lunes, 13 de febrero de 2017

El concurso de la fruta: matemáticas, lectoescritura y algo más.

Voy a compartir una actividad que hago todos los años y que, al escribir la entrada anterior, me di cuenta de que nunca la había contado con detalle. Es muy sencilla y seguro que muchos de vosotros ya la hacéis, pero como a mi me parece tan llena de contenido y los alumnos disfrutan tanto con ella, quiero compartirla con los que no la conozcáis.

En los coles que he trabajado siempre recomendamos a las familias que un día o dos a la semana los alumnos traigan fruta para el desayuno de media mañana. A muchos de ellos les suele costar comérsela así que empecé a hacer el concurso de la fruta como una forma de motivarles, animar el momento del desayuno y trabajar con una situación cotidiana contenidos relacionados con lectoescritura y matemáticas.

Una vez que he ayudado a abrir todos los tuppers y frutas y estamos tranquilos desayunando, comenzamos a concursar. Pueden hacerlo todos los alumnos que hayan traido fruta y se la hayan comido (al menos un mordisco, un trocito, la mitad...dependiendo del esfuerzo que suponga para cada niño). En orden, el de los equipos por ejemplo, me van diciendo la fruta que han traido y lo anotamos en la pizarra. Los niños que no han traido fruta también nos dicen qué están desayunando y hacemos un análisis sobre si es fruta o no (en 3 años no tienen claro lo que incluye el término "fruta") y si es más, menos o igual de sano que la fruta; pero no se anota para el concurso.

Después, contamos cuántas frutas hay de cada tipo y vemos de cuál hay más. Esa fruta es la ganadora de ese día y algún niño que la haya traido y ya se la haya comido, sale a la pizarra a escribir el nombre de dicho alimento.

En 3 años yo comienzo a hacerlo en el segundo trimestre, cuando veo que ya están de forma general adaptados al cole y el momento del desayuno no es angustioso para ellos y por tanto son capaces de comer algo (incluso fruta aunque les guste menos). Comenzamos escribiendo el nombre de las frutas que hay y la cantidad la representamos con dibujitos de dicha fruta, como véis en la foto.


Cuando vemos que ya están preparados, pasamos a una representación "más matemática" de la cantidad, anotandola con cruces.


En este curso comenzamos sólo contando la cantidad de cada fruta entre todos, escribiendo el total y buscando la ganadora. Pero a medida que avanza el curso contamos también la cantidad de frutas distintas que hay y vemos de cuál hay menos. Hacia final de curso analizamos cuántas peras y manzanas hay juntas, por ejemplo.

Mientras escribimos los nombres en las frutas, repasamos letras que conocen, escuchamos que manzana y mandarina empiezan igual, vemos que nombres son cortos o largos, etc.

En 4 años comenzamos a realizar el concurso casi desde principio de curso, ya que en 3 años se convierte en una rutina más y les gusta mucho. Seguimos contando los tipos de frutas y cuántas unidades hay de cada uno. Y vemos qué fruta es la ganadora porque la han traido más niños y cuál han traido menos alumnos. En este nivel, hacia final de curso, ordenamos todas las frutas desde la que ha habido más cantidad hasta la que ha habido menos.

Y en 5 años el concurso se enriquece un poquito más. Comenzamos de manera parecida pero en seguida la representación de las cantidades, si la hago yo en la pizarra, empieza a hacerse con palitos agrupados de 5 en 5. 

Digo "si la hago yo en la pizarra" porque una vez que ha pasado un pequeño periodo de adaptación, son varios secretarios los que llevan el concurso. Uno o dos de ellos preguntan a los demás que fruta han traido y lo van apuntando.


Otros hacen el recuento y apuntan en la pizarra el resultado final.


Ente todos vemos qué fruta ha sido ganadora y depende del tiempo que tengamos, ordenamos las cantidades de mayor a menor, hacemos un podio, planteamos problemas (por ejemplo, "¿cuántos plátanos hay más que peras?"), etc.

