miércoles, 18 de marzo de 2020

Programación de la realización de las brochetas de frutas

Este curso me he propuesto ir recogiendo en documentos algunas propuestas que hago fuera de los libros de texto para poder compartirlas, recordarlas y mejorarlas en cursos futuros. En este caso he recogido todo el proceso que hemos desarrollado desde el día que recibimos la receta para hacer una brocheta de frutas hasta el día que salimos a la frutería a comprar los ingredientes y nos la comimos acompañados por nuestros familiares. Es una propuesta llena de maravillosas oportunidades para leer, escribir, calcular, contar...en contexto y con la que cerramos la unidad dedicada a la alimentación. Al final de la entrada tenéis el documento en pdf para descargar.

En la entrada Leemos y escribimos para hacer brochetas de frutas ya os conté cómo hicimos la actividad hace 3 años así que no me voy a detener mucho en ello.

En primer lugar, recibimos la receta en el aula. Sin nombrar la palabra "receta" preguntamos a los alumnos qué puede ser eso, qué creen que pone o para qué sirve. Anotamos sus ideas previas.


Después creamos una lista conjunta de lo que necesitamos para poder hacerla. Según el tiempo que tengamos, podemos hacer una lista más completa incluyendo platos, palos, servilletas, etc. Yo este curso tuve menos tiempo porque coincidió muy cerca de la celebración de Carnaval así que sólo escribimos la lista de las frutas necesarias.

Primero realizamos en un DINA3 la lista colectiva que veis. Salieron voluntarios a escribir los nombres de las frutas y dejamos un hueco para calcular y escribir después las cantidades. De acuerdo con el enfoque comunicativo, yo les animo a escribir "a su manera" el nombre de las frutas pero en este caso, las alumnas que escribieron, prefirieron copiarlos de la receta.

Después llegó el momento de calcular cuánta cantidad de cada fruta íbamos a necesitar y apuntarlo. En la receta no tenemos datos para saberlo y los niños suelen plantear cantidades "locas" con los números que conocen o sugieren comprar 20 piezas de cada fruta. Les expliqué que esto es mucho porque normalmente no desayunamos tanta fruta En la brocheta vamos a pinchar sólo trozos, así que necesitaremos menos.

Llamamos a mi compañera Isabel por teléfono y nos dijo que cada equipo debía comer 2 piezas de fruta de cada tipo. ¿Cuántas necesitaremos comprar entonces? Lanzar esta pregunta en el nivel de 3 años, cuando aún no han tenido mucha experiencia en la resolución de problemas, va a dejar pocos resultados lógicos así que lo que hicimos fue usar frutas de plástico. Nos las dejó Almudena mezcladas con animalitos por lo que, la primera tarea, fue separarlos.


Yo tengo el grupo dividido en 4 subgrupos (azul, verde, amarillo y rojo) así que dibujé en la alfombra cuatro cuadrados y marqué cada uno con una tarjeta de color. Tal y como nos había dicho Isabel, debíamos colocar 2 piezas de cada fruta en cada equipo. Ya esto resultó complicado para algunos niños pero fue precioso ver cómo los que estaban alrededor ayudaban a los que colocaban la fruta explicando verbalmente cómo debían hacerlo, rehaciendo los conjuntos de fruta para igualarlos y, en definitiva, poniendo en juego un lenguaje y unos procedimientos matemáticos muy ricos. Yo me limité a observar y sólo hacer preguntas o comentarios como "¿Crees que ya has colocado dos en cada equipo?" o "cuando creas que has terminado puedes parar".


Matemáticamente es interesante que cojan las frutas de un recipiente en el que haya más de las necesarias. Si dejamos sólo las 8 que vamos a necesitar, el alumno deberá repartirlas (que tampoco está nada mal como propuesta); pero si hay más, él debe decidir cuándo parar. Y el tomar esta decisión a mi me parece muy importante ya que no suele tener muchas oportunidades para hacerlo.

             
Una vez que tenemos dos piezas de cada fruta en los equipos, tenemos que contar el total que hay que comprar. Aquí hubo niños que primero sacaron todas las piezas de la misma fruta y después las contaron. Algunos, previamente, las colocaron en una fila. Otros niños las iban contando a medida que las sacaban de cada equipo de forma que una vez que habían juntado todas las mandarinas, ya las tenían contadas.


En esta fase, en general tuve que ayudar, porque aún hay alumnos con problemas de enumeración.

Después, los niños fueron escribiendo las cantidades en la lista de la compra. Algunos trazaban el 8 "a su manera" y otros necesitaban copiarlo.



