, para contruír un muro y que después lo derribasen. Me gusta más que tirar la pared sea el comienzo de la sesión para que la acción de derribar les haga afrontar de una forma más libre el juego con el material que ya han tirado. En la sesión con los bloques de colchoneta fue así, pero en esta ocasión no estaba planeado y surgió al final.

En 5 años, surgieron los mismos juegos que en 3 y 4 años pero más espontáneos y complejos. Se añadieron además la construcción de cabañas, barcos, robots, cohetes y cascos. Participaron más en la construcción de muros que luego derribaron por grupos, para dejar a todos la opción de tener el papel que quisieran.

                                

!Espero tener tiempo para poder ir compartiendo más propuestas para las sesiones de psicomotricidad!

domingo, 13 de noviembre de 2022

Matemáticas en 3 y 4 años: Pistas coloreadas

En mi cole hemos cambiado el método globalizado por unos cuadernillos para trabajar un proyecto por trimestre. Pero, me da la impresión de que a veces hay un poco de confusión entre los coles que "trabajamos por proyectos" y en ocasiones veo que se profundiza mucho en el aprendizaje del tema del proyecto (datos sobre el universo, prehistoria, etc.) como si el proyecto fuese un fin en sí mismo, en lugar de abordarlo como un vehículo para ir recorriendo los contenidos de currriculo. En mi opinión, debe ser diferente lo que el alumnado cree que trabajamos, a lo que de verdad trabajamos los docentes. Para ellos, estaremos enseñándoles mucho sobre Egipto, pero para nosotros, ese tema interesante será sólo el hilo conductor de nuestro mapa mental de capacidades a conseguir en el alumnado.

Las pistas coloreadas es un juego muy divertido y fácilmente contextualizable a cualquier interés infantil. Consiste en completar un camino para llevar un personaje de un sitio a otro. Por ejemplo, en la imagen que véis , el coche de carreras debe llegar a la meta (podéis descargar esta pista pinchando aquí o en la imagen).

                             

En las siguientes fotos, veréis como las maestras de 4 años de mi colegio han adaptado el material al proyecto "Los dinosaurios" por lo que habrá que llevar a un dinosaurio con su familia. (Gracias, Almudena, por dejarme compartir las fotos de tus alumnos/as)

Los niños tiran el dado, anotan en el rectángulo inferior lo que les ha salido en la tirada y colorean en la pista tantas casillas como puntos hayan obtenido en el dado.  

                                        

En su siguiente tirada procederán igual pero les indicaremos que coloreen las casillas de esa tirada con otro color. Y así continua el juego hasta que terminan la pista y llegan a "la meta". En la última tirada podemos dejar que acaben con cualquier número o que deban sacar el número exacto en la última tirada para completar solo las casillas que les queden.   

                                              

Con este juego pretendemos que los niños refuercen la idea de cardinalidad de los números y los escriban. Pero, además, es muy interesante que durante la partida aparezcan tres representaciones del número y constantemente el niño/a está pasando de una a otra: la configuración del número en forma de puntos del dado, el número de casillas coloreadas y el número escrito con cifras. 

                                    

Al ser un juego, además de aparecer necesarias dichas capacidades para poder ganar; la motivación para ponerlas en práctica es altísima.

Cada alumno juega individualmente con su pista, pero el aprendizaje es mayor si varios niños juegan a la vez en un pequeño grupo ya que, además de aprender a respetar los turnos, observan la partida del resto, ven qué número les sale en el dado y todos pueden responder a preguntas como ¿Quién va ganando?, ¿Qué le tiene que salir a X para que gane?, ¿Cuántas tiradas te/le han hecho falta para ganar?,...

Se puede jugar en los niveles de 3 y 4 años. En 3 años esperaremos al tercer trimestre y jugaremos con un dado con cantidades hasta el 3 y una pista de 10 casillas. 

En 4 años jugaremos con un dado normal y aunque empezamos usando una pista de 10 casillas, a medida que avance el curso pasaremos a una pista de 15 casillas. En este nivel aparece gran diferencia entre los niños/as que han jugado en casa con dados y los que aún tienen que contar los puntitos con el dedo en cada tirada. No supone un problema hacerlo porque a final de curso todos serán capaces de saber qué número les ha tocado sin contar los puntos.