En 5 años la escritura de las frutas si la hago yo en la pizarra es en minúsculas. El secretario puede emplear minúscula o mayúscula siempre que su nota sea legible para hacer recuento y pasarlo luego a la pizarra.
Esta actividad yo la aprendí de Magdalena (autora de El blog de mi aula) en el cole en el que estuve de funcionaria en prácticas. Ella lo hacía con un gráfico de barras con frutas en la abscisa y números en la ordenada. Los rectángulos de las barras eran inmantados y el panel con el gráfico también, de tal forma que iba colocando un rectángulo en la fruta que cada alumno había traido hasta formar todas las barras. A mi me gustó mucho esta manera de representarlo porque me encanta hacer gráficos de barras en infantil. Pero no lo he hecho por no fabricar y acumular un material más en el aula y porque al final trabajo los gráficos de barras en otros momentos. ¡¡Mil gracias Magda por tu inspiración y por todo lo que aprendí ese año!!

miércoles, 1 de febrero de 2017

Peticiones: creando la necesidad de aprender a escribir el 2

Como ya sabéis me encanta hacer actividades de peticiones. Me parece un juego perfecto para justificar el aprendizaje sistemático de la escritura de los números y reforzar su uso como cardinales. Para los que no lo conozcáis, consisten en proporcionar un dibujo decorado con pegatinas y proporcionar a los alumnos el mismo dibujo pero vacio. Deben pedir por escrito las pegatinas que necesitan para que su dibujo quede igual que el modelo. Si las pegan y queda igual, han ganado. (Podéis leer mucho más sobre este juego en las entradas Creación de listas y orientación espacial en una cuadrícula y El cohete: escritura de cardinales y ubicación en la cuadrícula con niños de 5 años)

Cuando estuve en 3 años con mi anterior grupo cometí algunos errores a la hora de hacerla y el resultado no fue tan bueno como debería (podéis leer la experiencia en la entrada Las peticiones en 3 años). En aquella ocasión, sin haber hecho antes ninguna actividad de peticiones, presenté a los alumnos modelos con dos y tres colores y diferente cantidad de cada color y les costó mucho escribir un mensaje con el que determinar ambas cosas. Además, para hacer la petición intentaban emplear lenguaje verbal escrito en lugar de dibujar las pegatinas (estrategia que debería ser  la más común en 3 años) o emplear los números como cardinales. Y por último, como era tan difícil para ellos hacer el mensaje, en ocasiones les daba lo que me pedían oralmente al llegar a la mesa y no lo que ponía en la nota (si no era legible no debería haberles dado nada).


Este año he pensado en mejorar la actividad y algunas cosas que influyen en ella. En primer lugar, he decidido dar más protagonismo al "lenguaje matemático" en la vida del aula. Es cierto que hay números por todos los rincones del aula pero yo creo, que como hay tanta presión con aprender a leer y a escribir, leemos y escribimos mucho lenguaje verbal y poco lenguaje matemático (el cual usamos más de forma oral). Así que decidí aprovechar todas las situaciones posibles para dar valor al número escrito. Puedo contaros poquitos ejemplos porque aunque estamos en febrero, tengo la sensación de que estamos empezando ahora a arrancar. Uno de ellos sería la presencia de los números en las recetas para indicar cantidades. Hace poco hicimos limonada y en la receta intenté resaltar mucho el papel del número 1 escrito indicando las tazas que teníamos que echar de cada uno de los ingredientes. Dentro de unos días haremos brochetas de fruta y trataré de hacer lo mismo con los números que aparezcan en las recetas para determinar la cantidad de trozos de cada fruta que tenemos que pinchar.


En la asamblea de la mañana el encargado cuenta las letras de su nombre y desde principio de curso yo escribo el número correspondiente y buscamos otros sitio de la clase donde está escrito el mismo número (normalmente en el calendario, la tabla del 30 o la recta numérica). 

Y seguimos haciendo el concurso de la fruta, para dar valor a la representación de los elementos que hay de cada fruta (inicialmente los dibujo y después los simbolizo con una cruz) y a la cantidad que obtenemos si contamos dichos elementos (aunque os lo contaré en una entrada pero de momento podéis leer en qué consiste en la página 22 del artículo Oportunidades para aprender matemáticas a lo largo de una jornada en el segundo ciclo de infantil)


Por otro lado, es mejor empezar a jugar con peticiones de un mismo elemento (por ejemplo pegatinas todas de un color) que esté en cantidad variable. Es decir, que para pedirlo por escrito sólo necesiten determinar la cantidad, que además es lo que nos interesa principalmente. 

Además, para dar valor al mensaje escrito, sólo proporcionaré lo que me pidan en el mensaje escrito y si no lo entiendo, no podré darles nada. De este modo tiene sentido trabajar en otros momentos un lenguaje matemático que todos comprendamos.