-       En otra sesión, les proporcioné una lista vacía para que escribiesen la suya propia y poder llevarla a casa para repetir la receta.


¡Ahora nos tocaba salir de compras! Con idea de trabajar la escritura del nombre de manera funcional y significativa y tener organizado lo que va a hacer cada alumno el día de la salida a la frutería; realizamos también una lista entre todos de lo que debemos llevar y quién se va a encargar: bolsas, monedero, las listas, etc.

Para asignar quién llevaría cada cosa, lo que hice fue meter todos los nombres en un saquito. Después leíamos una tarea, un niño sacaba un nombre al azar para que la realizase, lo leía y el que le había tocado, escribía su nombre junto a lo que debía llevar el día de la salida. Ese mismo niño era el encargado de sacar del saco y leer el siguiente nombre.


Para que todos los niños tuviesen algún cometido el día de la salida a la frutería, también asignamos encargados de pedir cada fruta y de llevarla. Para esto último elegimos dos o tres niños para que se pudiesen repartir el peso.


¡Vamos a la frutería! Ese día repartimos lo que tiene que llevar cada uno y repasamos las normas fundamentales: andar despacio, saludar educadamente en las tiendas, tocar la fruta sólo con guantes, etc. En la frutería el encargado de pedir cada fruta "leyó" lo que necesitaba comprar y la cantidad e introdujo en la bolsa las piezas necesarias mientras todos le ayudábamos con el conteo.


Y por último...¡a comer! Al día siguiente de la salida invitamos a los familiares que pudiesen para ayudarnos a leer la receta y preparar la fruta.


Prepararon además unas actividades muy chulas sobre la pirámide alimenticia y los colores de las frutas y verduras. ¡Gracias!


La programación de esta actividad, detallando todas las situaciones de aprendizaje que han surgido durante el proceso de realización de la misma, está recogida en un documento que he creado y quiero compartir. Si vaís a hacer la actividad y os interesa, podéis descargarlo pinchando aquí o en la imagen. 

https://drive.google.com/file/d/1wBlTGNBNAo9qhwccJoGZSrLPJxAAMnbN/view?usp=sharing

martes, 25 de febrero de 2020

¿Cuántos libros de texto necesitamos en Educación Infantil?

Desde que llegué al cole en el que trabajo se ha debatido en muchos momentos sobre los libros de texto en Educación Infantil. Desde siempre hemos usado método globalizado y cuadernillos de lectoescritura. En mi opinión un número excesivo de fichas diseñadas por editoriales. Y a pesar de la formación que llevamos las compañeras que trabajamos juntas, está siendo difícil reducirlas de manera suficiente para dar predominancia a otras propuestas con más sentido o para dejar tiempo a los niños para crecer y adquirir todos esos hábitos y rutinas tan importantes en Educación Infantil sin tanta prisa. 

Los que me conocéis sabéis cuál es mi postura en esta “batalla” que pienso que, ya se alarga demasiado para los tiempos que corren y, más aún, cuando los cursos de formación y todas las investigaciones recientes sobre neuroeducación van en otro sentido.

Pero, cuando ya parece que nos hemos puesto de acuerdo en alguna medida sobre reducir la cantidad de libros siempre surge lo de “a ver cómo convencemos a...(compañeros, jefes, padres...)”. A mi siempre me parece “gracioso” lo de tener que convencer porque lo que me gustaría es que me convenciesen a mi de cómo dar sentido a fichas como estas.


Pero es verdad que me propuse tener una respuesta preparada para que el día que se presentase la ocasión. Y esto fue lo que salió:

"La elección no es entre libros de texto o proyectos. Lo que hay que tener claro es que para que un aprendizaje se dé de verdad debe tener sentido para el niño. Las actividades que veíamos en el grupo de trabajo de matemáticas [hicimos un grupo de trabajo hace dos años sobre propuestas tipo peticiones, ordinales, enumeración, taller de problemas, etc.] son todas para aprender el sentido del número: como ordinal, como cardinal, su escritura, etc. Planteábamos actividades, problemas, juegos…en los que el número aparece como necesario para poder jugar y ganar y por tanto el niño aprende qué es el número, para qué nos sirve; y el conteo y la escritura de los números adquieren todo su sentido. Si esas actividades predominan durante la jornada escolar es muy fácil después, poder dar sentido a una ficha en la que aparecen números con puntitos para repasar: “Chicos, vamos a practicar la escritura de los números para poder jugar a…” o “Vimos en el juego del cohete (peticiones) que ganaban los que apuntaban bien las pegatinas. Vamos a practicar un poco la escritura de los números para que todos entendamos bien las notas”. Y esas fichas, aunque sean menos que las que propone un libro de texto, van a tener un efecto mucho mayor sobre al aprendizaje ya que están plenamente dotadas de sentido. 


