domingo, 20 de septiembre de 2015

Oportunidades para aprender matemáticas a lo largo de una jornada en el segundo ciclo de Educación Infantil

En esta entrada simplemente quiero compartir un trabajo que para mi es muy especial. Hace ya más de un año me invitaron a la Universidad Autónoma de Madrid a contar a las alumnas del grado de Educación Infantil cómo trabajo yo las matemáticas en mi aula (hablé de ello en la entrada Aprendizaje incidental y aprendizaje programado de las matemáticas en el aula). Fue una experiencia tan tan positiva para todos que Carlos me animó a escribir con un poquito más de "forma" todo lo que hablamos y publicarlo para que más maestras pudieran acceder a ello. Y surgió un artículo que para mi es precioso porque, dejando a un lado lo que aporte matemáticamente, refleja bastante bien la complejidad de nuestro trabajo. Tengo amigos que aún no saben muy bien qué estudiamos y qué hacemos después las maestras de Educación Infantil. Entre otras miles de cosas, convertimos la vida cotidiana del aula, los juegos, las rutinas,... en experiencias de aprendizaje; observamos a los niños en ellas y desde ahí diseñamos actividades más específicas para incidir en objetivos concretos. Y todo ello a veces incluso lidiando con las exigencias del centro, encaminadas a usar más y más libros y a reproducir esquemas de aprendizaje bastante anticuados.

http://www.sinewton.org/numeros/numeros/89/Experaula.pdf

De ese tipo de enseñanza-aprendizaje, por un lado aprovechando la cotidianeidad de nuestra clase y por otro planificado especificamente, habla el artículo Oportunidades para aprender matemáticas a lo largo de una jornada en el segundo ciclo de Educación Infantil. Fué publicado por la revista Números dentro de la sección Experiencias de Aula en el volúmen 89 de Julio 2015.  Podéis leerlo pinchando en el título o en las imagenes.

http://www.sinewton.org/numeros/numeros/89/Experaula.pdf

El artículo comienza contando cómo veo yo la situación de la enseñanza de las matemáticas en la Educación Infantil. Después habla de cómo debe ser ésta de acuerdo con un documento de la National Association for the Education of Young Children (Asociación Nacional para la Educación Infantil, NAEYC) y el National Council of Teachers of Mathematics (Consejo Nacional de Profesores de Matemáticas, NCTM) llamado Matemáticas en la Educación Infantil: Facilitando un buen inicio. declaración conjunta de posición. Es un texto muy sencillo y práctico que podéis leer pinchando en el título.

En el tercer apartado visitamos un aula de Educación Infantil, primero pedagógicamente, es decir, hablando de cómo aprenden los niños del segundo ciclo de esta etapa; y después, físicamente, acercándonos a un clase real. Luego, en el cuarto epígrafe y teniendo en cuenta todo lo anterior, voy repasando una jornada-tipo para analizar lo que nos ofrece cada momento para enseñar matemáticas. Por un lado, aprovechando momentos cotidianos como el desayuno o aquellos en los que las actividades no tienen como objetivo principal uno de tipo matemático; y por otro, desde la planificación específica para que los alumnos adquieran conocimientos de esta disciplina.

http://www.sinewton.org/numeros/numeros/89/Experaula.pdf

Y a modo de conclusión, hago una pequeña reflexión sobre cómo pueden trabajar las matemáticas dentro del seno familiar conociendo el enfoque que les damos en el aula.

Antes de terminar tengo que agradecer a Olga su tradución al inglés del resumen del principio. Sin conocerme de nada no te importó ayudarme. En ese momento debiste pensar que estaba loca, jaja. Muchas gracias.

Pues nada, espero que os guste muchísimo. A mí misma me viene bien releerlo para no olvidarme, dentro de lo rápido que pasamos cada momento del día, de pararme a disfrutar algunos instantes y sacarles todo el partido posible.

viernes, 11 de septiembre de 2015

El Dragón Comeletras

En esta entrada voy a compartir un juego muy sencillo que encanta a los niños de mi clase y que yo disfruto mucho también jugando con ellos. Seguro que muchos de vosotros ya lo hacéis en vuestras clases aunque no lo llaméis así. Para los que no lo conozcais, ¡os lo recomiendo!.

