lunes, 13 de marzo de 2017

San Valentín o cómo el color para pintar sale de los corazones




El 14 de febrero no tenía intención de mencionar que era San Valentín. Menos aún de hacer alguna actividad relacionada. Pero sí tenía en mente hacer durante esos días una propuesta de arte del blog Laura y su aula, que explicaba Laura en la entrada Pintamos con papel pinocho.

Al comenzar la asamblea dejo un ratito para que los niños cuenten lo que quieran. Vienen con muchas ganas de hablar y me parece fundamental que tengan un tiempo en el que puedan compartir que tienen una herida nueva, que es el cumpleaños de su papá, que su hermanito es un tragón, que tienen muchos coches, etc. Y el 14 de febrero una niña nos contó que era San Valentín. Pregunté que qué día era ese y bastantes niños se sientieron motivados por la pregunta y levantaron sus manos para contarme que era el día de los besos, de los novios, de quererse...¡y de los corazones! Esto último lo tenían clarísimo. Esa extraña atracción tienen los niños pequeños con los corazones...

Así que les dije que después si querían podían pegar corazones para hacer un cuadro de San Valentín y se pusieron como locos. Suerte que durante el recreo tuve un rato para recortar corazones de papel pinocho de distintos colores y tamaños. No necesitaba que estuviesen perfectos pero sí que hubiese muchos. Y al volver del patio aproveché para trabajar el pegado de papel ya que aún a varios niños les costaba poner el pegamento entre el papel a pegar y el soporte y seguían poniéndolo sobre el papel que querían pegar.

Les dí una lámina con un marco y una bandeja de corazones por equipos y se pusieron manos a la obra. Cuando a cada uno le gustaba ya su cuadro paramos. ¡Ahora vamos a pintar con agua! Me miraban callados. "Mirad, estos corazones son mágicos. Si pintamos con agua sobre ellos, nos dan color para completar el cuadro". Les encantó.


No todos los colores destiñen igual. Los que más color dejan al pasar el pincel con agua son el rojo, fucsia, naranja y amarillo.


Así los cuadros ya quedaron preciosos pero me gustaba la idea de Laura de pintar encima un dibujo con rotulador negro ya que lo había hecho en otras ocasiones (por ejemplo, en los cuadros pintados con cubitos de hielo de colores) y queda genial. Así que la semana siguiente, les propuse dibujar sobre los corazones a alguien a quien quisiesen mucho. Y algunos cuadros finalmente quedaron así:


La parte de pegar corazones y pintarlos con agua la hicieron todos juntos, ya que tenía sentido hacerlo el día de San Valentín. El dibujo con rotulador negro lo hicieron en el rincón de arte durante la semana siguiente.

Es una actividad que nos ha gustado mucho y que se puede hacer en todos los niveles cambiando las formas del papel pinocho. Si no la conociaís, espero que disfrutéis vosotros también con ella.

viernes, 3 de marzo de 2017

Leemos y escribimos para hacer brochetas de frutas

Durante el mes de febrero estuve haciendo un curso que me encantó y en el que aprendí muchísimo. Se llamaba "Leer y escribir desde un enfoque comunicativo e inclusivo" y estre otras muchas cosas y resumiendo muchííisimo, nos contaron...
  • cómo llevar a cabo la enseñanza de la lectura y escritura dando el poder de la palabra a los alumnos,
  • confiando en su capacidad de crear un texto independientemenet de la fase de adquisición de la escritura en la que estén,
  • el trabajo con el texto como unidad de significado,
  • el planteamiento de las mismas propuestas para TODOS los niños y niñas esperando, respetando y alabando por igual, sus diferentes respuestas,
  • la importancia del respeto al proceso evolutivo y de nuestra paciencia para proponer sin esperar respuestas cerradas e iguales,
  • cómo trabajar con las familias para que entiendan y compartan este enfoque de enseñanza
  • y nuestro papel estando alterta para rescatar situaciones del aula en las que leer y escribir puedan realizarse para comunicar de verdad.

https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsorZ1hGZDNIM2FkMVE/view?usp=sharingAsí que desde el primer día del curso, además de mejorar la reunión con las familias, cambié mi mirada en el aula para enfocar todas las propuestas que pudiese desde el enfoque comunicativo y aprovechar cualquier mínima ocasión para escribir, cada uno a su manera, con las letras que conozcan, con las de su nombre, como ellos sepan. 