En cuanto a la corrección de la escritura de los números, cada cual puede hacerla según los criteros que habitualmente siga en el aula. En mi opinión, en este tipo de juegos, prima la legibilidad. Si somos capaces de saber qué número ha escrito a pesar de no ser una escritura correcta, para mi está bien, ya que estamos jugando. Si piden ayuda, por supuesto que se la ofrezco y en mi caso, siempre tienen delante una recta numérica para poder fijarse.

                           

Posteriormente, en otro tipo de actividades, practicaremos las grafías de los números pero siempre justificado por la necesidad de que sean comprensibles para alcanzar objetivos de la vida real o de los juegos.

domingo, 2 de octubre de 2022

Rutinas de asamblea con La pequeña oruga glotona

Este curso seré la maestra de apoyo de Infantil en mi cole así que será todo un poco diferente. Los que me conocéis sabéis que intento darlo todo con mis tutorías y este año, por mis circunstancias familiares, no me era posible dedicar todo el tiempo y la energía que un grupo "propio" merece. Pero tengo muchas ganas de aprender de mis compañeras y espero poder tener más tiempo para hablar de educación y conocer distintas posturas desde dentro de otras aulas. Además, seré la coordinadora del ciclo lo cual, aunque me está dando más trabajo del que pensaba, espero que también sea una fuente de aprendizaje y una oportunidad para compartir posturas educativas.

Así que mientras veo qué parte de todo esto puedo volcar en el blog, voy a compartir el material que hice para realizar las rutinas de la asamblea en mi último grupo de 3 años.

Llevaba tiempo queriendo dar un poco más de sentido a las típicas rutinas de pasar lista, decir qué día de la semana es, los niños y niñas que estamos o faltamos, etc.; y quería contextualizarlo en algo conocido para los alumnos. Como La pequeña oruga glotona lo cuento mucho en 3 años y tiene una clara alusión en su historia a los días de la semana y al conteo hasta 5 elementos, me pareció perfecto para ligar todo el material dedicado a estas rutinas.

El material consta de dos partes que quedan integradas en el mismo panel. En primer lugar, tenemos el registro de la asistencia. Cada niño/a es una oruga que permanece en una hoja con un cartel con su nombre en mayúsculas. 

 Todas ellas se distribuyen en las ramas de un árbol. Para repasar si están o no en la clase, hay que "leerlas" de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, lo cual ya es un aprendizaje básico en sí mismo por ser el sentido de lectura en muchos idiomas.


Si algún alumno/a no ha venido, colocamos su hoja en el capullo. 

Pero a mí me gusta que los niños/as "hagan algo" cuando llegan al aula para marcar que ya están. Al no estar plastificado el árbol ni pegado muy firmemente a la pared, las hojas no podíamos quitarlas cada día y que las fuesen poniendo al llegar al aula. Así que mantuvimos el reparto de piedras que ya había hecho otras veces. Al comenzar la asamblea cada alumno/a cogía la piedra con su nombre y veíamos las que habían quedado en la caja. A medida que fue avanzando el curso, había días que las repartía el encargado/a. El sistema de las piedras con el nombre tiene mucho éxito ya que los niños/as suelen sentir especial atracción hacia los elementos naturales y que una piedra sea suya en un entorno como es el aula, les llama mucho la atención.

En enero cambiamos el sistema. Las hojas con su oruga y su nombre pasaron a otro espacio donde estaban pegadas con velcro. Las podían coger cuando quisieran como ayuda para escribir su nombre o el de sus amigos/as. 

En la zona de la asamblea hice otras nuevas vacías, pero con dos velcros. En uno de ellos estaba la foto y al llegar al aula por la mañana, cogían de un montón el cartel con su nombre y lo pegaban en el otro velcro. Al comenzar con este nuevo sistema, el encargado/a empezaba saludando a los compañeros con el apoyo de la foto y del nombre. Posteriormente eliminamos la foto de tal forma que, al llegar, los niños/as podían poner su nombre en cualquier hoja y el encargado/a tendría que reconocer los nombres de sus compañeros para poder "pasar lista".

Los velcros que se ven en esta última foto en la parte izquierda del tronco y en la parte inferior del capullo son para poner el total de hojas que hay en cada lugar.