Como su nombre indica, el Dragón Comeletras lo que hace es comer letras. Cuando va creciendo, como necesita más alimento, también come palabras y sílabas. Cuando en 3 años mis alumnos conocen algunas letras (vocales y alguna consonante de sus nombres) las escribimos en la pizarra pequeñita que tenemos en la asamblea. Como mucho escribimos (entre los niños y yo según su competencia en la tarea) a la vez 5 o 6 y en mayúsculas. Y cuando ya las tenemos...¡por la esquina de la pizarra aparece el dragón con la boca abierta y sus colmillos o incluso echando fuego! Los niños se tapan los ojos, el dragón avanza con pisadas fuertes (que hacemos nosotros) y cuando se asegura de que nadie le ve...¡ñam, ñam! se come una letra (y nosotros la borramos de la pizarra). Cuando los niños oyen el sonido del dragón masticando ya pueden abrir los ojos. El juego consiste en adivinar qué letra se ha comido el dragón. Luego la volvemos a escribir y volvemos a taparnos los ojos porque el dragón va a volver.


















Es sencillísimo pero no os podéis imaginar lo que les gusta cerrar los ojos, oír las pisadas de dragón y luego adivinar la letra. Yo suelo cambiar de actividad cuando hemos jugado 5 o 6 veces para que se queden con ganas de más pero ellos podrían seguir y seguir porque les encanta.

Cuando en 3 años ya reconocen alguna palabra de forma global o pueden saber qué pone por la letra que empieza o las que contiene, el dragón de vez en cuando come palabras en mayúsculas. Escribo 3 palabras que hayamos trabajado (como por ejemplo casa, mamá y oso) y jugamos del mismo modo. Cuando jugamos con palabras, mientras las escribimos es importante hablar de sus características: las letras que tienen, si aparece la "O" o no (suele ser un rasgo distintivo importante en 3 años), etc. Y luego hacer un pequeño análisis de cómo podemos saber la que se ha comido. 


Para mi es fundamental en la enseñanza y aprendizaje de la lectoescritura enseñar "trucos" para saber qué puede poner aún sin saber leer. Creo que es muy motivador, les enseña a pensar sobre las palabras y el lenguaje, conduce a una lectura más comprensiva y además contribuye a que menos alumnos se queden atrás en el proceso. Cuando bastantes niños son capaces de leer, a los que aún no saben les motiva mucho poder decir qué pone gracias a alguna estrategia de reconocimiento que han aprendido porque sienten que saben más de lo que pensaban.

Cuando empezamos a conocer el abecedario en minúsculas añadimos al juego este tipo de letras (en ocasiones jugamos sólo con vocales en mayúsculas para que todos los alumnos participen aunque vayan algo más retrasados) y posteriormente palabras en minúsculas cuando van aprendiendo a leerlas. 


En 5 años, una vez que hemos avanzado un poco con el trabajo más sistemático de la lectoescritura a través de los libros que usamos en mi cole, empleamos en el juego también las sílabas en minúsculas. Y por supuesto siempre repasamos lo anterior (letras en mayúsculas, palabras en mayúsculas y palabras sencillas en minúsculas).

Además de trabajar aspectos relacionados con la identificación de letras y palabras y la lectura es un juego maravilloso para mejorar la atención y la concentración de los alumnos. Para los que no lo conociais, espero que os haya gustado y os funcione tan bien como a mí.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Cenefas con series para decorar la clase



En esta entrada os voy a enseñar una actividad que yo creo que es ideal para los primeros días de curso. Consiste en realizar cenefas para decorar el aula mediante la repetición de un patrón.

En mi cole cambiamos de clase cada año y cuando llegué a la que me tocó el año pasado me encontré muy deteriorados los marcos de las ventanas que dan al pasillo y bastante sucias las paredes. Las primeras semanas de curso realizamos cenefas con series. Así solucionaba estos problemillas que tenía mi clase y preparaba a los niños para una actividad que íbamos a realizar en el rincón de lógica-matemática días después también sobre series. El resultado fue maravilloso, no sólo a nivel decorativo sino en cuanto al desarrollo de la actividad con los alumnos. 
Yo hice las cenefas con mis alumnos de 4 años en el tiempo de juego por equipos. Tengo dividido el grupo en 4 equipos y cada uno iba realizando la actividad un día a la semana durante una sesión de unos 20 minutos o media hora.