Y bueno, hemos hecho ya alguna cosilla pero quizá la más grande fue rehacer el proceso de preparación del taller de brochetas de fruta.
Teniamos previsto que viniesen familiares para ayudarnos a hacer un desayuno saludable en el cole. Yo ya tenía hecha la receta que véis (y que podéis descargar en PDF pinchando aquí o en la imagen) y habíamos estableccido un día para salir a la calle a ver las tiendas y comprar todo lo necesario para el taller.

Y fui al curso y decidí que había muchas cosas que leer y escribir en la propuesta. Para empezar la receta nos la dejó Nuba, la mascota del método que usamos. Y, aguantándome las ganas de dar yo ninguna información ni mencionar la palabra "receta" comenzamos por lanzar ideas de lo que podía ser aquel papel y lo que ponía, en función de todos los conocimientos previos sobre textos que tenían los alumnos. En este caso era yo la que iba escribiendo lo que me decían, sirviendo así de modelo.


Una vez que concluimos que Nuba quería que pinchásemos fruta en un palito para comerla y que la nota nos explicaba cómo se hacía, preparamos entre todos la lista general de tareas a llevar a cabo.


Y después, la lista de lo que necesitábamos comprar el día que fuésemos de paseo a la calle. En este caso salieron los alumnos a escribir la lista de la compra. Pidiéndoles permiso, lo escribía yo al lado "a mi manera" para que entre su escrito y el mío, nos enterásemos bien de todo lo necesario. 


Habíamos apuntado plátanos, mandarinas, peras y manzanas pero... ¿cuántas necesitábamos de cada una? La receta no nos daba pistas así que en este caso les plantee yo el problema. Isabel, mi compañera y yo habíamos pensado que en cada equipo (los niños y niñas están divididos en los equipos rojo, azul, amarillo y verde) comerían 2 piezas de cada fruta. ¿Cuántas de cada uno necesitaríamos en total, para todos los equipos? Era un problema difícil así que hicimos unos cartelitos de cada color y sobre ellos íbamos colocando unas frutitas de juguete que nos dejó la maestra Almudena. Tenían que contar hasta dos y después contar el total de cada tipo. Por último, debían apuntarlo en la lista, delante del nombre de cada fruta.



También apuntamos los platos y palos necesarios. Enseguida varios niños dijeron que como teníamos que tener uno cada uno necesitábamos 24.


En el rincón de lectoescritura escribimos cada uno nuestra propia lista de la compra para poder repetir la brocheta en casa. Como véis, convivimos con fases muy distintas del proceso de aprendizaje de la escritura.


El día antes de la salida debíamos repartir responsabilidades, así que fuimos apuntando las cosas que íbamos a tener que llevar desde el cole y las que tendríamos que traer de vuelta una vez hecha la compra. Después hicimos sorteos y los alumnos a los que les tocó alguna tarea, salieron a escribir su nombre en ella.


Por último, escribimos qué cosas podíamos hacer cuando estuviésemos en la calle y en las tiendas (también he aprendido en el curso que las normas deben ponerlas ellos y siempre enunciarlas en positivo) . Salieron los niños a apuntar cosas como: ir en fila, andar despacio, estar quietos dentro de las tiendas, agarrar fuerte las bolsas para no perder nada, cruzar por el paso de cebra, etc. En este caso no hice yo ninguna transcripción por falta de tiempo.

El día de la salida leimos la lista de tareas y responsables para recordarlo y repartir las cosas que teníamos que llevar. Les tuve que ir ayudando porque no eran capaces aún de leer las tareas. Algunos nombres escritos por los niños no son aún legibles y me hubiese gustado hacer más hincapié en ello para justificar por qué practicamos tantas veces la escritura de su nombre. No nos dio tiempo a más.

Dentro de la frutería, el niño que llevaba la lista de la compra la "leía" aunque tuvieron que ayudarle el resto con su memoria para pedir correctamente las frutas necesarias.

¡¡Por fin llegamos al aula!! No perdimos nada por el camino y casi ninguna fruta llegó golpeada.Así que al día siguiente recibimos a las familias para "cocinar" con ellas un desayuno sano.

lunes, 13 de febrero de 2017

El concurso de la fruta: matemáticas, lectoescritura y algo más.