En segundo lugar, usamos el cuerpo de la oruga para trabajar los días de la semana y el conteo y numeración hasta el 5. Como veis en la foto, el cuerpo de la oruga tiene una bolita por día de la semana que son círculos que se levantan. En la parte delantera de cada segmento del cuerpo, hay un cartel con el día de la semana en mayúsculas. El alumno/a encargado/a busca en una lista aparte, con tarjetas de los días de la semana (rodeada de amarillo en la foto), el que es igual al de la parte delantera del círculo. A mí me gusta empezar con este tipo de comparaciones el trabajo lectoescritor ya que me parece básico identificar los rasgos diferenciadores de las palabras que nos ayudan a elaborar hipótesis sobre qué puede poner sin saber aún leer. Así que comenzamos ayudándoles a determinar, dentro de los siete días de la semana, si son igual de largos/cortos, si empiezan por una letra igual o diferente, si tienen letras en común cuyos rasgos las hacen fácilmente identificables (la "o" , por ejemplo), etc.

Una vez que han encontrado la tarjeta con el día de la semana que es igual, y que corresponde al día en el que estamos, abrimos el segmento corporal y lo pegamos dentro. El cuerpo se irá quedando abierto y así sabemos los días de la semana que han pasado. Al abrir el círculo encontramos las frutas que se ha comido ese día la oruga. Decimos cuáles son y las contamos. Después buscamos el numeral correspondiente en una lista de números del 1 al 7 (rodeada de rojo en la foto) y lo pegamos dentro del círculo. Como el cuerpo va a ir quedando abierto, iremos formando la recta numérica del 1 al 5.

En este enlace (pincha aquí) podéis descargar las frutas, las orugas y los carteles con los números.

El sábado y domingo también se pueden abrir y tienen por dentro algunos de los alimentos que la oruga come el sábado y la hoja verde que se come el domingo. Como esos días no vamos al cole, no trabajamos sobre ellos pero los abrimos los viernes, sobre todo al principio de curso, para completar la historia y explicar que esos dos días no vamos a venir al cole.

Cuando lo diseñé y elaboré no lo hice con idea de mantenerlo todo el curso, ya que cuando tuviesen muy mecanizado el conteo hasta 5 en orden e identificasen el día de la semana igual al presentado, no tendría dificultad añadida y por tanto perdería interés. Y tampoco pensaba estar todo el curso contando el cuento frecuentemente. Pero como en marzo comenzó la pandemia del COVID, no me dio tiempo a diseñar lo que vendría después. Cuando vuelva a tener alumnos de 3 años, veremos con qué podemos continuarlo.

Terminar dedicando esta entrada a Verónica, que no tenía por qué hacerlo, pero me cedió el apoyo para que sobreviviese a trabajar y vivir con tres hijos pequeños. Y además está empezando su asamblea de La pequeña oruga glotona así que esta entrada es otra forma de darte las gracias!

sábado, 30 de mayo de 2020

Conociendo a Arcimboldo

Aunque el trabajo en el cole nos queda, por desgracia, un poco lejos, voy a compartir lo que hicimos en febrero en mi aula de 3 años sobre la obra de Giuseppe Arcimboldo.

Habíamos trabajado durante el mes anterior sobre el cuerpo humano, la salud y la alimentación. Una semana antes desarrollamos también bastante la propuesta de realizar la receta de una brocheta de frutas (podéis leer la experiencia pinchando aquí). Así que el día en el que por la mañana al entrar a clase apareció en la pizarra digital la obra "Retrato de verduras", los niños/as ya tenían mucha información. Nada más entrar al cole les dejaba un ratito de juego libre y, en ocasiones, les ponía de fondo una música o imagen motivadora, sin explicar nada salvo que preguntasen.

En otro momento del día, volvimos a la imagen y ya sí pusimos en común lo que veíamos: una cara de verduras, cebollas, un plato, etc. ¿Y si le dábamos la vuelta?

Después, les propuse que, por equipos, creasen su propia cara con los alimentos de juguete del aula. El trabajo en equipo de forma colaborativa es difícil a los 3 años ya que aún no han tenido tantas experiencias sociales como para saber gestionar roles y materiales. Así que, más que a la creación de la cara, mis cometarios fueron dirigidos a este aspecto: no "acaparar" materiales, intentar que todos colocasen algún alimento, que escuchasen las ideas de otros niños/as, etc. Resultó muy interesante.