Primero corté un trozo de papel continuo como de metro y medio de largo y lo dividí en tiras de unos 10 cm de ancho. Usé este ancho porque iba a hacer las series de las cenefas estampando con esponjas y tenía que caber el dibujo en el ancho de la tira. El largo también lo elegí en función del espacio que quería tapar y de la longitud de dos mesas unidas, para que a los niños les fuese cómodo trabajar.

Los niños trabajaron en equipos pero dentro del equipo les subdividí en parejas y si eran impares, algún niño repetía después con otra pareja. 


A cada pareja les asignaba un patrón con dos motivos diferentes (por ejemplo, corazón verde, estrella morada). Les comenzaba yo la serie estampando el patrón, después cada niño elegía el motivo que prefería, estaba presente mientras hacían una o dos repeticiones del patrón y continuaban ellos la serie hasta terminar la tira.  Normalmente cada pareja hacía dos tiras, una con patrón AB (por ejemplo, corazón verde, estrella morada) 


y otra con patrón ABB o AAB (por ejemplo, corazón morado, 2 margaritas rojas o 2 tulipanes rojos, una estrella morada). Cuando se secaban, dibujaban en el centro de las margaritas un punto amarillo o naranja también formando una serie por repetición del patrón AB.


Comenzamos con series sencillas porque era el principio de curso de 4 años y hacerlas en parejas y en tamaño grande era algo novedoso para ellos (que siempre habían trabajado las series individualmente en tamaño A4). Resultó una experiencia muy bonita sobre todo por la ayuda que se prestaron dentro de las parejas: “¡venga, que ahora toca corazón rojo!”, “¡no, que tienes que poner dos veces!”. Otra cosa que me encantó es que se concentraron muchísimo en “no perderse” y fallar. Mientras hacían su tira si hablaban sólo era para establecer los turnos y ni siquiera prestaron atención a los niños que estaban jugando en la casita justo al lado. A veces cuando trabajamos por equipos o por rincones hay maestras que creen que eso dificulta su concentración o que no les enseña a trabajar en silencio. Esto prueba una vez más que ambas cosas no son incompatibles siempre que la actividad sea suficientemente interesante para los alumnos.

Y matemáticamente supuso un avance enorme para algunos niños que solos eran incapaces de reconocer un patrón y repetirlo. Emparejándoles con alumnos que les podían ayudar consiguieron entender mejor lo que había que hacer y esto se notó cuando después hicieron series individualmente.

El resultado es el que veis. Nos quedó muy bonito el mural para colgar los dibujos de la figura humana y la ventana. 

 
Para alumnos de 5 años podéis complicar los patrones mucho más, tanto trabajando por parejas y repitiendo dos elementos (AABB, ABBB o AAAB) como en tríos con tres elementos (ABC, AABC, etc.) o participando un grupo de cuatro niños en una cenefa de 4 elementos (ABCD).

Si no tenéis esponjas de estampar ya hechas y no tenéis tiempo para hacerlas vosotros podéis estampar las bases de figuras de construcción o de envases de distinta forma o incluso hacer las cenefas pegando pegatinas, gomets grandes o figuras geométricas previamente recortadas de cartulinas o folios de colores.

¡Es una actividad muy sencilla para comenzar el curso y espero que la disfrutéis mucho!

sábado, 29 de agosto de 2015

¿Guardería o Escuela Infantil?


¡Ya estamos de vuelta de las vacaciones! La primera entrada iba a ser otra pero hace unos días abrí la propaganda de la vuelta al cole de El Corte Inglés y cuando llegué a las páginas que veis en las fotos dije "no pasa de esta semana que escriba algo sobre la vuelta a la ´guarde´". Y es que la mayoría de los niños de 0 a 3 años por suerte ya no van a la "guarde". Van a escuelas infantiles porque desde hace tiempo se sabe que los 3 primeros años de vida son determinantes para la formación y que por tanto no podemos tener a los niños "guardados". Hay mucho potencial educativo en los momentos de aseo, comida, descanso y por supuesto en el juego entre y durante esos cuidados. 