Y por último, he decidido hacer este juego muchas más veces, aunque sea de forma más sencilla para que podamos recordarlo con frecuencia y recurrir a esa experiencia para contextualizar los aprendizajes que implica.

Así que nos hemos puesto manos a la obra y antes de trabajar la escritura del 2 en las fichas de los libros que usamos, hemos tenido que pedir tantos platos como comensales aparecían en la mesa (los comensales son las mascotas de nuestro método Nuba y Next). Había mesas con un comensal y con dos, dispuestos de dos maneras diferentes y por detrás el recuadro para pedir las pegatinas. Yo quería que la petición la realizasen por detrás para forzar el conteo y evitar una correspondencia término a término (si está delante la mesa y el recuadro para la petición podrían ver un comensal, dibujar un plato, ver el otro y dibujar el otro plato, sin necesidad de contar y emplear el número como cardinal).  Podéis descargar los dibujos en PDF pinchando aquí.


Ya habíamos jugado a poner la mesa para 2 comensales en la asamblea así que el contexto  era conocido. Aúna sí vimos juntos una de las mesas para analizar las "personas" que iban a comer, lo que tenían (tenedor, cuchara, vaso...) y lo que les faltaba (platos). Las instrucciones que dí después de esto fueron algo así como "Cada niño va a tener una mesa en la que van a comer Nuba y Next o sólo Nuba. Para que puedan comer necesitan platos. Por detrás me tenéis que apuntar con el lápiz los platos que necesitáis. Los platos son estas pegatinas. Cuando vea lo que habéis escrito os daré los platos que hayáis pedido y los tendréis que poner en la mesa. Si tenéis uno para cada uno y pueden comer, habéis ganado".


Los resultados fueron bastante buenos para ser la primera vez que un juego exigía una petición por escrito para ganarlo. De 19 alumnos que vinieron ese día, todos menos 4 recibieron pegatinas porque su mensaje era legible, en un primer intento o sucesivos. A 2 alumnos les di las pegatinas porque efectivamente las habían pedido correctamente por escrito aunque necesité algo de ayuda oral para interpretarlo. Les dije que la próxima vez seguro que lo apuntarían más claro y lo comprendería mejor.

Las estrategias que emplearon para elaborar los mensajes fueron: 

1. Dibujar tantos círculos como platos-pegatinas necesitaban (estrategia mayoritaria; empleada por 8 niños)


2. Dibujar tantas rayitas como platos necesarios (1 alumno).


3. Dibujar un comensal por cada plato necesario (1 alumno).


4. Dibujar la mesa con los platos necesarios (un círculo o cuadrado y dentro tantas marcas como platos) (1 alumno).


5. Emplear lenguaje verbal escrito (2 alumnos).



6. Dos alumnas intentaron escribir el número 2 aunque no estaba bien trazado (al principio no sabía que era pero una de las niñas siguió intentando hacerlo bien así que cuando me di cuenta de que estaba haciendo el número 2 le dí las pegatinas y le escribí el 2 correctamente en un papel).


Ha sido una experiencia muy buena y seguiremos trabajando en esta línea durante todo el curso para llegar poco a poco a la escritura de los números con sentido cardinal.

lunes, 16 de enero de 2017

Pintando nieve

Ahora que estamos buscando técnicas plásticas o materiales nuevos para pintar el invierno, voy a compartir dos cositas que he hecho ya y que me han encantado por lo sencillas que son para 3 años y lo que han disfrutado los niños.

La primera es la pintura de nieve, que aprendí de Laura en la entrada Pintura de nieve de su blog Laura y su aula. Os lo recomiendo porque tiene actividades muy interesantes, sobre todo propuestas de arte para 3-4 años; y además cuenta su experiencia en escuelas fuera de España lo cual es muy enriquecedor para las que de momento no podemos ver mucho mundo escolar fuera de nuestra clase.

Como nos cuenta Laura, lo primero que tenemos que hacer es crear pintura de nieve con agua, harina y sal a partes iguales. Sus alumnos pintan un árbol directamente con esa pintura y pega estrellitas. A mi me gustó mucho su idea pero nosotros queríamos que los niños extendiesen plastilina en la portada de los trabajos del primer trimestre así que en lugar de simplemente poner alquil encima de la plastilina para que la endureciese, decidimos usar esta pintura añadiendo el alquil a la mezcla.



