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sábado, 24 de febrero de 2024

Proyecto deportes: tangram en 4 y 5 años

Hace mucho tiempo que no he podido pasar por aquí a escribir nada. Para mí, la renuncia profesional que dicen que hacemos las mujeres al ser madres, es precisamente no poder ir más allá de lo que hacemos entre las cuatro paredes de nuestras aulas... Además, poco a poco, lo inmediato, breve y que nos exige poquita concentración, va desbancando a las formas de comunicar de hace tan solo unos años. Y así, hemos cambiado casi sin darnos cuenta, Instagram por los blogs, vídeos de 1 minuto y medio por los de 15 de antes, etc.

Pero quería compartir por esta vía, aunque sea brevemente, nuestra experiencia con el tangram en 4 y 5 años ya que a veces he compartido fotos en Instagram y me habéis pedido el material.


En mi cole tenemos un programa de mejora del razonamiento matemático dentro del cual realizamos juegos que habéis visto por el blog: peticiones, pistas coloreadas, problemas verbales en la asamblea y en un taller, juegos en los que se emplean los números ordinales,... Y desde el curso pasado, hemos introducido el tangram, ya que es interesante a nivel geométrico pues implica conocimiento de equivalencias entre figuras y comparación de longitudes y medidas de ángulos. Estos conocimientos apenas los abordamos en el aula porque solemos centrar el trabajo matemático en el número y el cálculo.

La gran ventaja que tiene para mí el tangram es que es un juego "de verdad", por lo que nuestro papel es "sólo" proponer jugar. Otro punto fuerte es que es obvio para los niños y niñas que el objetivo es formar las figuras propuestas. Si lo consiguen, ganan y si no, pueden hacer todas las pruebas que quieran moviendo las piezas, hasta que lo consigan. 

Yo suelo trabajar mucho en 3 años con los bloques geométricos, al principio de forma libre y después con plantillas. 

Y ya en 4 años, aparece el tangram. Comienzo por dejarles las siete piezas para jugar libremente, ya que de esta manera empiezan a establecer las primeras equivalencias entre las figuras y las medidas de sus lados. ¡Por cierto! Es muy importante que las 7 piezas sean del mismo color, para aislar este atributo que no aporta valor a nivel geométrico. En este momento, y aprovechando sus propias construcciones espontáneas como modelo ("¡Mirad lo que ha conseguido María! ¡Vamos a probar nosotros a construirlo.!"), propongo construir un cuadrado usando dos triángulos, una casita, un pez...

Después, les hago figuras del mismo tamaño que las que pueden formar con sus piezas, con las divisiones marcadas para que las busquen y las superpongan. Es importante insistir en dos normas básicas: deben usar las siete piezas para construir la figura y las piezas no deben salir del contorno del dibujo.

Es interesante observar la colocación que hacen del paralelogramo. Como se ve en estas dos últimas imágenes, es la única pieza que puede requerir ser volteada para ajustarse perfectamente al contorno dibujado.

Luego, tendrán las figuras del mismo tamaño pero sin divisiones. Intentamos contextualizarlas con el tema del proyecto que estén trabajando para que sea un material más atractivo y vean mejor lo que están construyendo. Pinchando aquí o en la imagen podéis descargar el tangram completo de los deportes.

                              

En esta fase es donde deben empezar a poner en juego sus conocimientos geométricos, ya que, de primeras, tienden a buscar la pieza que más se parece a la sombra. Por ejemplo, si hay un cuadrado, tienden a usar el cuadrado, sin darse cuenta de que esa pieza pueden necesitarla en otro lugar y ahí les vendría mejor emplear dos triángulos.

El último paso, ya al final de 5 años, es darles la figura negra clásica del tangram, y que la formen sin superponer las piezas encima. Algunos niños y niñas ya hacen esto en la fase anterior, formando la figura sin superponer las piezas en la plantilla dada por nosotras.

El tangram que tenemos nosotras y cuyo tamaño encaja con las plantillas que podéis descargar, es el de la marca Miniland. 

A mi el tangram siempre me ha parecido un juego difícil y os aseguro que es increíble como a los más pequeños les resulta mucho más fácil formar las figuras.

martes, 17 de enero de 2023

Psicomotricidad con cajas de cartón

Este curso, al ser la maestra de apoyo, estoy dando las sesiones en el aula de psicomotricidad a todo el segundo ciclo de Infantil. La verdad es que no es el ámbito en el que más formación tengo así que, mientras voy aprendiendo, intento aplicar en esas sesiones lo que es para mí la Educación Infantil y lo que considero esencial que vivencie el alumnado en esta etapa de su desarrollo en relación al cuerpo y al movimiento.