Por eso en las escuelas infantiles hay maestras que han estudiado Educación Infantil, la misma carrera que para trabajar con niños de 3 a 6 años (y en algunas han accedido por la misma oposición). Y no porque se necesite formación universitaria para cambiar pañales o dar de comer a bebés sino porque, por un lado, hay que ser conscientes de porqué es determinante para un bebé mirarle, hablarle o acariciarle mientras se le cambian los pañales o se le enseña a comer. Y por otro, hay que conocer muy bien la evolución de un niño de estas edades (que es de las más rápidas y complejas que se producirán en toda su vida) para proporcionar una estimulación ajustada.

En realidad, no es algo complicadísimo y de hecho a la clase de 3 años llegan alumnos que no han pasado por escuelas infantiles y no se nota la diferencia con un niño que sí ha ido. En mi opinión con quien mejor está un bebé hasta los 3 años es con sus padres o en su defecto con los abuelos. Con ellos no hay casi riesgo de que simplemente "se les guarde" y casi todos los padres o abuelos que tienen tiempo de estar con un niño identificarán cuando deben alimentarle, dormirle, asearle y si están atentos, hasta sabrán que juegos demanda en cada momento. Pero como esto no siempre es posible, entre alguna otra opción, están las escuelas infantiles.

Hay guarderías que se llaman a ellas mismas así (y por tanto no dejan duda a lo que se dedican). Hay también algunas escuelas infantiles que en realidad son guarderías. Pero la mayoría de escuelas infantiles son escuelas para atender la formación de una etapa determinante, con un curriculo específico y una legislación que regula la formación de las personas que trabajan allí, las instalaciones, los horarios, etc. Como son cosas radicalmente diferentes, vamos a llamar a cada cosa por su nombre y a no desprestigiar los cuidados y formación que damos a nuestros hijos y la función tan importante de la institución y las personas que trabajan en ella. 


Ahora que Pablo va a comenzar a ir a la escuela infantil, he podido comprobar que la mayoría de la gente usa "guarde" o guardería (y no sé si saben a qué me refiero cuando digo escuela infantil) y contados maestros emplean el término escuela infantil y comprenden que denominamos con él. De la sociedad en general puedo entender que ni siquiera se sepa la diferencia y por tanto se use un término incorrecto. Pero las familias que llevamos a nuestros hijos a las escuelas y por supuesto los maestros, creo que deberíamos hacer todo lo posible porque cuando llegue septiembre predomine "escuela infantil" en el lenguaje de la calle, dejando "guardería" relegado a los contados sitios que de verdad lo son. Ojalá defendamos entre todos esta etapa tan importante y nuestra propia profesión y dentro de unos años en el folleto de la vuelta al cole ya no leamos eso de "vuelta a la guarde".

martes, 21 de julio de 2015

"27 historias para tomar la sopa" y "Shantala. Arte tradicional de masaje para bebés"

http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=1060019Me gusta que las entradas que van seguidas sean un poco diferentes pero bueno, como estamos en verano y hay más tiempo para leer y echar un vistazo a cositas que nos recomiendan, voy a compartir dos libros. El primero, uno que uso muchísimo en mi clase y en segundo lugar, otro que he descubierto hace poco.

Después de comer, me gusta dedicar un tiempo a la relajación. En 4 y 5 años empleamos en ello unos 15 minutos. Cada niño está sentado en su silla y preferentemente con la cabeza apoyada en la mesa. Pongo música relajante y les voy haciendo un pequeño masaje en la espalda. En 4 años cuando han pasado las primeras semanas y en 5 años ya desde principio de curso, el encargado y un ayudante elegido por él son los que dan los masajes a sus compañeros. A veces utilizamos un rodillo de espuma o un pincel para que experimenten sensaciones nuevas y sea más agradable. Al final de este tiempo suelo leerles un cuento corto y sin imágenes (para que sólo se concentren en escuchar) o les pongo algún cuento popular en CD. Para los cuentos cortos os recomiendo un libro maravilloso llamado 27 historias para tomar la sopa, de Ursula Wölfel y Pablo Bernasconi (Editorial Kalandraka). Son relatos algo disparatados y que requieren construcción por parte del niño, lo cual me parece muy interesante ya que cada vez estamos más acostumbrados a que texto e imágenes, juntos o por separado, dejen cerrado cualquier proceso mental.

http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=2326466Para mi ese momento de dar masajes y relajarse es fundamental. Por un lado, los niños descansan un poquito, se tranquilizan y se centran después del parón enorme del comedor. Y por otro, fomenta las relaciones positivas dentro del grupo de alumnos, relacionándose entre ellos durante esos minutos para darse calma mutuamente. Así que os voy a recomendar un libro que estoy usando muchísimo con Pablo pero que me parece muy interesante para familias y maestras de Educación Infantil. Se le puede sacar mucho partido en el primer ciclo pero tiene cosas aprovechables y adaptables para el segundo ciclo.