A mi me hubiese gustado escribir una receta adaptada a mis alumnos de 3 años y dedicar un tiempo a la elaboración de la pintura para trabajar contenidos relacionados con matemáticas y lectoescritura. No me dio tiempo así que hice yo la mezcla y les expliqué que era pintura de nieve que iba a dejar a nuestros abetos de navidad como si hubiese nevado. El resultado es muy bonito porque quedaban como si tuviesen una especie de "manto invernal" de nieve o niebla y además tenían el brillo que da la sal y que es muy parecido al de la nieve.

 
Respecto a las cantidades yo la verdad es que lo hice un poco a ojo. El primer día puse más o menos medio vaso de agua y lo mismo de sal y harina y añadí una cucharada de alquil. Quedaba muy blanco y tapaba bastante la plastilina así que los siguientes días puse menos harina y un poco más de agua. 


Y en segundo lugar hemos estampado con cucharas de papel burbuja. Ya había estampado con papel burbuja pero dando a los niños cuadrados de papel que mojaban en pintura blanca y los ponían tal cual en el paisaje invernal. Pero vi en Instagram una idea mucho más atractiva para los niños y más limpia (no recuerdo en qué perfil fue...; pero si el dueño la identifica como suya me encantará que me lo diga y le enlazo). Consiste en forrar la parte de arriba de las cucharas de madera de cocinar con el papel burbuja. Los niños mojan la cuchara en una bandeja planita con pintura blanca y estampan con la cuchara en su trabajo. ¡Les encanta! 


Algunos dieron tantos golpes con la cuchara que no se ven los copos que se forman con las burbujas. 


Os recomiendo que en la parte cóncava de la cuchara pongáis algo que haga de relleno (una bolita de plástico o papel) para que quede el extremo un poco esférico y se pueda estampar por ambos lados de la parte superior de la cuchara.


Nosotros decoramos así nuestros árboles peladitos tras el otoño en el rincón de arte.

martes, 13 de diciembre de 2016

El número 1

Cuando nuestros alumnos llegan al cole saben ya cosas sobre los números. Hay niños que en la escuela infantil han "aprendido el 1, el 2 y el 3". Otros encuentran números por la clase y en distintos entornos, aunque no sepan cuáles son. Algunos saben para qué sirven los números dentro de algún contexto muy familiar para ellos. Hay también niños que cuentan pero qué no saben qué son esas palabras que dicen. Y otros reconocen el número al que dan en el ascensor o el que pone en su portal.

Lo que todos tienen en común es que los números están en su vida, y casi siempre, sin orden. Y así, como surgen y teniendo en cuenta todo ese bagaje que traen de su casa, vamos encontrando números en nuestra clase y en nuestra vida en ella. Los usamos, vivimos sus funciones cada día. Y si somos 24 en clase, nos contamos, aunque ese número sea difícil o sólo algunos niños sepan recitar la secuencia y otros la digan desordenadísima. 

Si usamos libros de texto, nos encontramos que en 3 años debemos trabajar el 1, el 2 y el 3, un número por trimestre. Y para justificar este orden y esta delimitación algo arbitraria, me convenzo de que es necesario un orden para aprender de forma más sistemática a trazar los números. Eso sí, siempre después de haberlos usado, sólos o con todos los demás números que necesitamos para organizar nuestro día a día en el aula. (Ya hablé algo de esto en la entrada Números cardinales: ¿Cuántos tejados necesito?).

Pero a veces comenzar en 3 años con ese tipo de actividades, en las que el número se haga necesario para ganar un juego, no es fácil. En el primer trimestre ya tenemos que practicar la grafía del 1 pero los alumnos tienen poquita autonomía para seguir consignas complejas. Así que en esta entrada voy a compartir algunas cositas que he hecho yo de forma planificada durante los meses de octubre y noviembre para trabajar el 1, uso, cantidad y grafía.

En cuanto a la cantidad y el uso, hemos realizado peticiones muy sencillas con los dedos. Durante este curso quiero trabajar mucho la representación de los números con los dedos así que hemos comenzado desde el principio con ello. als actividades que hemos realizado de forma específica para representar el 1 con los dedos y asociarlo a su cantidad son:

1. Llenar las perchas
Cada niño recibe perchas y debe pedir con los dedos las prendas de ropa necesarias para llenarlas y que haya una prenda de ropa en cada percha. Cuando jugamos a este juego y el siguiente los llamamos "juegos de muditos" ya que en ellos está prohibido hablar y sólo podemos usar los dedos para pedir lo que necesitemos. Durante este trimestre hemos jugado con una y dos perchas y lo hemos hecho en la asamblea. Recibían sus perchas (dibujadas a mano en un trocito de papel) y venían a mi tienda a comprar la ropa (pegatinas de ropa sobrantes de otras actividades). No tengo fotos porque con atender la tienda tenía bastante, jeje.