Voy a compartir una actividad que hago todos los años y que, al escribir la entrada anterior, me di cuenta de que nunca la había contado con detalle. Es muy sencilla y seguro que muchos de vosotros ya la hacéis, pero como a mi me parece tan llena de contenido y los alumnos disfrutan tanto con ella, quiero compartirla con los que no la conozcáis.

En los coles que he trabajado siempre recomendamos a las familias que un día o dos a la semana los alumnos traigan fruta para el desayuno de media mañana. A muchos de ellos les suele costar comérsela así que empecé a hacer el concurso de la fruta como una forma de motivarles, animar el momento del desayuno y trabajar con una situación cotidiana contenidos relacionados con lectoescritura y matemáticas.

Una vez que he ayudado a abrir todos los tuppers y frutas y estamos tranquilos desayunando, comenzamos a concursar. Pueden hacerlo todos los alumnos que hayan traido fruta y se la hayan comido (al menos un mordisco, un trocito, la mitad...dependiendo del esfuerzo que suponga para cada niño). En orden, el de los equipos por ejemplo, me van diciendo la fruta que han traido y lo anotamos en la pizarra. Los niños que no han traido fruta también nos dicen qué están desayunando y hacemos un análisis sobre si es fruta o no (en 3 años no tienen claro lo que incluye el término "fruta") y si es más, menos o igual de sano que la fruta; pero no se anota para el concurso.

Después, contamos cuántas frutas hay de cada tipo y vemos de cuál hay más. Esa fruta es la ganadora de ese día y algún niño que la haya traido y ya se la haya comido, sale a la pizarra a escribir el nombre de dicho alimento.

En 3 años yo comienzo a hacerlo en el segundo trimestre, cuando veo que ya están de forma general adaptados al cole y el momento del desayuno no es angustioso para ellos y por tanto son capaces de comer algo (incluso fruta aunque les guste menos). Comenzamos escribiendo el nombre de las frutas que hay y la cantidad la representamos con dibujitos de dicha fruta, como véis en la foto.


Cuando vemos que ya están preparados, pasamos a una representación "más matemática" de la cantidad, anotandola con cruces.


En este curso comenzamos sólo contando la cantidad de cada fruta entre todos, escribiendo el total y buscando la ganadora. Pero a medida que avanza el curso contamos también la cantidad de frutas distintas que hay y vemos de cuál hay menos. Hacia final de curso analizamos cuántas peras y manzanas hay juntas, por ejemplo.

Mientras escribimos los nombres en las frutas, repasamos letras que conocen, escuchamos que manzana y mandarina empiezan igual, vemos que nombres son cortos o largos, etc.

En 4 años comenzamos a realizar el concurso casi desde principio de curso, ya que en 3 años se convierte en una rutina más y les gusta mucho. Seguimos contando los tipos de frutas y cuántas unidades hay de cada uno. Y vemos qué fruta es la ganadora porque la han traido más niños y cuál han traido menos alumnos. En este nivel, hacia final de curso, ordenamos todas las frutas desde la que ha habido más cantidad hasta la que ha habido menos.

Y en 5 años el concurso se enriquece un poquito más. Comenzamos de manera parecida pero en seguida la representación de las cantidades, si la hago yo en la pizarra, empieza a hacerse con palitos agrupados de 5 en 5. 

Digo "si la hago yo en la pizarra" porque una vez que ha pasado un pequeño periodo de adaptación, son varios secretarios los que llevan el concurso. Uno o dos de ellos preguntan a los demás que fruta han traido y lo van apuntando.


Otros hacen el recuento y apuntan en la pizarra el resultado final.


Ente todos vemos qué fruta ha sido ganadora y depende del tiempo que tengamos, ordenamos las cantidades de mayor a menor, hacemos un podio, planteamos problemas (por ejemplo, "¿cuántos plátanos hay más que peras?"), etc.

