domingo, 4 de diciembre de 2016

Puedo separarme de mi hijo pero no quiero


Ya sé que Fulanit@ se fue a la boda de sus amigos y dejó a su bebe de 3 meses (o incluso de 1!) con sus abuelos. Ya sé qué Menganit@ sigue viajando por el mundo con sus bebé en la espalda. Ya sé que Juanit@ queda los viernes con sus amigos/as aunque tiene un bebé. Ya sé que hay padres y madres que van a los cumpleaños de sus amigos incluso llevándose a su hijo. Ya sé que otros celebran sus aniversarios yéndose el fin de semana fuera y tienen hijos. Ya sé que puedo dejar a mi hijo siempre que quiera con sus abuelos o tíos. Ya sé que no pasa nada si le llevo a una celebración a las 8 de la tarde y se duerme en el carro. Ya sé que Paquit@ sigue trabajando en nosedonde y publicando libros y ha tenido un hijo hace poco. Ya sé que no hay por qué renunciar a todo por tener un hijo. Ya lo sé. Pero no quiero. No quiero adaptar a mi hijo a mis planes. Quiero adaptarme yo a los suyos (mientras me deje). Simplemente porque me gusta. Me encanta estar con él. Me gusta más que cualquiera de las alternativas o planes anteriores.

Y, aunque no haría falta justificarse, a veces tengo que hacerlo. Menos mal que sé que los bebés necesitan estar con sus padres. Sé que durante muchos años los niños sólo aprenden cosas jugando a cosas en 3D real y no virtual. Sé que no es tan importante lo que hacen mientras van al 35 cumpleaños de nuestro amigo como lo que no hacen en ese momento. Sé que el parque es mejor que cualquier teatro, extraescolar o actividad “cool” que nos ofertan desde que un niño nace. Sé que tengo alumnos que con 3 años no saben cómo jugar con la cocinita o los bebés o se aburren a los 2 minutos de darles unos cuantos vehículos y una alfombra con carreteras. Sé que sus mejores estímulos son su casa, nuestra voz y objetos cotidianos. Sé que aunque todas las tardes de la semana hagamos casi lo mismo y juguemos en casa o en el parque, ese juego nunca es igual. Sé que si mi hijo “no para” con 2 años tengo suerte porque está desarrollando su cerebro y todo lo que conlleva, aunque no esté sentado en un restaurante mientras yo como con mis amigos. Sé que es fundamental su rutina. Sé que pasados los 3 años lo que quiere es “hablar” con niños y no con adultos, aunque se ría con ellos (qué estará pensando?) ... 

Y lo que verdaderamente sé es que no quiero perderme ni un minuto de mi hijo porque en ese minuto ha aprendido una cosa nueva y quiero enterarme. Y si estoy fuera, si no estoy junto a él,  si no le estoy mirando, si estoy luchando por atender a la conversación de mis amigos, no puedo. 

Y aun no queriendo, el día a día hace que inevitablemente nos perdamos infinidad de minutos mientras trabajamos, cocinamos, limpiamos, recogemos, vamos al médico, hablamos por teléfono con el técnico del frigorífico, o con nuestra pareja al llegar a casa. 
 
Aun así ha habido veces, muy pocas, que me ha apetecido salir a cenar con mi marido, irme al cine, ver a alguna amiga, ir a una boda sin él, salir de compras o irme a dar un masaje. Y también ha habido veces en las que me lo he llevado con mis amigos aun sabiendo que yo no iba a disfrutar ni del niño ni de los adultos. Y otras veces lo he hecho por una extraña convención social por la que últimamente se ve mal que quieras ser la típica madre que se pasa tan feliz las tardes en el parque viendo como su hijo se columpia o se tira por el tobogán. Y si se puede, hablando mientras con alguien, que ni tiene por qué ser tu amiga. Pero sólo si se puede. Y si llueve, pintando en casa o jugando a lo que él quiera. 


Sí, a lo que él quiera. Jugar a lo que él quiera o adaptarnos a sus planes no es maleducarlo ni consentirlo. Porque mientras hacemos esos planes, de niños, no de adultos en los que se pueden llevar niños, él aprende lo que tiene que aprender en esos momentos y se educa en lo que se tiene que educar en esos momentos (dos listas bastante largas). Y sí, claro que tiene que aprender a respetar los gustos y planes de sus padres. El día a día presenta muchísimos momentos en los que no le va a quedar otro remedio. Y si no, no hay problema, con 17 años (por tirar por lo alto) será absolutamente respetuoso con los planes de su padre y míos y no querrá que juguemos a lo que él quiera.


Somos una generación que ha podido hacer muchas cosas antes de tener hijos: cumpleaños, viajes, salir bastante, hobbies, mejoras profesionales… A veces me parece que el problema es que renunciar a todo esto cuesta y es mucho más fácil meter a tu hijo ahí que salir tú de tu zona de confort para pasar a la de un niño.