Una de las cosas que me parece fundamental es que gran parte de las sesiones sean de juego libre con materiales, aunque yo siempre llevo pensadas propuestas de acción por si no surgen en los grupos de manera espontánea. Comenzamos siempre por una pequeña introducción, después juegan con el material y terminamos con un ratito de calma. Durante la parte de juego, mi papel es observar, por un lado, las destrezas motrices individuales y la manera de relacionarse mediante el cuerpo y el movimiento, con el material y los demás niños. Y, por otro lado, las interacciones concretas con el material para rescatarlas y llamar la atención sobre ellas al resto del grupo. De esta manera fomentamos que se imite una acción interesante o que dicha acción dé pie a otras que, a lo mejor de forma libre, no se les habían ocurrido.

Veamos un ejemplo concreto. Durante la semana pasada hemos realizado sesiones con cajas de cartón vacías en 3, 4 y 5 años. La mayoría de las veces los niños y niñas se descalzan antes de comenzar la sesión. En este caso era fundamental para no romper rápidamente las cajas. Una vez que entraban a la sala encontraban las cajas colocadas en círculo y a su vez apiladas de la manera más estética posible. 


En primer lugar, observábamos lo qué había y comentábamos lo que era y para qué se podía usar o para qué lo habían usado ellos en otras ocasiones (la maestra que impartía las sesiones de psicomotricidad durante los cursos anteriores también trabajaba en esta línea). Después les decía 3 normas básicas para jugar: no romper las cajas; no golpearlas, lanzarlas o darles patadas; y para los grupos de 5 años, no subirse encima de las cajas grandes.

A continuación, comenzaba el juego libre. Y fué precioso ver cómo transcurría la sesión según el nivel y el carácter concreto de cada grupo.

El primer grupo de 3 años rápidamente comenzó a meterse en las cajas y a ponerselas en la cabeza. Metidos dentro, les arrastramos por la sala lo que obviamente les encantó y luego intentaron hacerlo ellos. El juego estrella fue esconderse en las cajas, cerrar las solapas superiores, que yo las abriese simulando que me había llegado un paquete, y me asustase. También, entre otras cosas, se les ocurrió hacer un tren con cajas-vagones y locomotora. 

Es curioso como otro grupo de 3 años se quedó parado ante la opción de poder ir a jugar con las cajas y tuve que sugerirles y de alguna forma también "legalizar" el uso lúdico de un objeto que no es un juguete o material reconocible para ellos como tal. Un poquito más guiados fueron realizando las mismas acciones que sus compañeros de nivel. Durante un rato jugamos a responder a consignas para colocarse dentro/fuera/debajo de las cajas  y , al final de la sesión, se les ocurrió coger una caja grande como si fuese una mesa y sentarse alrededor en las cajas más pequeñas para comenzar un banquete. Qué suerte vivir estos momentos.

Los grupos de 4 años ya habían jugado con cajas el curso pasado y les encantó encontrarselas en el aula. Repitieron las acciones de los alumnos de 3 años teniendo más inicitaiva a la hora de darme sustos desde dentro de la caja, ayudando a compañeros a meterse dentro e incorporaron la idea de regalarse cajas como si fueran de verdad paquetes. También algunos niños y niñas quisieron construír torres, casas o piscinas recopilando el mayor número de cajas posible. Durante un rato también jugamos a colocarnos respecto a las cajas de acuerdo con consignas espaciales y aprovechamos el meternos debajo para jugar a ser robots.

Una propuesta que me gusta mucho es la de derribar el muro. Aproveché ya casi al final de la parte de juego y su iniciativa para apilar las cajas, para contruír un muro y que después lo derribasen. Me gusta más que tirar la pared sea el comienzo de la sesión para que la acción de derribar les haga afrontar de una forma más libre el juego con el material que ya han tirado. En la sesión con los bloques de colchoneta fue así, pero en esta ocasión no estaba planeado y surgió al final.