En 5 años la escritura de las frutas si la hago yo en la pizarra es en minúsculas. El secretario puede emplear minúscula o mayúscula siempre que su nota sea legible para hacer recuento y pasarlo luego a la pizarra.
Esta actividad yo la aprendí de Magdalena (autora de El blog de mi aula) en el cole en el que estuve de funcionaria en prácticas. Ella lo hacía con un gráfico de barras con frutas en la abscisa y números en la ordenada. Los rectángulos de las barras eran inmantados y el panel con el gráfico también, de tal forma que iba colocando un rectángulo en la fruta que cada alumno había traido hasta formar todas las barras. A mi me gustó mucho esta manera de representarlo porque me encanta hacer gráficos de barras en infantil. Pero no lo he hecho por no fabricar y acumular un material más en el aula y porque al final trabajo los gráficos de barras en otros momentos. ¡¡Mil gracias Magda por tu inspiración y por todo lo que aprendí ese año!!

miércoles, 1 de febrero de 2017

Peticiones: creando la necesidad de aprender a escribir el 2

Como ya sabéis me encanta hacer actividades de peticiones. Me parece un juego perfecto para justificar el aprendizaje sistemático de la escritura de los números y reforzar su uso como cardinales. Para los que no lo conozcáis, consisten en proporcionar un dibujo decorado con pegatinas y proporcionar a los alumnos el mismo dibujo pero vacio. Deben pedir por escrito las pegatinas que necesitan para que su dibujo quede igual que el modelo. Si las pegan y queda igual, han ganado. (Podéis leer mucho más sobre este juego en las entradas Creación de listas y orientación espacial en una cuadrícula y El cohete: escritura de cardinales y ubicación en la cuadrícula con niños de 5 años)

Cuando estuve en 3 años con mi anterior grupo cometí algunos errores a la hora de hacerla y el resultado no fue tan bueno como debería (podéis leer la experiencia en la entrada Las peticiones en 3 años). En aquella ocasión, sin haber hecho antes ninguna actividad de peticiones, presenté a los alumnos modelos con dos y tres colores y diferente cantidad de cada color y les costó mucho escribir un mensaje con el que determinar ambas cosas. Además, para hacer la petición intentaban emplear lenguaje verbal escrito en lugar de dibujar las pegatinas (estrategia que debería ser  la más común en 3 años) o emplear los números como cardinales. Y por último, como era tan difícil para ellos hacer el mensaje, en ocasiones les daba lo que me pedían oralmente al llegar a la mesa y no lo que ponía en la nota (si no era legible no debería haberles dado nada).


Este año he pensado en mejorar la actividad y algunas cosas que influyen en ella. En primer lugar, he decidido dar más protagonismo al "lenguaje matemático" en la vida del aula. Es cierto que hay números por todos los rincones del aula pero yo creo, que como hay tanta presión con aprender a leer y a escribir, leemos y escribimos mucho lenguaje verbal y poco lenguaje matemático (el cual usamos más de forma oral). Así que decidí aprovechar todas las situaciones posibles para dar valor al número escrito. Puedo contaros poquitos ejemplos porque aunque estamos en febrero, tengo la sensación de que estamos empezando ahora a arrancar. Uno de ellos sería la presencia de los números en las recetas para indicar cantidades. Hace poco hicimos limonada y en la receta intenté resaltar mucho el papel del número 1 escrito indicando las tazas que teníamos que echar de cada uno de los ingredientes. Dentro de unos días haremos brochetas de fruta y trataré de hacer lo mismo con los números que aparezcan en las recetas para determinar la cantidad de trozos de cada fruta que tenemos que pinchar.


En la asamblea de la mañana el encargado cuenta las letras de su nombre y desde principio de curso yo escribo el número correspondiente y buscamos otros sitio de la clase donde está escrito el mismo número (normalmente en el calendario, la tabla del 30 o la recta numérica). 

Y seguimos haciendo el concurso de la fruta, para dar valor a la representación de los elementos que hay de cada fruta (inicialmente los dibujo y después los simbolizo con una cruz) y a la cantidad que obtenemos si contamos dichos elementos (aunque os lo contaré en una entrada pero de momento podéis leer en qué consiste en la página 22 del artículo Oportunidades para aprender matemáticas a lo largo de una jornada en el segundo ciclo de infantil)


Por otro lado, es mejor empezar a jugar con peticiones de un mismo elemento (por ejemplo pegatinas todas de un color) que esté en cantidad variable. Es decir, que para pedirlo por escrito sólo necesiten determinar la cantidad, que además es lo que nos interesa principalmente. 