No me preocupa hacerlo porque el 99,9 % de las madres con las que me he cruzado desde que soy madre y que tienen hijos ya mayores, han coincidido sólo en  una cosa: disfruta de tu hijo porque crecen muy rápido. Te lo dice hasta la vecina que no te conoce de nada. También te dice alguna barbaridad o se mete donde no la llaman. Pero en que disfrutes de los niños mientras se dejen, es en el único consejo gratuito en el que coinciden todas. Y justo hace una semana me decía una compañera del trabajo: “Dentro de nada te sentarás en el sofá con tu marido y os diréis “Ya estamos solos los dos otra vez”. Dicen que la vida, y los hijos, vuelan. 
 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Matemáticas con coches y plazas de garaje

¡Por fin puedo sacar un ratito para el blog! Os voy a contar la actividad de matemáticas que he estado haciendo la semana pasada y de la cual habéis visto alguna foto en instagram. Yo la he llamado garajes y coches pero veréis que podéis hacerla con los dos elementos que queráis siempre que haya relación "de necesidad" entre ellos.


¿EN QUÉ CONSISTE EL JUEGO?

En presentar un garaje con plazas libres (una colección con un número determinado de elementos) y pedir a los niños que traigan tantos coches como plazas tiene su garaje, sin que ningún coche se quede sin aparcar y sin que queden plazas libres. Es decir, deben formar una colección con el mismo número de elementos que la primera que les presentamos. Con ello lo que buscamos es trabajar el conteo, aunque en el proceso consigamos que subiticen números pequeños, lo cual también es importante y los adultos lo hacemos constantemente (si nos presentan 3 cosas no necesitamos contarlas para saber que hay 3 puesto que reconocemos esa cantidad de un golpe de vista).

En el primer intento pueden ir a por coches todas las veces que quieran pero después les limitamos los viajes a uno, forzando el empleo del conteo o el reconocimiento global de la cantidad.



PREPARACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD EN EL AULA

Yo jugué en el tiempo de juego por equipos que tengo por las tardes. Me hubiese gustado que fuese una actividad para el rincón de matemáticas porque es una propuesta de mucho peso y por las tardes los niños están más adormiladillos, pero acabamos de introducir los carnets para los rincones y normas nuevas y los niños no son aún muy autónomos. Eso me impedía sentarme en el rincón de matemáticas para atender exclusivamente a los niños que fuesen. Además, no había hecho esta actividad nunca de forma tan sistemática y quería rellenar una tabla de registro y hacer fotos.


Fabriqué dos cajas-garaje y varios mantelitos con 2, 3, 4, 5 y 6 plazas.



Los garajes estaban en la mesa del equipo que jugaba y la caja de coches en otras zonas de la clase desde la cual no pudiesen ver su garaje.


El equipo de 6 niños se sentaba en su mesa. Dos niños comenzaban jugando a los garajes y el resto jugaba con plastilina y luego iban cambiándose para jugar todos a los garajes. A cada niño que jugaba le daba su garaje y le decía las instrucciones individualmente y después iban a por sus coches.

Las instrucciones que o les di fueron más o menos estas: "Tienes un garaje con algunos huecos para que aparquen coches. Allí tienes una caja de coches. Tienes que traer los que necesites para que haya un coche aparcado en cada hueco. Para ganar no te pueden quedar huecos libres en tu garaje ni coches sin aparcar. No te pueden faltar ni sobrar coches." No obstante en 3 años solemos tener que repetírselas varias veces cambiando las palabras e insistiendo sobre todo en lo que significa que no puedan faltar o sobrar coches.

Si inicialmente hacen varios viajes para traer coches, les animaremos a volver a jugar pero añadiendo algo así como: "¡Has jugado genial! Pero ahora tienes que traer todos los coches que necesites a la vez. Sólo puedes ir una vez a por coches".

Para empezar les daba un garaje con 3 ó 4 plazas, ya que es la cantidad que los niños de 3 años pueden contar o subitizar en el primer trimestre. Sólo si fallaban repetidas veces con el 3, les daba el garaje de 2 plazas pero como un paso previo que tenía como objetivo que comprendiesen el juego. Normalmente si lo entienden, ganan con el garaje de 3 plazas todos, en la primera o en sucesivas repeticiones.

Y si ganaban a la primera con el de 3 y después con el de 4 traian todos los coches en un solo viaje en el primer intento, les daba el garaje de 5 ó 6 plazas (aunque con ellos jugaron poquitos niños).

ESTRATEGIAS EMPLEADAS POR LOS ALUMNOS

1. Correspondencia 1 a 1: la mayoría de los niños en un principio traen los coches de uno en uno y paran cuando no quedan más plazas libres. Al limitar los viajes, hacemos evolucionar esta estraegia hacia la subitización o el conteo.
2. Correspondencia subconjunto a subconjunto. Algunos niños cuando no hay límites de viajes llenan un garaje de 4 coches trayendo 2 y 2 o 3 y 1.
3. Estimación: pueden estimar y acertar y por tanto no sabremos si han estimado o subitizado. Yo para intentar diferenciarlo les proponía jugar otra vez con un garaje diferente. Por ejemplo, si habían ganado con el de 3 coches les daba el de 4 o al revés. O si habían ganado con los dos, a veces les daba el de 5. Incluso alguna vez que tenía dudas les preguntaba algo así cómo "¿Cuántos coches has necesitado para tu garaje?". Tampoco me preocupa excesivamente que algún niño haya estimado y ganado al azar incluso varias veces ya que este juego lo repetiremos mucho a lo largo del curso y la estimación es una estrategia que fallará en algún momento.
4. Subitización. Hay niños que nada más ver la colección de plazas de garaje saben cuántos coches necesitan.
5. Conteo.