Se llama Shantala. Arte tradicional de masaje para bebés, el autor es Frederick Leboyer y es de la editorial Gaia. El grueso del libro son fotografías muy descriptivas de las distintas fases del masaje. Las acompaña un texto breve pero realmente precioso. Las imágenes hacen que sea muy muy fácil seguir la técnica y recordar los pasos que hay que dar. El texto nos trasmite el porqué de los masajes, la esencia de ese momento y las claves básicas para que sea un éxito.

¡Espero que os gusten! Con ellos me despido hasta finales de Agosto. ¡Felices vacaciones!

lunes, 6 de julio de 2015

Todo un mundo de sensaciones

http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=2224294Como estamos en verano vamos a empezar con entradas más "light". En ésta me gustaría recomendar un libro maravilloso a las maestras del primer ciclo de Infantil y a las familias que tengan o esperen un bebé. Cuando estaba emabarzada, la tía de mi marido, maestra también pero trabajando en una Escuela Infantil de 0 a 3 años, nos regaló el libro Todo un mundo de sensaciones. Las autoras son Elisabeth Fodor, Mª Carmen García-Castellón y Montserrat Morán y la editorial es Pirámide.

En él se hace un paseo desde las dos primeras horas de vida del bebé hasta que cumple 6 meses dando pautas para favorecer el desarrollo de todas las capacidades del bebé desde el afecto, el contacto, las sensaciones positivas y el respeto hacia el ritmo del niño. El libro cuenta con algunos capítulos más genéricos pero siempre muy prácticos y otros que siguen el crecimiento del bebé: las dos primeras horas de vida, los primeros días, el primer mes, el segundo mes...y así hasta el sexto mes para terminar con un capítulo que engloba todo el segundo semestre de vida. En cada uno de ellos hay una descripción general de cómo es el niño en ese momento; juegos para favorecer su desarrollo emocional, motriz y sensorial; pautas para observar si dicho desarrollo sigue su curso con normalidad (qué debe ver, oír, cómo debe moverse...) y epígrafes sobre aspectos relacionados con la crianza como el sueño, la alimentación, las relaciones con familiares y amigos, el chupete, los cólicos, el comienzo de la Escuela Infantil, etc. Todo ello con un lenguaje cercano pero sin dejar de lado la profesionalidad y experiencia de las autoras.

Pero a mi lo que más me ha gustado es que los juegos son los de toda la vida, casi los que mi abuela haría sin saber que este libro existe, los que se basan en crear un momento divertido para el bebé y la madre o padre sin agobiar ni pretender hacer del niño un genio precoz. Además se da muchísima importancia a los masajes, diciendo claramente en cada capítulo que son una prioridad en caso de que no diese tiempo a hacer los demás juegos. Cuando leí esto estando aún embarazada me agobié un poco. Por un lado pensé: "uf, a ver si sé hacer los masajes". Y por otro pensé: "madre mía, si dice eso es que con el bebé no me va a dar tiempo a hacer nada más que los masajes y a lo mejor ni siquiera". Pero cuando tienes al bebé contigo y relees el libro te das cuenta de que casi estás haciendo todo lo que propone sin darte cuenta, tanto en ratitos de juego como mientras le cambias, en la cama al levantarnos o en los 5 minutos que faltan para que llegue una visita. Más aún nosotros, maestras, que al fin y al cabo es de lo que sabemos más. Y los masajes al final también salen solos aunque para masajes desde bebés hasta niños más mayores os recomendaré otro libro maravilloso en otra entrada.