En 5 años, surgieron los mismos juegos que en 3 y 4 años pero más espontáneos y complejos. Se añadieron además la construcción de cabañas, barcos, robots, cohetes y cascos. Participaron más en la construcción de muros que luego derribaron por grupos, para dejar a todos la opción de tener el papel que quisieran.

                                

!Espero tener tiempo para poder ir compartiendo más propuestas para las sesiones de psicomotricidad!

domingo, 13 de noviembre de 2022

Matemáticas en 3 y 4 años: Pistas coloreadas

En mi cole hemos cambiado el método globalizado por unos cuadernillos para trabajar un proyecto por trimestre. Pero, me da la impresión de que a veces hay un poco de confusión entre los coles que "trabajamos por proyectos" y en ocasiones veo que se profundiza mucho en el aprendizaje del tema del proyecto (datos sobre el universo, prehistoria, etc.) como si el proyecto fuese un fin en sí mismo, en lugar de abordarlo como un vehículo para ir recorriendo los contenidos de currriculo. En mi opinión, debe ser diferente lo que el alumnado cree que trabajamos, a lo que de verdad trabajamos los docentes. Para ellos, estaremos enseñándoles mucho sobre Egipto, pero para nosotros, ese tema interesante será sólo el hilo conductor de nuestro mapa mental de capacidades a conseguir en el alumnado.

Las pistas coloreadas es un juego muy divertido y fácilmente contextualizable a cualquier interés infantil. Consiste en completar un camino para llevar un personaje de un sitio a otro. Por ejemplo, en la imagen que véis , el coche de carreras debe llegar a la meta (podéis descargar esta pista pinchando aquí o en la imagen).

                             

En las siguientes fotos, veréis como las maestras de 4 años de mi colegio han adaptado el material al proyecto "Los dinosaurios" por lo que habrá que llevar a un dinosaurio con su familia. (Gracias, Almudena, por dejarme compartir las fotos de tus alumnos/as)

Los niños tiran el dado, anotan en el rectángulo inferior lo que les ha salido en la tirada y colorean en la pista tantas casillas como puntos hayan obtenido en el dado.  

                                        

En su siguiente tirada procederán igual pero les indicaremos que coloreen las casillas de esa tirada con otro color. Y así continua el juego hasta que terminan la pista y llegan a "la meta". En la última tirada podemos dejar que acaben con cualquier número o que deban sacar el número exacto en la última tirada para completar solo las casillas que les queden.   

                                              

Con este juego pretendemos que los niños refuercen la idea de cardinalidad de los números y los escriban. Pero, además, es muy interesante que durante la partida aparezcan tres representaciones del número y constantemente el niño/a está pasando de una a otra: la configuración del número en forma de puntos del dado, el número de casillas coloreadas y el número escrito con cifras. 

                                    

Al ser un juego, además de aparecer necesarias dichas capacidades para poder ganar; la motivación para ponerlas en práctica es altísima.

Cada alumno juega individualmente con su pista, pero el aprendizaje es mayor si varios niños juegan a la vez en un pequeño grupo ya que, además de aprender a respetar los turnos, observan la partida del resto, ven qué número les sale en el dado y todos pueden responder a preguntas como ¿Quién va ganando?, ¿Qué le tiene que salir a X para que gane?, ¿Cuántas tiradas te/le han hecho falta para ganar?,...

Se puede jugar en los niveles de 3 y 4 años. En 3 años esperaremos al tercer trimestre y jugaremos con un dado con cantidades hasta el 3 y una pista de 10 casillas. 

En 4 años jugaremos con un dado normal y aunque empezamos usando una pista de 10 casillas, a medida que avance el curso pasaremos a una pista de 15 casillas. En este nivel aparece gran diferencia entre los niños/as que han jugado en casa con dados y los que aún tienen que contar los puntitos con el dedo en cada tirada. No supone un problema hacerlo porque a final de curso todos serán capaces de saber qué número les ha tocado sin contar los puntos.

En cuanto a la corrección de la escritura de los números, cada cual puede hacerla según los criteros que habitualmente siga en el aula. En mi opinión, en este tipo de juegos, prima la legibilidad. Si somos capaces de saber qué número ha escrito a pesar de no ser una escritura correcta, para mi está bien, ya que estamos jugando. Si piden ayuda, por supuesto que se la ofrezco y en mi caso, siempre tienen delante una recta numérica para poder fijarse.