RESULTADOS

¡El juego les ha encantado! Y los resultados para mi han sido muy satisfactorios porque era la priemra propuesta de este tipo del curso y la han resuelto mucho mejor de lo esperado. Sólo dos alumnos no entendieron la actividad y cuando iban a por los coches se quedaban allí jugando con ellos, olvidándose del problema de los garajes. El resto mostró mucha autonomía a la hora de resolver la situación, lo cual para mi es fundamental para poder seguir aprendiendo con este tipo de propuestas.

Este curso tengo en mi aula un alumno con TEA. Para él se realizó una adapatación de la actividad puesto que sólo buscábamos el mantenimiento de la atención y la correspondencia término a término. Le dejamos unos cuantos coches al lado del garaje y tenía que colocar sólo los que cabían en las plazas, parando una vez que llenaba su garaje.

Quitando a estos tres niños y a otro alumno que aún no ha podido jugar, recogí en una tabla las estrategias y resultados de los otros 20 niños. El resúmen de lo que pasó es:
  • 7 niños traen todos los coches necesarios en un sólo viaje aún sin haberlos limitado en las instrucciones --> A estos alumnos les doy un garaje con más plazas y traen los coches necesarios en un primer intento (4) o en sucesivos (3).
  • 8 alumnos traen los coches de uno en uno cuando no se les limitan los viajes. Al permitir sólo uno, 5 niños ganan a la primera y 3 necesitan varios intentos.
  • 3 niños traen los coches en dos veces (en dos grupos) y al limitar el número de viajes todos ganan en un segundo intento o sucesivos.
  • 2 alumnos lo que hacen en primer lugar es traer la caja entera de coches o un montón grande. Uno de ellos sigue empeñado en traer muchos coches y tras varios intentos trae sólo los necesarios en un viaje. Y el otro niño, en su segundo intento los trae de uno en uno. Al limitar los viajes, uno de ellos trae la cantidad necesaria de coches en un viaje y el otro alumno necesita que yo le dirija más mediante preguntas por mi parte que le hagan analizar el problema a resolver.
Aunque parece que hacen muchas repeticiones y se alarga mucho, a mi en los 30-40 minutos más o menos que tengo de juego por equipos me daba tiempo a que jugasen los 6 niños de un grupo con todos los intentos que necesitasen para ganar.

Respecto al material, yo utilicé garajes y coches porque los coches ya los tenía y era fácil hacer los garajes. El fallo principal es que es difícil cargar con muchos coches lo cual condiciona en parte la cantidad que traen en un viaje. Para evitar este obstáculo, les proporcionaba una gaveta en la que cargar los coches.


Como véis es un juego muy fácil de adaptar a cualquier contexto. Podéis hacer ratoncitos y traerles quesos, gatitos y traer cestas, etc. Yo para los siguientes trimestres pensaré algo mejor contextualizado en las unidades que trabajemos.

Antes de terminar os recomiendo un artículo con experiencias de este tipo en un aula de 4 años y con las que se profundiza mucho más en el trabajo del conteo y del número. Se llama Experimentación de una propuesta didáctica para el aprendizaje funcional del número natural en Educación Infantil. Está escrito por Marta Rada Cimorra para la revista Edma0-6 y podéis leerlo pinchando aquí o en el título.

martes, 1 de noviembre de 2016

El periodo de adaptación II

Después del periodo de adaptación "oficial" (del que os hablé en esta entrada anterior) comienza el verdaderamente duro y de duración indefinida. En él el horario es el de todo el cole y hay que ir incorporando nuevas rutinas y normas. Ésto último a algunos niños les cuesta bastante pues se les hace algo cuesta arriba el tener que reponder de repente a tantas exigencias en un sitio nuevo, que no es su casa, donde las normas a veces son inevitablemente más flexibles. Por otro lado, no podemos mantener tanto contacto con las familias porque entran y salen los 24 niños a la vez, ni mandar notitas para cada cosa. Esto también es duro para las familias, acostumbradas a la Escuela Infantil en la que el contacto con la maestra suele ser más directo e individualizado.

Igual que dije en la entrada anterior, durante el periodo de adaptación, para mi no son tan importantes las actividades en sí como la adquisicion de los nuevos hábitos, rutinas y normas, la formación del vínculo afectivo de los niños conmigo y el fomentar una convivencia agradable y pacífica con sus compañeros.

Aunque este segundo periodo de adaptación tiene una duración variable, que depende del grupo y de cada niño en particular, yo os voy a contar la organización del resto del mes de septiembre y alguna cosita de principios de octubre, por poner algún final.

La secuencia de sesiones en las dos semanas de septiembre, en las que los niños entran a las 9 y salen a las 2 es:
- Asamblea.
- Trabajo por rincones.
- Aseo y desayuno.
- Recreo.
- Cuento.
- Juego por equipos.
- Recogida y despedida.