Si, sin una preparación previa buena, en la que haya aparecido el número 1 como necesidad, directamente decimos “Bueno, ya hemos hecho el 1 con nueces, ahora vamos a hacerlo en esta ficha de Nuba”, estamos entrenando a hacer fichas pero ni el 1 se aprende como número cardinal, ni la escritura de su grafía queda grabada en el niño hasta que se repita numerosísimas veces (que se aprenderá por repetición y no porque el niño entienda que su escritura va a proporcionarle ventajas). Con lo cual, perpetuamos los problemas de la falta de comprensión numérica, cálculo y resolución de problemas que se dan en primaria sobre todo.

Con la lectoescritura sucede lo mismo. Para que haya una verdadera formación de los alumnos como lectores y escritores, dando la capacidad de leer comprensivamente y de expresarse por escrito, no sólo escribiendo palabras o frases sueltas, sino construyendo textos (otros de los problemas con los que se encuentran algunos maestros de Ed. Primaria); debemos trabajar en situaciones reales de escritura y de lectura. Igual que sucede con las matemáticas, deben priorizar en la jornada propuestas basadas en el enfoque comunicativo. De este tipo son las que todos hemos escuchado todas en cursos de formación: escribir y leer carteles, notas, listas, cartas… aprovechando los momentos que surgen en la jornada escolar y sobre temas de interés para los niños. Y si esas actividades predominan, es fácil después dar sentido a las fichas de grafías, que también son necesarias porque escribimos para que se nos lea y comprenda. Igual que con el número, si de verdad el niño tiene una motivación previa, dada por la necesidad, para practicar una grafía, con menos fichas será más que suficiente para interiorizar el trazo correcto. Como métodos como Letrilandia son imposibles de hacer sin alguna motivación, se intenta obtener ésta de los cuentos y los personajes, creando una falsa ilusión de aprendizaje. Las letras son letras y tienen una importante función social y si ese aprendizaje queremos que sea estable a largo plazo, la motivación debe partir de ese uso social. 


Para hacer actividades que trabajen sentido del número (peticiones, pistas coloreadas, juegos de tablero, etc.) y el sentido de la lectura y escritura, se necesita tiempo. Si tenemos la presión de hacer 30 fichas por cuadernillo de un método globalizado más otras tantas de un método de lectoescritura, efectivamente no hay tiempo. Porque a su vez, a esas 30 fichas que apenas tienen conexión entre sí, hay que darles también algún sentido. Y estamos en una pescadilla que se muerde la cola trabajando de una manera ineficaz para el aprendizaje verdadero de los contenidos.

Pero, además, para hacer ese tipo de actividades funcionales, con sentido, etc. De las que hablamos, se necesita trabajar en pequeño grupo. Y tampoco es posible con la presión de tanto libro. Si no hay ese tipo de libros de texto y las fichas se reducen a aquellas a las que previamente les hemos dado sentido y que siendo pocas, van a ser más eficaces; podemos tener más sesiones de trabajo en equipos, rincones, talleres, y otras formas de trabajo que permitan realizar una mayor diversidad de propuestas que se hacen imposibles con todo el grupo.

Por supuesto, dentro de esta diversidad, tendrían cabida la expresión artística, el control corporal y otros contenidos fundamentales en educación infantil y que indirectamente tienen mucha relación con los requisitos previos necesarios para el aprendizaje de las matemáticas y lectoescritura.


Y, para terminar, dos cuestiones sobre las que se suele replicar al plantear la retirada o reducción de los libros de texto en infantil. La primera de ellas, la incertidumbre sobre dónde quedan todas esas fichas que trabajan conceptos espaciales, atributos de objetos o conceptos relacionados con el conocimiento del entorno. Está claro que ese tipo de fichas que vienen en los métodos se plantean como una mera evaluación de lo previamente trabajado con juegos, movimiento y manipulación pues es obvio que cualquier concepto de ese tipo no se puede aprender sobre papel. Lo que hay que plantearse es si es apropiado presentar esa ficha tipo examen (sin hacerla nosotros previamente y sin que puedan copiarse) y si nos va a dar, haciéndola así o de otro modo, una información real sobre lo que el niño sabe o no; o más bien sobre su capacidad para hacer fichas similares.
 