Los círculos que les dí como soporte para la actividad anterior, los usaron después para dibujar caras también entre varios niños. Fue genial escuchar los comentarios que se hacían unos  a otros para intentar adaptar todos los niveles de dibujo y que el resultado final se pareciese a la imagen de la cara que tenían en mente los más maduros del grupo.


Durante otros ratitos de juego libre por la mañana dejé en una mesa una cara hecha por mí, láminas con círculos más pequeños y contadores de frutas para que sirviesen de provocación a crear, esta vez de forma individual o por parejas, caras de frutas.



En el tiempo de trabajo por rincones pudieron crear su propia obra "permanente" del estilo de las de Arcimboldo. La propuesta estuvo programada para el rincón de arte durante una semana y la desarrollaron en dos fases (es decir, durante la misma semana, debían acudir dos veces al rincón). Usamos una lámina de nuestros libros de texto en la que viene un círculo y un sombrero-cazuela. En la primera fase pintaron con témpera el exterior y el interior de la cara de dos colores diferentes. Cuando se secaba, volvían al rincón para pegar recortes de alimentos previamente preparados por mi en una bandeja.



Durante el tiempo que trabajamos la obra de Giuseppe Arcimboldo, leímos conjuntamente un libro que les hice yo recopilando los aspectos más importantes sobre la vida y obra del artista. Luego quedó en la biblioteca de aula para que lo disfrutasen cuando quisieran. Podéis descargarlo pinchando aquí o en la imagen.


martes, 5 de mayo de 2020

Atención educativa: contamos el cuento "El cambalache" y hablamos de los celos



Descubrí El cambalache por casualidad y lo cuento muchísimo. A los niños les encanta y yo creo que es porque presenta los celos de una forma muy reconocible para ellos y con una manera de resolverlos que también es la que, al menos en algunos momentos, desearían llevar a cabo (cambiar a tu hermano/a, devolverlo al sitio del cual vino,...). Está escrito e ilustrado por Jan Ormerod y Andrew Joyner y editado por Ekaré. Podéis conseguirlo aquí.

Para meternos en él de una forma más profunda, planteé algunas sesiones de trabajo para el tiempo de Atención Educativa/Alternativa a la Religión en mi aula de 3 años, aunque las propuestas y el material es fácilmente adaptable a 4 y 5 años. En estas sesiones somos menos y podemos hablar todos más tiempo y con más tranquilidad y, este cuento en concreto, da pie a desarrollar conversaciones interesantes desde el punto de vista emocional. Los personajes son muy expresivos y las ilustraciones contienen muchos detalles que completan la narración verbal, así que resulta perfecto contar el cuento con un grupo más reducido para que puedan verlo bien.

Antes de empezar la lectura, extraemos información de la cubierta, anteportada y portada y hablamos de lo que los niños/as creen que trata el cuento, quienes son los personajes que aparecen, dónde están, cómo creen que se sienten y por qué,...


Después de leerlo varias veces, disfrutarlo, hablar de lo que nos ha gustado o no y dibujarlo si queremos; podemos hablar de cómo se siente Carolina en las distintas partes del cuento y por qué. Observando las caras del resto de los personajes también podemos conocer sus sentimientos. Pero si hay algo que nos asegura un buen rato de interesante conversación es el tema de los hermanos: si tienen o no, su edad, cómo son, lo que hacen, anécdotas que han oído sobre su nacimiento o cuando eran más pequeños y sus conocimientos sobre los cuidados que precisan los bebés. Desde ahí podemos dejar espacio para que compartan los momentos en los que han sentido celos, ponerle nombre a un sentimiento tan frecuente y normalizarlo. Y en algún momento, preguntar si les gustaría o les hubiese gustado hacer como Carolina y cambiar a su hermano por otro, devolverlo a una tienda o que volviese al sitio del que ha venido. Son acciones que muchos de ellos hubiesen deseado pero que la sociedad se encarga de hacerles saber que pensar en ellas está mal y por tanto muchos no llegan a verbalizarlas, lo que impide que se canalicen correctamente. Sacarlas a la luz con el cuento es el vehículo para poder expresar los celos y resolverlos.