Durante las siguientes dos semanas seguimos incorporando rutinas importantes:

- Empezamos a nombrar un encargado por orden en la lista de los miembros de los equipos que tenemos en la ventana.  Le colocamos una medalla y él será el encargado de llevar a cabo las rutinas de la asamblea.

- Durante la asamblea el encargado pasa lista con las fotos del aula. A finales de mes la mascota del aula nos traerá unas piedras con nuestros nombres y el encargado las repartirá cuando sus compañeros le vayan diciendo "buenos días" (ahora le doy yo la piedra del niño correspondiente y a medida que avance el curso deberá ir repartiéndolas él solo).


Después contamos las piedras que quedan en la caja (niños que han faltado) y lo anotamos. A principios de octubre, y con mi ayuda, comenzamos a contar con una varita mágica a los compañeros que estamos en la alfombra y también lo anotamos.

- Mantenemos en este momento las rutinas inciadas: ver el color del día de la semana y decir cuál es y poner el tiempo que hace.


- A principios de octubre nos traerá la mascota un libro gigante y empezaremos a escribir el nombre del encargado (al principio lo hago yo), contar las letras que tiene y él nos hará un dibujo de su cuerpo.


 - Repasamos las activdiades del día. He cambiado el horario móvil del que os hablé en esta entrada (pincha aquí para leerla) por este que véis en la imagen.



El anterior me gusta para 4 y 5 años pero tenía ganas de cambiarlo para 3 por uno con imágenes más grandes y que se "leyese" sólo en horizontal (el anterior combina lectura vertical y horizontal). Además en el nuevo, la mascota (podría ser una flecha) nos indica por dónde vamos de una forma muy clara.

- Empezamos a aprender a meter la silla debajo de la mesa cuando nos vamos y, si es viernes, a coger nuestra taza y nuestro babi para lavarlo el fin de semana.

En cuanto a las actividades de gran grupo, durante estos días realizamos:

- Lectura de al menos un cuento cada día. Alternamos populares (Caperucita roja, Los tres cerditos, Los tres osos, El zapatero y el duende) con "modernos": Un libro, Ser quinto, Soy el más fuerte, ¿Cómo te sientes?, Las estaciones, La ola... Los cuentos populares me gusta contárselos sin el apoyo del libro porque me parece importante que se aacostumbren a escuchar auqnue no haya un aluvión de imágenes pasando delante de ellos. De eso ya tienen mucho en las tablets y móviles... Lo que sí hago, y les encanta, es ir dibujando el cuento en la alfombra a medida que lo vamos contando. Les vuelve locos ver cómo van apareciendo y se van borrando elementos a medida que transcurre la historia. En las fotos véis el desarrollo de Los tres osos y El zapatero y el duende.


- Más conversaciones, espontáneas y dirigidas a un tema (por ejemplo, qué hemos desayunado hoy, nuestro juguete favorito, a qué nos gusta jugar en el parque, si tenemos hermanos, etc.).
- Repaso de las normas e incorporación de normas nuevas.
- Visitar el aula en el que haremos las sesiones de psicomotricidad a partir de octubre.
- Rasgar papel charol para trabajos posteriores.
- Recorrer caminitos hechos en el suelo del aula con celo de colores.
- Jugar a tirar el dado con caras de emociones y hablar de qué cara tiene el niño e imitarla.
- Trabajamos los conceptos grande/pequeño con las conchas que nos ha traido la niña del cuento La ola (podéis leer la entrada pinchando aquí o en el título)
Respecto al trabajo por rincones, realizamos actividades como:
1. Rincón de lectoescritura: primeras fichas del método Sirabún, primer dibujo "Así soy yo" y empezamos a escribir nuestro nombre.



2. Rincón de arte: pintar papel continuo amarillo para hacer un marco para la ventana, estampar con elementos circulares mojados en témpera, pintar al pingüino León del cuento ¡Tengo pipí! y hacer un marco para la foto de familia estampando con tapones de corcho.


 

3. Rincón de lógica-matemática: clasificar bolas de collares dejando bandejas de colores y clasificar osos de distintos colores y tamaños. ¡He comprado este material este curso y nos encanta!


4. Rincón de construcciones: coches y trenes.
5. Rincón de juego simbólico: la casita.

En cuanto al juego por equipos (puedes ver en la entrada Las tardes en Educación Infantil en qué consiste), alternamos en los distintos equipos y los distintos días: 
- Casita
- Muñecos de familias de plástico
- Tornillos y tuercas
- Ositos de peluche para vestir y desvestir
- Clasificar pinzas por colores y pillarlas en los recipientes de su color

- Construcciones tipo lego grandes 
- Construcciones de madera
- Animales de plástico.
- Y pegar papeles previamente rasgados y papel albal en una lámina.