Tengo que mencionar especialmente mis dos capítulos preferidos, el dedicado a las dos primeras horas de tu bebé y el de los primeros días. Ayudan mucho a saber cómo se siente el bebé en estos momentos y a gestionarlos a pesar de las miles de visitas en el hospital y en casa, del agobio de los primeros cuidados, de los consejos inoportunos, etc.

http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=1862169
Por último deciros que este libro pertenece a una colección llamada "Todo un mundo". Pensado que sería igual de maravilloso y además útil también para mis alumnos, me compré Todo un mundo de emociones, coordinado por las mismas autoras. Me ha defraudado mucho y ese no os lo recomiendo. En mi opinión es excesivamente teórico, con capítulos sin conesión que parecen mini-tesis de distintos autores. Las pautas que se proponen mes a mes no están mal pero muchas no aportan nada nuevo tras leer Un mundo de sensaciones y tampoco es nada que con nuestra formación como maestas no sepamos.

lunes, 29 de junio de 2015

Parece que fue ayer...

Parece que fue ayer el día que comenzó mi baja porque me encontraba regular durante el embarazo; parece que fue ayer el día que dejé a un lado el blog para cuidarme y cuidar a mi bebé; parece que fué ayer el día que mi hijo, viendo que ya no se podía quedar más en la tripita, decidió salir de forma natural; parece que fue ayer el día que lloraba sin saber por qué con él en brazos; parece que fue ayer cuando pasaron taaaantas cosas... y ¡¡ Pablo tiene ya casi 6 meses!!

Parecía que nunca iba a terminar ese maravilloso periodo en el que lo único que una madre tiene que hacer es cuidar a su bebé. Y ya he tenido que volver al cole, solo por unos días, los justos para recordarme que hay que ir retomando algunas cosas de la vida de antes, de esa vida de "ayer", de esa vida que ha cambiado muchísimo más de lo que me podía imaginar. Y como me parece imposible que vaya a poder compaginar el cuidado de mi bebé (y dentro de nada niño) con la vida profesional, quiero ir poco a poco volviendo a hacer cositas, aunque sean muy pequeñas, pero que me conecten con algo de lo que hacía antes...con el cole, con este blog...antes de que llegue todo de golpe en septiembre y sea aún más duro. Así que vamos a retomar el blog con una entrada que tenía ganas de escribir aunque no diga mucho en realidad (y que he tenido que escribir en unos ocho mini-ratos por lo que perdón si queda algo inconexa).

En la entrada anterior, en la que me despedía hasta dentro de muy poco, dejastéis un montón de comentarios de ánimo. En algunos me decíais que después de ser madre sería mejor maestra. Siempre he pensado que nuestro trabajo tiene una enorme carga formativa detrás que es lo que nos hace profesionales, y que no hace falta ser madre para ser una gran maestra (aunque algunos piensen que puede serlo cualquiera y que hacemos poco más que jugar). Y aunque lo sigo pensando, tengo unas ganas enormes de reencontrarme con mis alumnos para verles desde el otro lado, desde lo que son como hijos. Y también con sus madres.

Me he acordado mucho de las madres de todos mis alumnos (padres, no os enfadéis, vosotros sois imprescindibles). Cuando me pasaba cualquier cosa, sobre todo el primer mes, pensaba siempre "Jo, y la madre de Fulanito también pasó por esto". Y me quedaba la duda de si desde nuestra profesionalidad valoramos suficiente lo que aportáis desde la maternidad a nuestros alumnos. Y de si los consejos que os damos son siempre compatibles con el día a día de vuestras casas. Y de si no damos por supuesto muchas cosas que quizá os quedan demasiado lejanas.

En la mayoría de los momentos del día a día en el aula estamos haciendo uso de nuestra faceta más profesional pero hay momentos en los que se entremezcla los estrictamente educativo con aspectos relacionados con la crianza. El sueño, la alimentación, las relaciones del niño con su familia, etc; influyen directamente en la vida de nuestra clase y en el aprendizaje de cada alumno. Creo que en todos estos aspectos voy a poder aportar ahora un poquito más a lo que se recomienda desde la pedagogía.

En cualquier caso, gracias padres y madres porque nos dejáis cada día lo que más queréis y en mi caso siempre habéis sido confiados y muy agradecidos/as con mi trabajo. Y por supuesto, gracias a Pablo, que me está enseñando a mí a ser madre y ya de paso, seguro que me hará mejor maestra.