Después de ello podemos escribir una lista conjunta de las ventajas e inconvenientes que supone tener hermanos. Si son más pequeños que nosotros, ¿qué cosas creéis que podréis hacer juntos cuando crezcan? Y si son más mayores, ¿qué cosas hacen ellos que os gustaría poder hacer también a vosotros?

Otra pregunta interesante que se deriva del cuento es si creen que la mamá de Carolina la quiere en las primeras escenas del cuento y por qué. Aunque nazca un hermano nuestros padres y madres siguen queriéndonos ¿cómo lo sabemos? Podemos escribirlo a nuestra manera y/o dibujarlo.


En El cambalache aparecen características del bebé que gustan a la mamá cocodrilo. Carolina las busca después en los animales de la tienda de bebés. A partir de dichas cualidades, realizamos una actividad para trabajar la descripción de un modo que les encanta y que ya hicimos con los monstruos (podéis leer la entrada pinchando aquí) y personajes de revistas (podéis leerlo aquí). Esparcimos por la alfombra imágenes de animales que aparecen en el cuento y nos sentamos en círculo. Cada niño deberá pedir un animal a su compañero de la derecha expresando rasgos que lo definen (color, ojos, número de patas, tamaño...) pero sin decir su nombre. También podemos describir nosotros animales que los niños deberán adivinar.

Respecto al desarrollo de la lectoescritura, realizamos también una actividad que ya conocen y que consiste en buscar entre varias palabras, aquellas en las que pone cocodrilo.

En cuanto a contenidos de tipo lógico-matemático, el cuento se presta a realizar una propuesta de peticiones con el vestido de Carolina. La que yo propongo en el material es muy sencilla puesto que sólo los alumnos que no van a Religión tienen la oportunidad de realizarla y el objetivo es asentar los aprendizajes que se consiguen con este tipo de actividad. En este caso, presentamos a Carolina con como modelo con un vestido de tres círculos amarillos. Los alumnos deben pedir por escrito el número necesario de círculos para que el vestido vacío de su Carolina quede igual que el del modelo. Si lo consiguen, ellos mismos pueden ver que ¡han ganado! (Podéis leer más sobre peticiones en la entrada "Las peticiones en 3 años")


Y por último, dramatizamos el cuento con nuestros propios títeres con el objetivo, entre otros, de mejorar la pronunciación. Podemos escribir una lista conjunta en la que apuntemos cada personaje y el alumno/a que lo va a representar. Después, pintan los títeres, los recotamos y pegamos un palo por detrás.


Por último, os dejo un vídeo que grabé contando el cuento a mis alumnos.

lunes, 30 de marzo de 2020

Cuentos y matemáticas: Las diez gallinas

Como conté en la entrada anterior, y por si sirve de acompañamiento a mis alumnos y sus familias, voy a intentar seguir grabándome contando cuentos. En este caso elegí Las diez Gallinas, de Sylvia Dupuis y editado por Edelvives.
                

Lo cuento muchísimo, sobre todo en el nivel de 3 años. Tiene mucha sonoridad, el que sea rimado a los niños les encanta y su lectura se puede alargar tanto como queramos, o simplemente hacer un recitado rápido para usarlo como estrategia para captar su atención y seguir adelante con otra actividad. Y me gusta mucho el componente matemático. 

Desde que conocí a Carlos de Castro mi visión de las matemáticas en Educación Infantil cambió, creció, se hizo enorme. Empezaron a surgir oportunidades de aprendizaje en infinidad de situaciones cotidianas del aula y comencé a crear otras muchas a partir de problemas o materiales que daban pie a ello. Hable un poquito de esto en la entrada Aprendizaje incidental y aprendizaje programado de las matemáticas en un aula de Educación Infantil y en un artículo que publiqué que se llama Oportunidades para aprender matemáticas a lo largo de una jornada en el segundo ciclo de Educación Infantil. Y también empecé a ver las matemáticas que esconden los cuentos. Cuentos no creados para enseñar matemáticas sino literatura infantil de calidad, que precisamente por ser buena enganchaba a los niños de tal manera que cualquier problema que surgiese de ellos contaría con motivación suficiente para resolverse. Y de ahí nació el Taller de problemas, una experiencia maravillosa en la que fuimos planteando problemas con alguna escena de los cuentos Inés del revés, Diez patitos de goma, Por cuatro esquinitas de nada, ¿Qué prefieres?, etc.