¡Y más o menos así empezamos octubre! Y estamos ya a principios de noviembre y me sigue pareciendo que acaban de llegar, que nos queda muuuucho por trabajar pero que el tiempo vuela y a veces tengo la sensación que no llego a todo lo que necesitan mis alumnos ni a todo lo que me gustaría que hiciesen... ¿No os sentís vosotros también así en algunos momentos?

domingo, 23 de octubre de 2016

El periodo de adaptación I

En varios comentarios me habéis pedido una entrada contando lo que hago yo durante el periodo de adaptación, cuando los niños comienzan el cole con 2-3 años. Y como estoy de lleno en esta etapa tan complicada para todos y lo tengo todo reciente ¡vamos a ello!

No me voy a detener a contar qué es ni su importancia porque sólo esas dos cosas ya darían para una entrada bastante larga. Pero sí quiero enfatizar que aunque se establezca por ley que puede haber un periodo de incorporación progresiva al centro de una semana para los alumnos de 3 años, la adaptación de los niños al cole puede (y suele) durar mucho más. Cada alumno tendrá un periodo de adaptación diferente, en duración y en la forma de vivirlo y manifestarse ante los cambios.

Así que...¿dónde pongo el final cuándo me preguntáis que qué hago en el periodo de adaptación? Por un lado voy a contaros en esta entrada cómo organizo y qué hago durante los 5 días de adaptación "oficial" y lo extenderé todo el mes de septiembre, contandoos en la próxima entrada qué sucede las dos semanas siguientes.

PARTE I: LOS 5 DÍAS DE PERIODO DE ADAPTACIÓN OFICIAL.

Durante estos días los niños van aumentando progresivamente su tiempo en el cole y la cantidad de niños con los que "conviven" hasta completar toda la jornada y a todos sus compañeros. De este modo se habitúan poquito a poco al espacio, a estar con niños nuevos y conmigo y nos podemos conocer mejor. Así, para las familias de los niños también la separación es progesiva y depositan gradualmente la confianza en mi, mientras yo puedo conocer sus caras y sus nombres poco a poco.

Para organizar esta entrada progresiva, en mi cole se hacen 4 grupos de alumnos en cada aula, de unos 6-7 niños cada uno.

Primer día: viene cada grupo por separado 45 minutos.

¡Es nuestra primera toma de contacto! Así que, si quieren, les doy un beso, me presento y nos vamos a la alfombra. Allí decimos nuestros nombres y les canto canciones: Yo tengo una carita, Saco una manita, Había una vez una mano, Tengo una muñeca vestida de azul, etc. Las canciones en 3 años les encantan y me parecen un medio ideal para comenzar a establecer una relación alegre y afectiva con el cole y conmigo. Además, algunas las conocen de cantarlas en casa, escucharlas en el coche o de su Escuela Infantil y les gusta que en un sitio lleno de novedades haya algo que les resulte familiar.

Después les enseño el cuarto de baño y les pregunto quién sabe hacer pis o caca en un váter como esos. Lo usamos, nos lavamos las manos y si han traído su taza para beber agua, la colgamos en su perchita.



Si nos queda un ratito volvemos a la alfombra, donde les saco los animales para jugar juntos unos minutos. Y cuando se acerca la hora de irnos, les pregunto si quieren volver otro día al cole y nos despedimos con un beso hasta el día siguiente.

Segundo y tercer día: vienen los grupos de dos en dos, 1 hora y cuarto cada dos grupos.

Después de la acogida nos reunimos en la asamblea para cantar canciones y presentarnos a los grupos nuevos de niños (decimos nuestro nombre pasándonos un peluche). En este espacio jugamos con un dado que contiene en cada cara 6 normas del aula, lanzándolo y comentando qué aparece en la foto (un niño recogiendo los juguetes, otro tirando papeles a la papelera, etc.).

Y luego empezamos a trabajar/jugar en algunos rincones aunque sin normas (me refiero a las normas específicas del trabajo por rincones) ni carnets: simplemente pueden ir al rincón que quieran a jugar un ratito con el material que hemos sacado. El nivel de 3 años me parece esencial para contactar con materiales y usarlos de manera relativamente libre, experimentando sus posibilidades; para después ir realizando con ellos actividades más dirigidas, que exigen sólo un determinado uso de esos materiales. En los rincones comienzo alternando materiales con propuestas muy sencillas y abiertas para irlas enriqueciendo a medida que avanza el curso y sobre todo en 4 y 5 años.

Por supuesto el periodo de adaptación implica adaptarse también al material del cole y a las normas básicas para usarlo: no perderlo/tirarlo/romperlo, ordenarlo al terminar, compartirlo con otros niños del rincón, etc. Por eso, durante un tiempo (cuánto dependerá del grupo) no me interesa tanto que hagan una actividad correctamente siguiendo unas instrucciones sino que se habitúen a la dinámica de trabajo por rincones, que conozcan en qué espacio se ubica cada rincón y los materiales que en esas zonas van a encontrar. Además, aunque a veces después de la separación los niños dejan de llorar, cuando se ven en un momento abierto de elección suelen acordarse de nuevo de su familia y vuelven los llantos. Como tengo y quiero dedicarme lo más posible a consolarles, no podría atender activdiades muy dirigidas.