Además, para dar valor al mensaje escrito, sólo proporcionaré lo que me pidan en el mensaje escrito y si no lo entiendo, no podré darles nada. De este modo tiene sentido trabajar en otros momentos un lenguaje matemático que todos comprendamos.

Y por último, he decidido hacer este juego muchas más veces, aunque sea de forma más sencilla para que podamos recordarlo con frecuencia y recurrir a esa experiencia para contextualizar los aprendizajes que implica.

Así que nos hemos puesto manos a la obra y antes de trabajar la escritura del 2 en las fichas de los libros que usamos, hemos tenido que pedir tantos platos como comensales aparecían en la mesa (los comensales son las mascotas de nuestro método Nuba y Next). Había mesas con un comensal y con dos, dispuestos de dos maneras diferentes y por detrás el recuadro para pedir las pegatinas. Yo quería que la petición la realizasen por detrás para forzar el conteo y evitar una correspondencia término a término (si está delante la mesa y el recuadro para la petición podrían ver un comensal, dibujar un plato, ver el otro y dibujar el otro plato, sin necesidad de contar y emplear el número como cardinal).  Podéis descargar los dibujos en PDF pinchando aquí.


Ya habíamos jugado a poner la mesa para 2 comensales en la asamblea así que el contexto  era conocido. Aúna sí vimos juntos una de las mesas para analizar las "personas" que iban a comer, lo que tenían (tenedor, cuchara, vaso...) y lo que les faltaba (platos). Las instrucciones que dí después de esto fueron algo así como "Cada niño va a tener una mesa en la que van a comer Nuba y Next o sólo Nuba. Para que puedan comer necesitan platos. Por detrás me tenéis que apuntar con el lápiz los platos que necesitáis. Los platos son estas pegatinas. Cuando vea lo que habéis escrito os daré los platos que hayáis pedido y los tendréis que poner en la mesa. Si tenéis uno para cada uno y pueden comer, habéis ganado".


Los resultados fueron bastante buenos para ser la primera vez que un juego exigía una petición por escrito para ganarlo. De 19 alumnos que vinieron ese día, todos menos 4 recibieron pegatinas porque su mensaje era legible, en un primer intento o sucesivos. A 2 alumnos les di las pegatinas porque efectivamente las habían pedido correctamente por escrito aunque necesité algo de ayuda oral para interpretarlo. Les dije que la próxima vez seguro que lo apuntarían más claro y lo comprendería mejor.

Las estrategias que emplearon para elaborar los mensajes fueron: 

1. Dibujar tantos círculos como platos-pegatinas necesitaban (estrategia mayoritaria; empleada por 8 niños)


2. Dibujar tantas rayitas como platos necesarios (1 alumno).


3. Dibujar un comensal por cada plato necesario (1 alumno).


4. Dibujar la mesa con los platos necesarios (un círculo o cuadrado y dentro tantas marcas como platos) (1 alumno).


5. Emplear lenguaje verbal escrito (2 alumnos).



6. Dos alumnas intentaron escribir el número 2 aunque no estaba bien trazado (al principio no sabía que era pero una de las niñas siguió intentando hacerlo bien así que cuando me di cuenta de que estaba haciendo el número 2 le dí las pegatinas y le escribí el 2 correctamente en un papel).


Ha sido una experiencia muy buena y seguiremos trabajando en esta línea durante todo el curso para llegar poco a poco a la escritura de los números con sentido cardinal.

lunes, 16 de enero de 2017

Pintando nieve

Ahora que estamos buscando técnicas plásticas o materiales nuevos para pintar el invierno, voy a compartir dos cositas que he hecho ya y que me han encantado por lo sencillas que son para 3 años y lo que han disfrutado los niños.

La primera es la pintura de nieve, que aprendí de Laura en la entrada Pintura de nieve de su blog Laura y su aula. Os lo recomiendo porque tiene actividades muy interesantes, sobre todo propuestas de arte para 3-4 años; y además cuenta su experiencia en escuelas fuera de España lo cual es muy enriquecedor para las que de momento no podemos ver mucho mundo escolar fuera de nuestra clase.