Las diez gallinas es casi todo matemáticas. Presenta a diez gallinas muy hermosas y muy finas y a las que podemos contar en la portada antes de empezar. Por cierto, ¿cuántas caben encima de la valla? ¿cuántas se han quedado en el suelo? Una propuesta interesante para trabajar la correspondencia uno a uno y la cuantificación en 3 años puede ser la siguiente: teniendo una valla con X postes, traer tantas gallinas como quepan teniendo en cuenta que se colocarán como en la portada, una sobre cada poste. Al principio pueden traerlas de una en una pero después, en un solo viaje. Y, por supuesto no podrán quedar gallinas en el suelo ni postes vacíos, tendrán que traer las justas.



Y ahora que ya tenemos las diez, ¡vamos a ver dónde pusieron sus huevos!.

Normalmente no cuento las gallinas de cada página sino que recito el texto y dejo que los niños disfruten de él y, mientras, "analicen" sólos las ilustraciones. Y al final, algunas veces contamos los pollitos para saber si ya han nacido los diez.

Por cierto, además del atributo color, también trabajaríamos la correspondencia uno a uno si proponemos llevar a cada pollito con su mamá o a cada gallina con su huevo.

Página a página van sumándose gallinas. Los alumnos pueden ver cómo aumenta la cantidad de una en una. En algunas páginas podrán saber cuántas hay sin contarlas gracias al "poder" de la subitización; en otras vienen colocadas con disposiciones que facilitan el conteo (por ejemplo, cuando hay 6,7, 9 ó 10)

 
y hay otras páginas con las gallinas colocadas aleatoriamente (cuando hay 8, por ejemplo).


En lecturas sucesivas podríamos ver en cada página cuántas gallinas han puesto ya huevos y cuántas nos faltan para que pongan las 10. Planteado esta propuesta podríamos obtener todas las descomposiciones del número 10, muy interesante en el nivel de 5 años.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Programación de la realización de las brochetas de frutas

Este curso me he propuesto ir recogiendo en documentos algunas propuestas que hago fuera de los libros de texto para poder compartirlas, recordarlas y mejorarlas en cursos futuros. En este caso he recogido todo el proceso que hemos desarrollado desde el día que recibimos la receta para hacer una brocheta de frutas hasta el día que salimos a la frutería a comprar los ingredientes y nos la comimos acompañados por nuestros familiares. Es una propuesta llena de maravillosas oportunidades para leer, escribir, calcular, contar...en contexto y con la que cerramos la unidad dedicada a la alimentación. Al final de la entrada tenéis el documento en pdf para descargar.

En la entrada Leemos y escribimos para hacer brochetas de frutas ya os conté cómo hicimos la actividad hace 3 años así que no me voy a detener mucho en ello.

En primer lugar, recibimos la receta en el aula. Sin nombrar la palabra "receta" preguntamos a los alumnos qué puede ser eso, qué creen que pone o para qué sirve. Anotamos sus ideas previas.


Después creamos una lista conjunta de lo que necesitamos para poder hacerla. Según el tiempo que tengamos, podemos hacer una lista más completa incluyendo platos, palos, servilletas, etc. Yo este curso tuve menos tiempo porque coincidió muy cerca de la celebración de Carnaval así que sólo escribimos la lista de las frutas necesarias.

Primero realizamos en un DINA3 la lista colectiva que veis. Salieron voluntarios a escribir los nombres de las frutas y dejamos un hueco para calcular y escribir después las cantidades. De acuerdo con el enfoque comunicativo, yo les animo a escribir "a su manera" el nombre de las frutas pero en este caso, las alumnas que escribieron, prefirieron copiarlos de la receta.

Después llegó el momento de calcular cuánta cantidad de cada fruta íbamos a necesitar y apuntarlo. En la receta no tenemos datos para saberlo y los niños suelen plantear cantidades "locas" con los números que conocen o sugieren comprar 20 piezas de cada fruta. Les expliqué que esto es mucho porque normalmente no desayunamos tanta fruta En la brocheta vamos a pinchar sólo trozos, así que necesitaremos menos.