Dicho esto, para estos dos días programé:
1. Construir libremente con bloques tipo lego grandes en el rincón de construcciones.
2. Jugar a la casita en el rincón de juego simbólico.
3. En el rincón de arte,  pintar con rodillo papel continuo para decorar con él la caja de guardar cojines (para el primer día de estos dos) y en el rincón de lectoescritura, garabatear con ceras (para el segundo día de estos dos).




Después recogemos, vamos al baño a hacer pis y lavarnos las manos y volvemos a la alfombra, donde les cuento para terminar algún cuento popular y otro más moderno. El popular suele ser Los 3 cerditos porque me parece apropiado a la edad, tiene una canción asociada y es posible que lo conozcan, con lo cual establecemos un vínculo con su casa. Y el más moderno fué La ola (que es tan bonito que le dediqué una entrada especial. Puedes leerla aquí). Y al terminar, ¡a casita!.


Cuarto día: vienen todos los niños durante 2 horas.

Igual que los días anteriores y que todos los que vendrán durante el curso, después de recibirles con un beso nos vamos a la alfombra para hacer una pequeña asamblea, en la que cantamos canciones, nos presentamos ya todo el grupo y observamos el calendario para introducir esta rutina, colocando el día correspondiente y el tiempo que hace. Aún no hay encargado así que cantamos todos juntos la canción de los días de la semana y nos asomamos a la ventana a ver qué día hace.

Después vamos a trabajar por rincones. Para este día programé:
1. Construir libremente con bloques tipo lego grandes en el rincón de construcciones.
2. Jugar a la casita en el rincón de juego simbólico.
3. Hacer puzles en el rincón de lógica-matemática.
http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=20858234. En el rincón de arte, pegar gomets en el papel continuo pintado anteriormente para forrar la caja de cojines.
5. En el rincón de la biblioteca, ver cuentos.

Cuando recogemos, volvemos a la alfombra y les voy llamando para ir al baño y después volvemos a este espacio para contar ¡Tengo pipí!, que nos encanta y me parece muy apropiado para este nivel. Podéis leer aquí una entrada anterior dedicada a este cuento.

Cuando lo terminamos ¡nos vamos con papá y mamá!
 
Quinto día: vienen todos los niños durante 2 horas y 45 minutos.

En la asamblea repetimos las rutinas iniciadas y por sorpresa nos visita una niña nueva de otro planeta, ¡Nuba! (la mascota del aula que propone el método Sirabún). Ella nos cuenta la historia del sitio donde vive.

Este día incorporamos la rutina del desayuno. Por primera vez los niños traen su bolsita con algo para comer a media mañana. Buscamos un sitio en las mesas y nos sentamos y por equipos (las mesas las tengo divididas en 4 equipos de colores rojo, verde, azul y amaillo) vamos yendo al baño. Después de hacer pis y lavarnos las manos nos "comemos" nuestro desayuno. Este momento suele estar lleno de llantos así que para mi es fundamental que estén contentos y se sientan bien aunque no coman. Sé que lo demás llega poco a poco.

Después salimos un poquito al patio para conocerlo sólo nosotros, los niños de nuestra clase, antes de enfrentarnos al día siguiente a estar en él con todos los demás alumnos de Infantil.


Y cuando les veo cansados volvemos al aula a trabajar en los rincones, pudiendo elegir hoy entre:
1. Jugar con los coches en el rincón de construcciones.
2. Jugar a la casita en el rincón de juego simbólico.
3. Hacer puzles en el rincón de lógica-matemática.
4. Hacer un dibujo de lo que ellos quieran el rincón lectoescritura.
5. Y en el rincón de la biblioteca, ver cuentos.



Luego recogemos y nos despedimos hasta el día siguiente. ¡Como hemos superado el día fenomenal nos merecemos una pegatina!



Y después comienza lo verdaderamente duro para muchos de los peques, que ya empiezan a notar que lo que les espera es estar en el cole todos los días de 9 a 2 en septiembre, y hasta las 4 después (eso si no se quedan a desayunar ni a extraescolares). Y claro, están más tristes y hay que consolarles más aunque coger en brazos a más de un niño se hace complicado... En la próxima entrada os contaré cómo vamos gestionando esta situación, qué rutinas vamos incorporando el resto del mes de septiembre y las actividades que hacemos.

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Os gustaba el tetris? ¡Vamos a jugar en Educación Infantil!

¡¡Os voy a enseñar un juego que me encanta!! Es una versión del famoso tetris adaptada a nuestros alumnos y para jugar en equipo. Su finalidad es trabajar la descomposición de los números hasta el 6 aunque también es muy interesante para identificar las cantidades obtenidas en un dado sin contar los puntos.


Para jugar necesitamos un tablero cuadriculado con la forma que queramos, piezas con 1, 2, 3, 4, 5 ó 6 cuadraditos colocados en todas las disposiciones posibles y un dado convencional.


Es un juego para varios jugadores (yo recomiendo máximo 6) que tendrán que tirar el dado por turnos, elegir una ficha que tenga tantos cuadraditos como puntos hayan obtenido en la tirada y colocarla en un hueco vacio del tablero. La partida termina cuando el tablero esté completo.