Como nos cuenta Laura, lo primero que tenemos que hacer es crear pintura de nieve con agua, harina y sal a partes iguales. Sus alumnos pintan un árbol directamente con esa pintura y pega estrellitas. A mi me gustó mucho su idea pero nosotros queríamos que los niños extendiesen plastilina en la portada de los trabajos del primer trimestre así que en lugar de simplemente poner alquil encima de la plastilina para que la endureciese, decidimos usar esta pintura añadiendo el alquil a la mezcla.



A mi me hubiese gustado escribir una receta adaptada a mis alumnos de 3 años y dedicar un tiempo a la elaboración de la pintura para trabajar contenidos relacionados con matemáticas y lectoescritura. No me dio tiempo así que hice yo la mezcla y les expliqué que era pintura de nieve que iba a dejar a nuestros abetos de navidad como si hubiese nevado. El resultado es muy bonito porque quedaban como si tuviesen una especie de "manto invernal" de nieve o niebla y además tenían el brillo que da la sal y que es muy parecido al de la nieve.

 
Respecto a las cantidades yo la verdad es que lo hice un poco a ojo. El primer día puse más o menos medio vaso de agua y lo mismo de sal y harina y añadí una cucharada de alquil. Quedaba muy blanco y tapaba bastante la plastilina así que los siguientes días puse menos harina y un poco más de agua. 


Y en segundo lugar hemos estampado con cucharas de papel burbuja. Ya había estampado con papel burbuja pero dando a los niños cuadrados de papel que mojaban en pintura blanca y los ponían tal cual en el paisaje invernal. Pero vi en Instagram una idea mucho más atractiva para los niños y más limpia (no recuerdo en qué perfil fue...; pero si el dueño la identifica como suya me encantará que me lo diga y le enlazo). Consiste en forrar la parte de arriba de las cucharas de madera de cocinar con el papel burbuja. Los niños mojan la cuchara en una bandeja planita con pintura blanca y estampan con la cuchara en su trabajo. ¡Les encanta! 


Algunos dieron tantos golpes con la cuchara que no se ven los copos que se forman con las burbujas. 


Os recomiendo que en la parte cóncava de la cuchara pongáis algo que haga de relleno (una bolita de plástico o papel) para que quede el extremo un poco esférico y se pueda estampar por ambos lados de la parte superior de la cuchara.


Nosotros decoramos así nuestros árboles peladitos tras el otoño en el rincón de arte.

martes, 13 de diciembre de 2016

El número 1

Cuando nuestros alumnos llegan al cole saben ya cosas sobre los números. Hay niños que en la escuela infantil han "aprendido el 1, el 2 y el 3". Otros encuentran números por la clase y en distintos entornos, aunque no sepan cuáles son. Algunos saben para qué sirven los números dentro de algún contexto muy familiar para ellos. Hay también niños que cuentan pero qué no saben qué son esas palabras que dicen. Y otros reconocen el número al que dan en el ascensor o el que pone en su portal.

Lo que todos tienen en común es que los números están en su vida, y casi siempre, sin orden. Y así, como surgen y teniendo en cuenta todo ese bagaje que traen de su casa, vamos encontrando números en nuestra clase y en nuestra vida en ella. Los usamos, vivimos sus funciones cada día. Y si somos 24 en clase, nos contamos, aunque ese número sea difícil o sólo algunos niños sepan recitar la secuencia y otros la digan desordenadísima. 

Si usamos libros de texto, nos encontramos que en 3 años debemos trabajar el 1, el 2 y el 3, un número por trimestre. Y para justificar este orden y esta delimitación algo arbitraria, me convenzo de que es necesario un orden para aprender de forma más sistemática a trazar los números. Eso sí, siempre después de haberlos usado, sólos o con todos los demás números que necesitamos para organizar nuestro día a día en el aula. (Ya hablé algo de esto en la entrada Números cardinales: ¿Cuántos tejados necesito?).

Pero a veces comenzar en 3 años con ese tipo de actividades, en las que el número se haga necesario para ganar un juego, no es fácil. En el primer trimestre ya tenemos que practicar la grafía del 1 pero los alumnos tienen poquita autonomía para seguir consignas complejas. Así que en esta entrada voy a compartir algunas cositas que he hecho yo de forma planificada durante los meses de octubre y noviembre para trabajar el 1, uso, cantidad y grafía.