Y la segunda, es la preparación de cara a primaria. ¿Preferimos que lleguen los alumnos muy bien entrenados a realizar grafías sobre pautas, frases sin sentido y fichas en sí mismas? ¿O se puede dedicar a ello el primer curso de primaria si lo vemos necesario y que lleven una buena base en comprensión lectora, expresión escrita y conocimientos matemáticos?" 

[Está muy centrada en lectoescritura y matemáticas porque son dos áreas sobre las que actualmente se están realizando o diseñando planes de mejora en mi centro y porque, para que nos vamos a engañar, son los dos aspectos del desarrollo que más importan a todos aquellos a los que aún tenemos que convencer]

lunes, 10 de febrero de 2020

¿Trabajar "los sentidos" en Educación Infantil?

Los métodos globalizados suelen incluir dentro de alguna de sus unidades el tema de "los sentidos", llamándolos de esta manera y proponiendo en sus cuadernillos alguna ficha como esta.

Para mí es fundamental proporcionar en la etapa de Educación Infantil una estimulación sensorial lo más rica posible, y sólo en ese contexto tendría cabida la explicación de lo que es la vista, el oído, el tacto, el gusto o el olfato. Esta estimulación sensorial se suele dar en el primer ciclo, pero pocas veces ya en 3-6 años. Así que mi trabajo es hacerla también posible en mi clase, sobre todo en el nivel de 3 años.

Aunque hago muchas propuestas de este tipo durante todo el año, voy a compartir las que hemos realizado en los meses que llevamos de curso agrupadas por los nombres de los sentidos.

- Vista:
 
Es obvio que en el aula estamos desarrollándolo constantemente. Todo se prepara para que lo vean pero mi trabajo va encaminado a que lo que vean sea bonito, estético, inspirador, inquietante a veces,... De esta forma, selecciono algunos de los cuentos por sus ilustraciones, los trabajos de expresión plástica intento que aporten algo diferente, si presento fotografías (sobre las estaciones, por ejemplo) trato de que sean de buena calidad y realizadas desde ángulos distintos a las que haríamos con un móvil en el campo, etc.



- Tacto: 
Me encanta jugar a presentar una colección de objetos, que un alumno meta uno de ellos en un saco y que otro tenga que adivinar qué es. De momento, hemos jugado con juguetes que les habían traido los Reyes Magos, formas geométricas y alimentos.



Por otro lado, en el rincón de ciencias, he preparado espuma de afeitar para oler, tocar, sentir su suavidad e incluso dibujar en ella. También harina y pan rallado con distintos recipientes para tocar y hacer trasvases.


Con la misma finalidad, agua teñida con algún color. Y por supuesto, hielo y agua caliente.


Cuando aún era verano, arena y conchas para "tocar" la playa; y durante el otoño, frutos diversos, hojas que crujen y piñones escondidos en bolas de plastilina.


Y aún nos queda tocar maicena mezclada con agua, legumbres, arroz,...

- Gusto: 
El equipo de Infantil de mi cole nos hemos propuesto trabajar intensivamente sobre la alimentación saludable. Y el desayuno de media mañana es un momento ideal para encaminar el sentido del gusto hacia el disfrute con alimentos no procesados.

Aparte de ello, con los ojos tapados hemos jugado a adivinar alimentos y en al asamblea hemos jugado con el contraste dulce/salado.

En unas semanas preparemos nuestra brocheta de frutas.

- Olfato:
Preparé botecitos con alimentos reconocibles por su olor: chocolate, galleta, plátano, vinagre, café, limón,... Los dejé en el rincón de ciencias para que pudiesen olerlos tranquilamente y en otro momento jugamos a adivinar qué había en el bote teniendo los ojos tapados.


- Oído:
Además de los juegos escuchar sonidos y adivinar a qué corresponden, me gusta aprovechar distintos momentos para poner música clásica en el aula: el juego libre de la entrada, periodos de descanso/relajación, etc.



Todo este trabajo lo he comunicado a las familias mediante una nota que he grapado a la ficha del libro. Desarrollar la percepción sensorial es mucho más importante que saber en dicha ficha qué parte del cuerpo pegar en cada foto.



Como estamos trabajando con nuestro cuerpo, dibujamos las siluetas de algunos compañeros y las pintamos entre todos. Se me ocurrió ultilizarlas para crear un mural resumen de todo el trabajo sensorial que habíamos hecho hasta ese momento para recordarlo nosotros y compartirlo con otros alumnos de infantil. Así que asocié cada silueta a un sentido, pegué algunos complementos y entre todos pintamos las letras de los títulos.

 

lunes, 20 de enero de 2020

Lectura global: el panel y el libro de palabras nuevas

En esta entrada os voy a enseñar dos materiales que utilizo yo para trabajar la lectura global en 3 años. 