                           

Posteriormente, en otro tipo de actividades, practicaremos las grafías de los números pero siempre justificado por la necesidad de que sean comprensibles para alcanzar objetivos de la vida real o de los juegos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Pieles de animales

Estamos aprendiendo muchas cosas sobre los animales, entre ellas, a diferenciar qué cubre su cuerpo. Nos hemos puesto manos a la obra y, después de ver muchas fotos de animales, decidimos imitar su pelo o escamas con pintura. Por equipos, pintaron pieles de tigre, oso panda, leopardo, jirafa, cebra y serpiente.


Para ello necesitamos dos ratitos en días distintos, el primero para pintar el color de base y el segundo para hacer sobre él rayas o manchas de distintas formas. En el caso de la cebra y el oso panda, como usamos papel continuo blanco, no pintamos el fondo.


Sobre estas pieles les dibujaría yo las siluetas del animal en un tamaño un poco menor que el DINA4 y lo picarían para obtener un animal con piel "de verdad". Así que cada niño debía elegir que animal iba a querer hacer. Esta parte a mi me encantó. Desde que hice el curso "Leer y escribir desde el enfoque comunicativo e inclusivo" aprovecho muchas más situaciones para que los alumnos usen el lenguaje escrito para comunicar de verdad. En este caso, apunté los nombres de los animales cuyas pieles teníamos y coloqué encima la silueta para que supiesen qué ponía ahí y eligiesen mejor. Cada niño/a salió a escribir su nombre en la columna del animal que prefería. Les insistí en que debían esfrozarse porque mientras que ellos iban a comer yo les iba a preparar los animales y si no entendía bien los nombres, quizá no sabría qué animal quería cada niño o niña. Practicamos así la escritura del nombre con una utilidad real.


Cuando tuvimos las preciosas listas de nombres que véis en la foto, me puse manos a la obra y le preparé a cada niño su silueta en la parte trasera de la piel correspondiente. Las podéis descargar pinchando aquí en PDF pero lo mejor es que las dibujéis en un cartón para que podáis repasarlas más cómodamente. Como tengo alumnos de 3 años y tampoco tenía mucho más tiempo, esta fase la hice yo pero con un poco de calma y sobre todo con niños de 4 y 5 años, pueden repasar ellos las siluetas.


Y por las tardes en equipos fueron picando con el punzón el animal elegido, lo cual nos viene muy bien porque aún hay deditos con poca fuerza. ¡¡Y les encantaba el resultado!! Les añadí unos pequeños detalles en las caras y los pegaron en una lámina de su método para utilizarla como portada de los trabajos del segundo trimestre.


Como veis es una actividad sencilla pero como a los niños les llaman muchísimo la atención los animales, resulta muy muy motivadora para ellos.

lunes, 13 de febrero de 2017

El concurso de la fruta: matemáticas, lectoescritura y algo más.

Voy a compartir una actividad que hago todos los años y que, al escribir la entrada anterior, me di cuenta de que nunca la había contado con detalle. Es muy sencilla y seguro que muchos de vosotros ya la hacéis, pero como a mi me parece tan llena de contenido y los alumnos disfrutan tanto con ella, quiero compartirla con los que no la conozcáis.

En los coles que he trabajado siempre recomendamos a las familias que un día o dos a la semana los alumnos traigan fruta para el desayuno de media mañana. A muchos de ellos les suele costar comérsela así que empecé a hacer el concurso de la fruta como una forma de motivarles, animar el momento del desayuno y trabajar con una situación cotidiana contenidos relacionados con lectoescritura y matemáticas.

Una vez que he ayudado a abrir todos los tuppers y frutas y estamos tranquilos desayunando, comenzamos a concursar. Pueden hacerlo todos los alumnos que hayan traído fruta y se la hayan comido (al menos un mordisco, un trocito, la mitad...dependiendo del esfuerzo que suponga para cada niño). En orden, el de los equipos por ejemplo, me van diciendo la fruta que han traído y lo anotamos en la pizarra. Los niños que no han traído fruta también nos dicen qué están desayunando y hacemos un análisis sobre si es fruta o no (en 3 años no tienen claro lo que incluye el término "fruta") y si, es más, menos o igual de sano que la fruta; pero no se anota para el concurso.

Después, contamos cuántas frutas hay de cada tipo y vemos de cuál hay más. Esa fruta es la ganadora de ese día y algún niño que la haya traído y ya se la haya comido, sale a la pizarra a escribir el nombre de dicho alimento.