En cuanto a la cantidad y el uso, hemos realizado peticiones muy sencillas con los dedos. Durante este curso quiero trabajar mucho la representación de los números con los dedos así que hemos comenzado desde el principio con ello. als actividades que hemos realizado de forma específica para representar el 1 con los dedos y asociarlo a su cantidad son:

1. Llenar las perchas
Cada niño recibe perchas y debe pedir con los dedos las prendas de ropa necesarias para llenarlas y que haya una prenda de ropa en cada percha. Cuando jugamos a este juego y el siguiente los llamamos "juegos de muditos" ya que en ellos está prohibido hablar y sólo podemos usar los dedos para pedir lo que necesitemos. Durante este trimestre hemos jugado con una y dos perchas y lo hemos hecho en la asamblea. Recibían sus perchas (dibujadas a mano en un trocito de papel) y venían a mi tienda a comprar la ropa (pegatinas de ropa sobrantes de otras actividades). No tengo fotos porque con atender la tienda tenía bastante, jeje.

2. Cestas y castañas:
Esta actividad la realizamos en el rincón de lectoescritura. Cada niño recibía una ficha con 6 cestas y tenía que pedirme con los dedos las castañas (gomets circulares rojos) necesarias para que en cada cesta hubiese una castaña. La ficha es la que véis en las imágenes (podéis descargarla pinchando aquí o en las fotos), que yo la aproveché de otra actividad, pero que si la hacéis nueva yo os recomiendo que coloquéis hasta 5 cestas.

https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsordWxoTlAwSWF5Mlk/view?usp=sharing

Hubo niños que las pidieron de una en una; otros que agruparon y pidieron en grupos de 2 y 3 castañas; y algunos niños pusieron 5 y 6 con los dedos. Todos los alumnos menos 2 ó 3 pegaron bien los gomets y consiguieron meter una castaña en cada cesta.
https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsordWxoTlAwSWF5Mlk/view?usp=sharing

https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsordWxoTlAwSWF5Mlk/view?usp=sharing

3. Mochilas de Dora:
Hace unos años hice estos mantelitos y en ellos deben colocar en las mochilas tantos objetos como nos indiquen.



4. Ositos escondidos:
Este juego lo descubrí gracias a dos entradas del blog Tresquatreicinc (que os recomiendo muchísimo): El bote de contar y Contar con las orejas Yo he hecho una adaptación a mis alumnos de 3 años y a este momento del curso. Jugamos en la asamblea y pongo delante de ellos 5 ositos y el bote abierto. Meto delante de ellos un osito, ninguno o todos y agito el bote. Me tienen que decir cuántos hay dentro. Después de jugar varias veces metía también 2 o 3 ositos para ver el nivel de conteo del grupo y saber qué niños eran capaces de contar mientras metía los ositos. Cuando los sacamos siempre los contamos entre todos. En el segundo trimestre lo iremos completando más. Os lo recomiendo porque les encanta.


5. El restaurante con 1 comensal:
Este juego ya os lo conté en la entrada El 2: ponemos la mesa. Este trimestre hemos jugado de momento sólo con un comensal.

Y en cuanto a la grafía, hemos practicado el trazo del 1 justificando que a lo mejor algún día lo necesitábamos escribir si jugábamos a "los muditos". Así que hemos realizado el trazo del 1...

1. En cristal, con mis lápices Woody de Stabilo, de los que os hablé en esta entrada
2. En la pizarra, tanto en la de siempre, dándoselo yo escrito y borrándolo ellos con el dedo húmedo; como en la pizarra blanca escribiéndolo ellos con rotuladores.
3. En el suelo realizando series con patrón castaña-piñón, hoja-piña, etc.


 4. Con gomets.
 5. Con plastilina sobre la mesa (se lo escribía yo previamente en tiza o libremente) y en cartón.

6. Con pinchitos colocando la plantilla debajo de la tablilla (tengo plantillas de números y del abecedario) y de vez en cuando se las dejo cuando usamos este material.


7. Con trocitos de hojas secas. ¡¡Les encantó!!


8. Con coches sobre carreteras formando el 1.
9. Con nuestro cuerpo, cubriendo un 1 gigante trazado en el suelo o andando sobre él.

¡Esto es todo de momento! Son cosas muy sencillitas que seguro que ya hacéis y conocéis.Y si no, espero que os sirvan.