Me parece esencial poner en relieve en el aula situaciones reales de lectura y escritura y partir de ellas para generar en los alumnos la necesidad de leer para resolver con más facilidad dichas situaciones prácticas. De forma natural, el día en nuestra clase está lleno de estas situaciones: nuestros nombres, cuentos, notas, títulos, encabezados de trabajos, etc. Otras veces fuerzo yo esa necesidad de leer algo escrito por ellos o por otras personas. Por ejemplo, en navidad teníamos que ser capaces de leer qué niño debía abrir cada pestaña del calendario de adviento para que se pudiera comer la chocolatina o saber qué día nos iba a tocar a nosotros. O en otras ocasiones recibimos cartas sorpresa de la mascota, de los Reyes Magos,... Siempre pregunto "¿quién quiere leerla?" porque siempre pueden decir algo que creen que puede poner y cada vez van haciendo estimaciones más aproximadas al mensaje real.


Paralelamente les voy dando estrategias que les ayuden a realizar dichas estimaciones. Poco a poco vamos distinguiendo más rasgos diferenciadores dentro de las palabras que nos pueden ayudar a saber si ahí puede poner lo que buscamos: número de letras, presencia o no de letras conocidas (las de su nombre; la "o", que la detectan cuando empiezan a discriminar los círculos en el entorno; etc.).

Utilizamos mucho los nombres de los niños y niñas escritos en diferentes formatos: tarjetas para saber quién es el encargado/s, orugas para pasar lista, piedras que repartimos y con las que jugamos, conchas, listas creadas por mi o por ellos, registros, etc.)


Y también uso desde hace bastante tiempo el panel y el libro de palabras nuevas. Os los enseñé en la entrada Materiales para leer y escribir pero voy a contarlo con un poco más de detalle.

EL PANEL DE PALABRAS NUEVAS consiste en una cartulina grande en la que ponemos varias imágenes y otra en la que colocamos el nombre de lo que aparece en dichas imágenes.


Las fotos que estoy usando son las que vienen con nuestro método. Tienen por delante el nombre en minúsculas (esto sería prescindible en 3 años) y yo por detrás he pegado el nombre en mayúsculas. A los lados de la palabra en minúsculas hay dos velcros pequeños.


El juego consiste en buscar de la lista de nombres el que corresponde con cada imagen y colocarlo con velcro en la parte delantera, sobre el nombre en minúsculas. Para ello pueden empezar cogiendo la imagen que quieren, diciendo oralmente qué palabra buscan y dando la vuelta a la imagen. Con la palabra escrita por detrás van a la lista de palabras y buscan la que es igual. También pueden elegir una imagen y coger directamente de la lista de palabras la que creen que corresponde con dicha imagen. Comprueban ellos mismos si está bien dando la vuelta a la imagen y comparando ambas palabras en mayúsculas.

En esa comparación entran en juego todos los rasgos diferenciadores que cada niño sea capaz de apreciar en cada palabra. Si ellos nos son capaces de verlos, le ayudan los compañeros. Yo no intervengo en decir en qué palabra pone pan o mano, y eso le da un valor añadido de cara al aprendizaje. Los propios alumnos pueden comprobar si la palabra que han cogido es la que buscaban y si fallan, siempre hay algún niño que puede ayudarles y que, al explicarle con sus palabras donde está el error o cuál es la palabra que busca, favorece que ambos desarrollen enormemente su capacidad de análisis del lenguaje verbal

Más adelante no necesitan dar la vuelta a la tarjeta de la imagen y de la lista de palabras saben ya qué pone en cada una o donde puede o no poner lo que buscan. 

Aunque depende mucho de la madurez del grupo, este material no suelo introducirlo hasta noviembre. Jugamos con 7-8 palabras y cada mes las vamos cambiando. El panel está siempre situado en la zona de la asamblea y aunque hay veces que jugamos de forma organizada entre todos, pueden acudir a él y jugar en muchos momentos del día: al entrar por la mañana, al volver del patio, cuando despiertan de la siesta, etc.


Cuando quitamos las palabras del panel para cambiarlas por otras, pasan al LIBRO DE PALABRAS NUEVAS que tenemos en la biblioteca y que normalmente empezamos a usar en enero, cuando los niños tienen las destrezas necesarias para manejarlo con soltura.
 

En él hay páginas de dos colores. En las de color azul van pegadas las imágenes y en las rosas, las palabras. El juego es el mismo que en el panel e igual que sucede con éste, cada mes más o menos jugamos con 7 u 8 palabras relacionadas con el tema que estamos trabajando.