Cuando hay muchos huecos en el tablero la partida transcurre con rapidez pero los problemas llegan cuando queda poco espacio y/o son huecos pequeños. ¿Qué hacemos si nos ha salido un 6 pero sólo hay huecos de 3,2 y 1 cuadraditos? Podemos "partir" la ficha. Buscaremos la manera de conseguir 6 cuadraditos pero juntando varias piezas pequeñas (6 piezas de un cuadradito, dos piezas de 3, etc.)

¿Cómo transcurre la partida en 4 y 5 años? 

En 4 años yo estoy con ellos durante toda la partida. Hay muchos alumnos que aún tienen que contar los puntos del dado y los cuadrados de la ficha y como es un poceso costoso, tienden a coger siempre las mismas fichas para el mismo número (la "L" para el 5 en vez de buscar otras disposiciones que pudiesen ajustarse mejor al espacio).


Cuando los huecos que quedan son pequeños, a veces les cuesta ver que una determinada pieza no cabe y el proceso de descomposición tenemos que guiarlo mucho, ayudándoles a reunir las piezas para conseguir el número deseado. Tienden a coger siempre tantas piezas de 1 como número hayan obtenido en la tirada.


A mi en este nivel lo que más me interesa es que  se familiaricen con el juego y con las cantidades del dado, sin tener que contarlas cada vez.

En 5 años las partidas se enriquecen muchísimo. Los niños tienen un nivel más homogenéo en el conteo hasta 6, ya reconocen las cantidades del dado y suele haber en el grupo de juego algún niño que "maneja" muy bien las descomposiciones y la ayuda que proporciona a los demás se hace valiosísima. No obstante, al principio hay que guíar la necesidad y el proceso de "romper" las piezas: "Uy, parece que las piezas de 6 no te caben... ¿qué podemos hacer ahora?" Se les puede ocurrir desplazar las que ya hay en el tablero de forma que acoplen mejor y dejen huecos más grandes. En una o dos tiradas nos encntraremos con el mismo problema. Normalmente no se les ocurre a ellos solos descomponerlas y aún sugiriéndolo, las primeras veces hay niños que no entienden qué estamos haciendo. En las primeras partidas, en la fase de descomposición, comienzan cogiendo tantas fichas de 1 como indique el dado pero si jugamos varias partidas durante el curso cogen soltura y, aunque sea con ayuda de miembros del grupo, son capaces de hacer descomposiciones variadas del número obtenido en la tirada.



En 5 años yo sigo estando presente durante las partidas. Al principio juego con ellos pero cuando ya saben, simplemente les observo y les ayudo si lo necesitan en la parte final. Y es tan bonito ver cómo ellos solos se van desenvolviendo en este tipo de juegos...

¿En qué momento jugamos?
 
Para poder atenderles bien yo suelo proponer la partida (dura de media 30 minutos) en el tiempo de juego por equipos de las tardes (podéis ver cómo lo organizo en esta entrada: Las tardes en Educación Infantil), de tal forma que cada tarde de la semana juega un equipo de entre 4 y 6 niños.


¿De donde podemos sacar el material?
 
El material lo ha comercializado Santillana dentro del proyecto ¡A contar! Matemáticas para pensar pero también lo podéis fabricar vosotros. Es trabajoso pero os durará muchos años y el juego es tan divertido que lo váis a amortizar.

El tablero lo podemos hacer con una tabla en word y borrando después los límites de celdas que no nos interesen hasta que quede un animal, una persona o un objeto (parecido a como se hacen las figuras de peticiones que os conté en esta entrada). Si queréis que os quede más grande, después lo fotocopiais en DINA3. En cualquier caso, recortáis la figura y la pegáis sobre una cartulina de color más o menos decorada para que se distinga bien el fondo de la figura. Las que véis en la foto son de tamaño DINA4 y los cuadraditos son de 1,4 cm.


Para fabricar las fichas hacéis una cuadrícula del mismo tamaño que la de la figura. Yo os recomiendo que metáis dentro de cada celda un punto rojo ya que ayuda mucho a contar los cuadraditos. Después recortáis fichas de 1 a 6 cuadraditos en todas las disposiciones posibles (piezas como las del tetris).


 En la imagen véis los tipos de fichas que puede haber para 5 cuadraditos.


A continuación plastificáis todo el material y le ponéis velcro a las fichas (un trozo para toda la ficha) y al tablero (un trocito en cada cuadradito).

Yo para guardarlo todo uso una caja de rotuladores que he compartimentado más.


¿Queréis saber más sobre el juego? 

Podeís buscarlo en el libro Construír, jugar y compartir y en el blog de ¡A contar!, en la entrada ¿Os acordáis del tetris?, donde hay un vídeo que grabé hace tiempo explicando con detalle cómo se juega y el material necesario.

Espero que lo disfrutéis muchísimo. Ya veréis como matemáticamente es muy interesante y a los niños LES ENCANTA.

domingo, 25 de septiembre de 2016

La ola, de Suzy Lee

http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=1225742En esta entrada os voy a recomendar un cuento que me parece una auténtica maravilla. No tanto porque a mi me guste (que me encanta) sino sobre todo por el impacto que genera en los niños que lo ven. Y digo lo ven porque no tiene texto. Hay veces que paso las hojas y simplemente disfruto de las caritas que ponen los mis alumnos a medida que avanza la historia.