Llamamos a mi compañera Isabel por teléfono y nos dijo que cada equipo debía comer 2 piezas de fruta de cada tipo. ¿Cuántas necesitaremos comprar entonces? Lanzar esta pregunta en el nivel de 3 años, cuando aún no han tenido mucha experiencia en la resolución de problemas, va a dejar pocos resultados lógicos así que lo que hicimos fue usar frutas de plástico. Nos las dejó Almudena mezcladas con animalitos por lo que, la primera tarea, fue separarlos.


Yo tengo el grupo dividido en 4 subgrupos (azul, verde, amarillo y rojo) así que dibujé en la alfombra cuatro cuadrados y marqué cada uno con una tarjeta de color. Tal y como nos había dicho Isabel, debíamos colocar 2 piezas de cada fruta en cada equipo. Ya esto resultó complicado para algunos niños pero fue precioso ver cómo los que estaban alrededor ayudaban a los que colocaban la fruta explicando verbalmente cómo debían hacerlo, rehaciendo los conjuntos de fruta para igualarlos y, en definitiva, poniendo en juego un lenguaje y unos procedimientos matemáticos muy ricos. Yo me limité a observar y sólo hacer preguntas o comentarios como "¿Crees que ya has colocado dos en cada equipo?" o "cuando creas que has terminado puedes parar".


Matemáticamente es interesante que cojan las frutas de un recipiente en el que haya más de las necesarias. Si dejamos sólo las 8 que vamos a necesitar, el alumno deberá repartirlas (que tampoco está nada mal como propuesta); pero si hay más, él debe decidir cuándo parar. Y el tomar esta decisión a mi me parece muy importante ya que no suele tener muchas oportunidades para hacerlo.

             
Una vez que tenemos dos piezas de cada fruta en los equipos, tenemos que contar el total que hay que comprar. Aquí hubo niños que primero sacaron todas las piezas de la misma fruta y después las contaron. Algunos, previamente, las colocaron en una fila. Otros niños las iban contando a medida que las sacaban de cada equipo de forma que una vez que habían juntado todas las mandarinas, ya las tenían contadas.


En esta fase, en general tuve que ayudar, porque aún hay alumnos con problemas de enumeración.

Después, los niños fueron escribiendo las cantidades en la lista de la compra. Algunos trazaban el 8 "a su manera" y otros necesitaban copiarlo.



-       En otra sesión, les proporcioné una lista vacía para que escribiesen la suya propia y poder llevarla a casa para repetir la receta.


¡Ahora nos tocaba salir de compras! Con idea de trabajar la escritura del nombre de manera funcional y significativa y tener organizado lo que va a hacer cada alumno el día de la salida a la frutería; realizamos también una lista entre todos de lo que debemos llevar y quién se va a encargar: bolsas, monedero, las listas, etc.

Para asignar quién llevaría cada cosa, lo que hice fue meter todos los nombres en un saquito. Después leíamos una tarea, un niño sacaba un nombre al azar para que la realizase, lo leía y el que le había tocado, escribía su nombre junto a lo que debía llevar el día de la salida. Ese mismo niño era el encargado de sacar del saco y leer el siguiente nombre.


Para que todos los niños tuviesen algún cometido el día de la salida a la frutería, también asignamos encargados de pedir cada fruta y de llevarla. Para esto último elegimos dos o tres niños para que se pudiesen repartir el peso.


¡Vamos a la frutería! Ese día repartimos lo que tiene que llevar cada uno y repasamos las normas fundamentales: andar despacio, saludar educadamente en las tiendas, tocar la fruta sólo con guantes, etc. En la frutería el encargado de pedir cada fruta "leyó" lo que necesitaba comprar y la cantidad e introdujo en la bolsa las piezas necesarias mientras todos le ayudábamos con el conteo.


Y por último...¡a comer! Al día siguiente de la salida invitamos a los familiares que pudiesen para ayudarnos a leer la receta y preparar la fruta.


Prepararon además unas actividades muy chulas sobre la pirámide alimenticia y los colores de las frutas y verduras. ¡Gracias!


La programación de esta actividad, detallando todas las situaciones de aprendizaje que han surgido durante el proceso de realización de la misma, está recogida en un documento que he creado y quiero compartir. Si vaís a hacer la actividad y os interesa, podéis descargarlo pinchando aquí o en la imagen. 

https://drive.google.com/file/d/1wBlTGNBNAo9qhwccJoGZSrLPJxAAMnbN/view?usp=sharing