2. Cestas y castañas:
Esta actividad la realizamos en el rincón de lectoescritura. Cada niño recibía una ficha con 6 cestas y tenía que pedirme con los dedos las castañas (gomets circulares rojos) necesarias para que en cada cesta hubiese una castaña. La ficha es la que véis en las imágenes (podéis descargarla pinchando aquí o en las fotos), que yo la aproveché de otra actividad, pero que si la hacéis nueva yo os recomiendo que coloquéis hasta 5 cestas.

https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsordWxoTlAwSWF5Mlk/view?usp=sharing

Hubo niños que las pidieron de una en una; otros que agruparon y pidieron en grupos de 2 y 3 castañas; y algunos niños pusieron 5 y 6 con los dedos. Todos los alumnos menos 2 ó 3 pegaron bien los gomets y consiguieron meter una castaña en cada cesta.
https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsordWxoTlAwSWF5Mlk/view?usp=sharing

https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsordWxoTlAwSWF5Mlk/view?usp=sharing

3. Mochilas de Dora:
Hace unos años hice estos mantelitos y en ellos deben colocar en las mochilas tantos objetos como nos indiquen.



4. Ositos escondidos:
Este juego lo descubrí gracias a dos entradas del blog Tresquatreicinc (que os recomiendo muchísimo): El bote de contar y Contar con las orejas Yo he hecho una adaptación a mis alumnos de 3 años y a este momento del curso. Jugamos en la asamblea y pongo delante de ellos 5 ositos y el bote abierto. Meto delante de ellos un osito, ninguno o todos y agito el bote. Me tienen que decir cuántos hay dentro. Después de jugar varias veces metía también 2 o 3 ositos para ver el nivel de conteo del grupo y saber qué niños eran capaces de contar mientras metía los ositos. Cuando los sacamos siempre los contamos entre todos. En el segundo trimestre lo iremos completando más. Os lo recomiendo porque les encanta.


5. El restaurante con 1 comensal:
Este juego ya os lo conté en la entrada El 2: ponemos la mesa. Este trimestre hemos jugado de momento sólo con un comensal.

Y en cuanto a la grafía, hemos practicado el trazo del 1 justificando que a lo mejor algún día lo necesitábamos escribir si jugábamos a "los muditos". Así que hemos realizado el trazo del 1...

1. En cristal, con mis lápices Woody de Stabilo, de los que os hablé en esta entrada
2. En la pizarra, tanto en la de siempre, dándoselo yo escrito y borrándolo ellos con el dedo húmedo; como en la pizarra blanca escribiéndolo ellos con rotuladores.
3. En el suelo realizando series con patrón castaña-piñón, hoja-piña, etc.


 4. Con gomets.
 5. Con plastilina sobre la mesa (se lo escribía yo previamente en tiza o libremente) y en cartón.

6. Con pinchitos colocando la plantilla debajo de la tablilla (tengo plantillas de números y del abecedario) y de vez en cuando se las dejo cuando usamos este material.


7. Con trocitos de hojas secas. ¡¡Les encantó!!


8. Con coches sobre carreteras formando el 1.
9. Con nuestro cuerpo, cubriendo un 1 gigante trazado en el suelo o andando sobre él.

¡Esto es todo de momento! Son cosas muy sencillitas que seguro que ya hacéis y conocéis.Y si no, espero que os sirvan.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Puedo separarme de mi hijo pero no quiero


Ya sé que Fulanit@ se fue a la boda de sus amigos y dejó a su bebe de 3 meses (o incluso de 1!) con sus abuelos. Ya sé qué Menganit@ sigue viajando por el mundo con sus bebé en la espalda. Ya sé que Juanit@ queda los viernes con sus amigos/as aunque tiene un bebé. Ya sé que hay padres y madres que van a los cumpleaños de sus amigos incluso llevándose a su hijo. Ya sé que otros celebran sus aniversarios yéndose el fin de semana fuera y tienen hijos. Ya sé que puedo dejar a mi hijo siempre que quiera con sus abuelos o tíos. Ya sé que no pasa nada si le llevo a una celebración a las 8 de la tarde y se duerme en el carro. Ya sé que Paquit@ sigue trabajando en nosedonde y publicando libros y ha tenido un hijo hace poco. Ya sé que no hay por qué renunciar a todo por tener un hijo. Ya lo sé. Pero no quiero. No quiero adaptar a mi hijo a mis planes. Quiero adaptarme yo a los suyos (mientras me deje). Simplemente porque me gusta. Me encanta estar con él. Me gusta más que cualquiera de las alternativas o planes anteriores.