Se llama La ola. La ilustradora es Suzy Lee y está editado por Bárbara Fiore Editora. Lo había visto varias veces en librerías pero no me atreví a comprarlo hasta este verano. Hace un año descubrí el blog Reality Bits y poco después lo encontré recomendado en la entrada "Mi particular selección de cuentos"

Creo que tenemos el deber de presentar a nuestros alumnos una buena selección literaria, por supuesto en cuanto a texto pero diría que casí más aún, en cuanto a ilustración.  Están continuamente percibiendo imágenes de colores chillones, estridentes, que pasan a mucha velocidad por los móviles y tablets de sus padres, dibujos estereotipados que presentan casitas con tejados de pico, imágenes de animales con ropa y caras "humanas"... Vamos a parales, sentarles y simplemente pasar hojas a su velocidad, a la que necesitan para VER. Para ver imágenes bonitas, que inviten a ser disfrutadas, que dejen al niño construir la historia que cuentan.

La ola está ilustrado en sólo dos colores. El formato es apaisado y las ilustraciones ocupan la doble página pero empleando la línea de la encuadernación como parte del dibujo y de la historia. En el comienzo, la acción tiene mucho peso en el lado izquierdo, que contiene los motivos dibujados a lápiz con bastante definición.


Cuando la niña se atreve a bañarse "pasa" al lado derecho del libro y la ilustración cobra intensidad en este lado, presentando más fuerza en los trazos, enfatizando que hemos llegado al punto álgido de la historia. En el lado izquierdo se desdibujan los trazos.


Y llega "la ola" y la imagen, más detallada ahora, huye hcia el lado izquierdo.



Y justo en el momento de mayor tensión para los lectores, el agua inunda las dos páginas para dejar después a la niña empapada de nuevo en el lado izquierdo.


El agua pierde ahora algo de protagonismo pasando el azul a un cielo antes sin color y llevar toda la atención a los movimientos de la protagonista.


Y así van cogiendo fuerza de nuevo los tarzos del lado izquierdo hasta terminar en una panorámica de la playa que pone fin a la historia.


Se lo conté a mi hijo varias veces antes, durante y después de ir a la playa y le encantó. Las primeras veces no le decía casi nada. Yo pasaba las hojas y algunas veces añadía alguna palabra como "playa", "agua", "ola" o "conchas". En sucesivas "lecturas" era él el que añadía otras que conocía y en otras ocasiones el narraba yo la historia con onomatopeyas marinas y un poquito de vocabulario nuevo.

A mis alumnos de 3 años se lo presenté varias veces durante el periodo de adaptación, cuando aún la playa era una experiencia reciente. Al principio sin decir nada, depués imitando el sonido del viento, el mar y las olas y las últimas veces narrándoles la historia y dejándoles que anticipasen lo que iba a pasar. Era muy curioso como en las primeras "lecturas", en las que sólo veían las ilustraciones, ellos iban haciendo comentarios como "no se atreve a bañarse", "lleva vestido" (claro, les choca que se meta al agua sin bañador),... Como es un libro muy expresivo en cuanto a ilustración, otras veces les hacía yo preguntas del tipo "¿cómo se lo está pasando aquí la niña?, ¿está aburrida?, ¿creéis que aquí tiene miedo?, ¿qué le pasa en este dibujo?..."

Un recurso de éxito a la hora de contar cuentos es el de vincular la lectura con algún objeto real que aparece en la historia y que sale del libro como por arte de magia para que lo podamos tocar. Es una pena pero a veces vamos tan deprisa en las clases que no tengo tiempo para buscar siempre objetos de los cuentos que contamos. Pero en este caso había recogido conchas este verano en la playa. Para los niños, son las conchas que la niña recoge al final del cuento. Fue una sensación increíble cuando estaban boquiabiertos ya llegando al final de la historia y oyeron el sonido de las conchas agitarse en el bote de cristal (es un sonido precioso, por cierto).

Y aproveché para repartirlas e invitar a los niños a agitarlas en sus manitas para escuchar el sonido que hacían. Un niño se la ponía en la oreja para oír el sonido del mar, como si fuese una caracola, y en seguida los que estaban a su lado le imitaron. Todos querían las conchas más grandes y cuando ya estábamos medio grupo y solo podía darles una cocha a cada uno, algunos me pedían dos y otros "muchas". Así que estos momentos me sirvieron también para observar el nivel del grupo en cuanto a uso de conceptos como grande/pequeño, uno/dos, más/menos, etc.

En una lectura posterior, tras repartir las conchas les propuse hacer unos collares preciosos. Dibujé una cuerda grande y otra pequeña en la alfombra y sin decir nada les dejé que uno a uno fuesen dejando su concha en el collar que creían que correspondía. ¡Y nos salió una bonita clasificación por tamaño!


Tengo poquitas fotos porque os podéis imaginar que en el periodo de adaptación de 3 años no me queda mucho tiempo para usar la cámara. Aún así os recomiendo que incorporéis La ola a la biblioteca, lo contéis y os dejéis llevar por lo que pase en vuestras clases.