En 3 años yo comienzo a hacerlo en el segundo trimestre, cuando veo que ya están de forma general adaptados al cole y el momento del desayuno no es angustioso para ellos y por tanto son capaces de comer algo (incluso fruta aunque les guste menos). Comenzamos escribiendo el nombre de las frutas que hay y la cantidad la representamos con dibujitos de dicha fruta, como veis en la foto.


Cuando vemos que ya están preparados, pasamos a una representación "más matemática" de la cantidad, anotándola con cruces.


En este curso comenzamos sólo contando la cantidad de cada fruta entre todos, escribiendo el total y buscando la ganadora. Pero a medida que avanza el curso contamos también la cantidad de frutas distintas que hay y vemos de cuál hay menos. Hacia final de curso analizamos cuántas peras y manzanas hay juntas, por ejemplo.

Mientras escribimos los nombres en las frutas, repasamos letras que conocen, escuchamos que manzana y mandarina empiezan igual, vemos que nombres son cortos o largos, etc.

En 4 años comenzamos a realizar el concurso casi desde principio de curso, ya que en 3 años se convierte en una rutina más y les gusta mucho. Seguimos contando los tipos de frutas y cuántas unidades hay de cada uno. Y vemos qué fruta es la ganadora porque la han traído más niños y cuál han traído menos alumnos. En este nivel, hacia final de curso, ordenamos todas las frutas desde la que ha habido más cantidad hasta la que ha habido menos.

Y en 5 años el concurso se enriquece un poquito más. Comenzamos de manera parecida, pero en seguida la representación de las cantidades, si la hago yo en la pizarra, empieza a hacerse con palitos agrupados de 5 en 5. 

Digo "si la hago yo en la pizarra" porque una vez que ha pasado un pequeño periodo de adaptación, son varios secretarios los que llevan el concurso. Uno o dos de ellos preguntan a los demás que fruta han traído y lo van apuntando.


Otros hacen el recuento y apuntan en la pizarra el resultado final.


Ente todos vemos qué fruta ha sido ganadora y depende del tiempo que tengamos, ordenamos las cantidades de mayor a menor, hacemos un podio, planteamos problemas (por ejemplo, "¿cuántos plátanos hay más que peras?"), etc.

En 5 años la escritura de las frutas si la hago yo en la pizarra es en minúsculas. El secretario puede emplear minúscula o mayúscula siempre que su nota sea legible para hacer recuento y pasarlo luego a la pizarra.
Esta actividad yo la aprendí de Magdalena (autora de El blog de mi aula) en el cole en el que estuve de funcionaria en prácticas. Ella lo hacía con un gráfico de barras con frutas en la abscisa y números en la ordenada. Los rectángulos de las barras eran imantados y el panel con el gráfico también, de tal forma que iba colocando un rectángulo en la fruta que cada alumno había traido hasta formar todas las barras. A mí me gustó mucho esta manera de representarlo porque me encanta hacer gráficos de barras en infantil. Pero no lo he hecho por no fabricar y acumular un material más en el aula y porque al final trabajo los gráficos de barras en otros momentos. ¡¡Mil gracias Magda por tu inspiración y por todo lo que aprendí ese año!!

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Os gustaba el tetris? ¡Vamos a jugar en Educación Infantil!

¡¡Os voy a enseñar un juego que me encanta!! Es una versión del famoso tetris adaptada a nuestros alumnos y para jugar en equipo. Su finalidad es trabajar la descomposición de los números hasta el 6 aunque también es muy interesante para identificar las cantidades obtenidas en un dado sin contar los puntos.


Para jugar necesitamos un tablero cuadriculado con la forma que queramos, piezas con 1, 2, 3, 4, 5 o 6 cuadraditos colocados en todas las disposiciones posibles y un dado convencional.


Es un juego para varios jugadores (yo recomiendo máximo 6) que tendrán que tirar el dado por turnos, elegir una ficha que tenga tantos cuadraditos como puntos hayan obtenido en la tirada y colocarla en un hueco vacío del tablero. La partida termina cuando el tablero esté completo.


Cuando hay muchos huecos en el tablero la partida transcurre con rapidez, pero los problemas llegan cuando queda poco espacio y/o son huecos pequeños. ¿Qué hacemos si nos ha salido un 6 pero sólo hay huecos de 3,2 y 1 cuadraditos? Podemos "partir" la ficha. Buscaremos la manera de conseguir 6 cuadraditos, pero juntando varias piezas pequeñas (6 piezas de un cuadradito, dos piezas de 3, etc.)