Y, aunque no haría falta justificarse, a veces tengo que hacerlo. Menos mal que sé que los bebés necesitan estar con sus padres. Sé que durante muchos años los niños sólo aprenden cosas jugando a cosas en 3D real y no virtual. Sé que no es tan importante lo que hacen mientras van al 35 cumpleaños de nuestro amigo como lo que no hacen en ese momento. Sé que el parque es mejor que cualquier teatro, extraescolar o actividad “cool” que nos ofertan desde que un niño nace. Sé que tengo alumnos que con 3 años no saben cómo jugar con la cocinita o los bebés o se aburren a los 2 minutos de darles unos cuantos vehículos y una alfombra con carreteras. Sé que sus mejores estímulos son su casa, nuestra voz y objetos cotidianos. Sé que aunque todas las tardes de la semana hagamos casi lo mismo y juguemos en casa o en el parque, ese juego nunca es igual. Sé que si mi hijo “no para” con 2 años tengo suerte porque está desarrollando su cerebro y todo lo que conlleva, aunque no esté sentado en un restaurante mientras yo como con mis amigos. Sé que es fundamental su rutina. Sé que pasados los 3 años lo que quiere es “hablar” con niños y no con adultos, aunque se ría con ellos (qué estará pensando?) ... 

Y lo que verdaderamente sé es que no quiero perderme ni un minuto de mi hijo porque en ese minuto ha aprendido una cosa nueva y quiero enterarme. Y si estoy fuera, si no estoy junto a él,  si no le estoy mirando, si estoy luchando por atender a la conversación de mis amigos, no puedo. 

Y aun no queriendo, el día a día hace que inevitablemente nos perdamos infinidad de minutos mientras trabajamos, cocinamos, limpiamos, recogemos, vamos al médico, hablamos por teléfono con el técnico del frigorífico, o con nuestra pareja al llegar a casa. 
 
Aun así ha habido veces, muy pocas, que me ha apetecido salir a cenar con mi marido, irme al cine, ver a alguna amiga, ir a una boda sin él, salir de compras o irme a dar un masaje. Y también ha habido veces en las que me lo he llevado con mis amigos aun sabiendo que yo no iba a disfrutar ni del niño ni de los adultos. Y otras veces lo he hecho por una extraña convención social por la que últimamente se ve mal que quieras ser la típica madre que se pasa tan feliz las tardes en el parque viendo como su hijo se columpia o se tira por el tobogán. Y si se puede, hablando mientras con alguien, que ni tiene por qué ser tu amiga. Pero sólo si se puede. Y si llueve, pintando en casa o jugando a lo que él quiera. 


Sí, a lo que él quiera. Jugar a lo que él quiera o adaptarnos a sus planes no es maleducarlo ni consentirlo. Porque mientras hacemos esos planes, de niños, no de adultos en los que se pueden llevar niños, él aprende lo que tiene que aprender en esos momentos y se educa en lo que se tiene que educar en esos momentos (dos listas bastante largas). Y sí, claro que tiene que aprender a respetar los gustos y planes de sus padres. El día a día presenta muchísimos momentos en los que no le va a quedar otro remedio. Y si no, no hay problema, con 17 años (por tirar por lo alto) será absolutamente respetuoso con los planes de su padre y míos y no querrá que juguemos a lo que él quiera.


Somos una generación que ha podido hacer muchas cosas antes de tener hijos: cumpleaños, viajes, salir bastante, hobbies, mejoras profesionales… A veces me parece que el problema es que renunciar a todo esto cuesta y es mucho más fácil meter a tu hijo ahí que salir tú de tu zona de confort para pasar a la de un niño.

No me preocupa hacerlo porque el 99,9 % de las madres con las que me he cruzado desde que soy madre y que tienen hijos ya mayores, han coincidido sólo en  una cosa: disfruta de tu hijo porque crecen muy rápido. Te lo dice hasta la vecina que no te conoce de nada. También te dice alguna barbaridad o se mete donde no la llaman. Pero en que disfrutes de los niños mientras se dejen, es en el único consejo gratuito en el que coinciden todas. Y justo hace una semana me decía una compañera del trabajo: “Dentro de nada te sentarás en el sofá con tu marido y os diréis “Ya estamos solos los dos otra vez”. Dicen que la vida, y los hijos, vuelan. 
 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Matemáticas con coches y plazas de garaje

¡Por fin puedo sacar un ratito para el blog! Os voy a contar la actividad de matemáticas que he estado haciendo la semana pasada y de la cual habéis visto alguna foto en instagram. Yo la he llamado garajes y coches pero veréis que podéis hacerla con los dos elementos que queráis siempre que haya relación "de necesidad" entre ellos.


¿EN QUÉ CONSISTE EL JUEGO?

En presentar un garaje con plazas libres (una colección con un número determinado de elementos) y pedir a los niños que traigan tantos coches como plazas tiene su garaje, sin que ningún coche se quede sin aparcar y sin que queden plazas libres. Es decir, deben formar una colección con el mismo número de elementos que la primera que les presentamos. Con ello lo que buscamos es trabajar el conteo, aunque en el proceso consigamos que subiticen números pequeños, lo cual también es importante y los adultos lo hacemos constantemente (si nos presentan 3 cosas no necesitamos contarlas para saber que hay 3 puesto que reconocemos esa cantidad de un golpe de vista).

En el primer intento pueden ir a por coches todas las veces que quieran pero después les limitamos los viajes a uno, forzando el empleo del conteo o el reconocimiento global de la cantidad.



PREPARACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD EN EL AULA

Yo jugué en el tiempo de juego por equipos que tengo por las tardes. Me hubiese gustado que fuese una actividad para el rincón de matemáticas porque es una propuesta de mucho peso y por las tardes los niños están más adormiladillos, pero acabamos de introducir los carnets para los rincones y normas nuevas y los niños no son aún muy autónomos. Eso me impedía sentarme en el rincón de matemáticas para atender exclusivamente a los niños que fuesen. Además, no había hecho esta actividad nunca de forma tan sistemática y quería rellenar una tabla de registro y hacer fotos.


Fabriqué dos cajas-garaje y varios mantelitos con 2, 3, 4, 5 y 6 plazas.



Los garajes estaban en la mesa del equipo que jugaba y la caja de coches en otras zonas de la clase desde la cual no pudiesen ver su garaje.


El equipo de 6 niños se sentaba en su mesa. Dos niños comenzaban jugando a los garajes y el resto jugaba con plastilina y luego iban cambiándose para jugar todos a los garajes. A cada niño que jugaba le daba su garaje y le decía las instrucciones individualmente y después iban a por sus coches.

Las instrucciones que o les di fueron más o menos estas: "Tienes un garaje con algunos huecos para que aparquen coches. Allí tienes una caja de coches. Tienes que traer los que necesites para que haya un coche aparcado en cada hueco. Para ganar no te pueden quedar huecos libres en tu garaje ni coches sin aparcar. No te pueden faltar ni sobrar coches." No obstante en 3 años solemos tener que repetírselas varias veces cambiando las palabras e insistiendo sobre todo en lo que significa que no puedan faltar o sobrar coches.

Si inicialmente hacen varios viajes para traer coches, les animaremos a volver a jugar pero añadiendo algo así como: "¡Has jugado genial! Pero ahora tienes que traer todos los coches que necesites a la vez. Sólo puedes ir una vez a por coches".

Para empezar les daba un garaje con 3 ó 4 plazas, ya que es la cantidad que los niños de 3 años pueden contar o subitizar en el primer trimestre. Sólo si fallaban repetidas veces con el 3, les daba el garaje de 2 plazas pero como un paso previo que tenía como objetivo que comprendiesen el juego. Normalmente si lo entienden, ganan con el garaje de 3 plazas todos, en la primera o en sucesivas repeticiones.

Y si ganaban a la primera con el de 3 y después con el de 4 traian todos los coches en un solo viaje en el primer intento, les daba el garaje de 5 ó 6 plazas (aunque con ellos jugaron poquitos niños).