¿Cómo transcurre la partida en 4 y 5 años? 

En 4 años yo estoy con ellos durante toda la partida. Hay muchos alumnos que aún tienen que contar los puntos del dado y los cuadrados de la ficha y como es un proceso costoso, tienden a coger siempre las mismas fichas para el mismo número (la "L" para el 5 en vez de buscar otras disposiciones que pudiesen ajustarse mejor al espacio).


Cuando los huecos que quedan son pequeños, a veces les cuesta ver que una determinada pieza no cabe y el proceso de descomposición tenemos que guiarlo mucho, ayudándoles a reunir las piezas para conseguir el número deseado. Tienden a coger siempre tantas piezas de 1 como número hayan obtenido en la tirada.


A mi en este nivel lo que más me interesa es que  se familiaricen con el juego y con las cantidades del dado, sin tener que contarlas cada vez.

En 5 años las partidas se enriquecen muchísimo. Los niños tienen un nivel más homogéneo en el conteo hasta 6, ya reconocen las cantidades del dado y suele haber en el grupo de juego algún niño que "maneja" muy bien las descomposiciones y la ayuda que proporciona a los demás se hace valiosísima. No obstante, al principio hay que guíar la necesidad y el proceso de "romper" las piezas: "Uy, parece que las piezas de 6 no te caben... ¿qué podemos hacer ahora?" Se les puede ocurrir desplazar las que ya hay en el tablero de forma que acoplen mejor y dejen huecos más grandes. En una o dos tiradas nos encntraremos con el mismo problema. Normalmente no se les ocurre a ellos solos descomponerlas y aún sugiriéndolo, las primeras veces hay niños que no entienden qué estamos haciendo. En las primeras partidas, en la fase de descomposición, comienzan cogiendo tantas fichas de 1 como indique el dado pero si jugamos varias partidas durante el curso cogen soltura y, aunque sea con ayuda de miembros del grupo, son capaces de hacer descomposiciones variadas del número obtenido en la tirada.



En 5 años yo sigo estando presente durante las partidas. Al principio juego con ellos pero cuando ya saben, simplemente les observo y les ayudo si lo necesitan en la parte final. Y es tan bonito ver cómo ellos solos se van desenvolviendo en este tipo de juegos...

¿En qué momento jugamos?
 
Para poder atenderles bien yo suelo proponer la partida (dura de media 30 minutos) en el tiempo de juego por equipos de las tardes (podéis ver cómo lo organizo en esta entrada: Las tardes en Educación Infantil), de tal forma que cada tarde de la semana juega un equipo de entre 4 y 6 niños.


¿De donde podemos sacar el material?
 
El material lo ha comercializado Santillana dentro del proyecto ¡A contar! Matemáticas para pensar pero también lo podéis fabricar vosotros. Es trabajoso, pero os durará muchos años y el juego es tan divertido que lo váis a amortizar.

El tablero lo podemos hacer con una tabla en word y borrando después los límites de celdas que no nos interesen hasta que quede un animal, una persona o un objeto (parecido a como se hacen las figuras de peticiones que os conté en esta entrada). Si queréis que os quede más grande, después lo fotocopiais en DINA3. En cualquier caso, recortáis la figura y la pegáis sobre una cartulina de color más o menos decorada para que se distinga bien el fondo de la figura. Las que véis en la foto son de tamaño DINA4 y los cuadraditos son de 1,4 cm.


Para fabricar las fichas hacéis una cuadrícula del mismo tamaño que la de la figura. Yo os recomiendo que metáis dentro de cada celda un punto rojo ya que ayuda mucho a contar los cuadraditos. Después recortáis fichas de 1 a 6 cuadraditos en todas las disposiciones posibles (piezas como las del tetris).


 En la imagen veis los tipos de fichas que puede haber para 5 cuadraditos.


A continuación plastificáis todo el material y le ponéis velcro a las fichas (un trozo para toda la ficha) y al tablero (un trocito en cada cuadradito).

Yo para guardarlo todo uso una caja de rotuladores que he compartimentado más.


Espero que lo disfrutéis muchísimo. Ya veréis como matemáticamente es muy interesante y a los niños LES ENCANTA.