ESTRATEGIAS EMPLEADAS POR LOS ALUMNOS

1. Correspondencia 1 a 1: la mayoría de los niños en un principio traen los coches de uno en uno y paran cuando no quedan más plazas libres. Al limitar los viajes, hacemos evolucionar esta estraegia hacia la subitización o el conteo.
2. Correspondencia subconjunto a subconjunto. Algunos niños cuando no hay límites de viajes llenan un garaje de 4 coches trayendo 2 y 2 o 3 y 1.
3. Estimación: pueden estimar y acertar y por tanto no sabremos si han estimado o subitizado. Yo para intentar diferenciarlo les proponía jugar otra vez con un garaje diferente. Por ejemplo, si habían ganado con el de 3 coches les daba el de 4 o al revés. O si habían ganado con los dos, a veces les daba el de 5. Incluso alguna vez que tenía dudas les preguntaba algo así cómo "¿Cuántos coches has necesitado para tu garaje?". Tampoco me preocupa excesivamente que algún niño haya estimado y ganado al azar incluso varias veces ya que este juego lo repetiremos mucho a lo largo del curso y la estimación es una estrategia que fallará en algún momento.
4. Subitización. Hay niños que nada más ver la colección de plazas de garaje saben cuántos coches necesitan.
5. Conteo.

RESULTADOS

¡El juego les ha encantado! Y los resultados para mi han sido muy satisfactorios porque era la priemra propuesta de este tipo del curso y la han resuelto mucho mejor de lo esperado. Sólo dos alumnos no entendieron la actividad y cuando iban a por los coches se quedaban allí jugando con ellos, olvidándose del problema de los garajes. El resto mostró mucha autonomía a la hora de resolver la situación, lo cual para mi es fundamental para poder seguir aprendiendo con este tipo de propuestas.

Este curso tengo en mi aula un alumno con TEA. Para él se realizó una adapatación de la actividad puesto que sólo buscábamos el mantenimiento de la atención y la correspondencia término a término. Le dejamos unos cuantos coches al lado del garaje y tenía que colocar sólo los que cabían en las plazas, parando una vez que llenaba su garaje.

Quitando a estos tres niños y a otro alumno que aún no ha podido jugar, recogí en una tabla las estrategias y resultados de los otros 20 niños. El resúmen de lo que pasó es:
  • 7 niños traen todos los coches necesarios en un sólo viaje aún sin haberlos limitado en las instrucciones --> A estos alumnos les doy un garaje con más plazas y traen los coches necesarios en un primer intento (4) o en sucesivos (3).
  • 8 alumnos traen los coches de uno en uno cuando no se les limitan los viajes. Al permitir sólo uno, 5 niños ganan a la primera y 3 necesitan varios intentos.
  • 3 niños traen los coches en dos veces (en dos grupos) y al limitar el número de viajes todos ganan en un segundo intento o sucesivos.
  • 2 alumnos lo que hacen en primer lugar es traer la caja entera de coches o un montón grande. Uno de ellos sigue empeñado en traer muchos coches y tras varios intentos trae sólo los necesarios en un viaje. Y el otro niño, en su segundo intento los trae de uno en uno. Al limitar los viajes, uno de ellos trae la cantidad necesaria de coches en un viaje y el otro alumno necesita que yo le dirija más mediante preguntas por mi parte que le hagan analizar el problema a resolver.
Aunque parece que hacen muchas repeticiones y se alarga mucho, a mi en los 30-40 minutos más o menos que tengo de juego por equipos me daba tiempo a que jugasen los 6 niños de un grupo con todos los intentos que necesitasen para ganar.

Respecto al material, yo utilicé garajes y coches porque los coches ya los tenía y era fácil hacer los garajes. El fallo principal es que es difícil cargar con muchos coches lo cual condiciona en parte la cantidad que traen en un viaje. Para evitar este obstáculo, les proporcionaba una gaveta en la que cargar los coches.


Como véis es un juego muy fácil de adaptar a cualquier contexto. Podéis hacer ratoncitos y traerles quesos, gatitos y traer cestas, etc. Yo para los siguientes trimestres pensaré algo mejor contextualizado en las unidades que trabajemos.

Antes de terminar os recomiendo un artículo con experiencias de este tipo en un aula de 4 años y con las que se profundiza mucho más en el trabajo del conteo y del número. Se llama Experimentación de una propuesta didáctica para el aprendizaje funcional del número natural en Educación Infantil. Está escrito por Marta Rada Cimorra para la revista Edma0-6 y podéis leerlo pinchando aquí o en el título.