sábado, 30 de mayo de 2020

Conociendo a Arcimboldo

Aunque el trabajo en el cole nos queda, por desgracia, un poco lejos, voy a compartir lo que hicimos en febrero en mi aula de 3 años sobre la obra de Giuseppe Arcimboldo.

Habíamos trabajado durante el mes anterior sobre el cuerpo humano, la salud y la alimentación. Una semana antes desarrollamos también bastante la propuesta de realizar la receta de una brocheta de frutas (podéis leer la experiencia pinchando aquí). Así que el día en el que por la mañana al entrar a clase apareció en la pizarra digital la obra "Retrato de verduras", los niños/as ya tenían mucha información. Nada más entrar al cole les dejaba un ratito de juego libre y, en ocasiones, les ponía de fondo una música o imagen motivadora, sin explicar nada salvo que preguntasen.

En otro momento del día, volvimos a la imagen y ya sí pusimos en común lo que veíamos: una cara de verduras, cebollas, un plato, etc. ¿Y si le dábamos la vuelta?

Después, les propuse que, por equipos, creasen su propia cara con los alimentos de juguete del aula. El trabajo en equipo de forma colaborativa es difícil a los 3 años ya que aún no han tenido tantas experiencias sociales como para saber gestionar roles y materiales. Así que, más que a la creacción de la cara, mis cometarios fueron dirigidos a este aspecto: no "acaparar" materiales, intentar que todos colocasen algún alimento, que escuchasen las ideas de otros niños/as, etc. Resultó muy interesante.


Los círculos que les dí como soporte para la actividad anterior, los usaron después para dibujar caras también entre varios niños. Fué genial escuchar los comentarios que se hacían unos  a otros para intentar adaptar todos los niveles de dibujo y que el resultado final se pareciese a la imagen de la cara que tenían en mente los más maduros del grupo.


Durante otros ratitos de juego libre por la mañana dejé en una mesa una cara hecha por mí, láminas con círculos más pequeños y contadores de frutas para que sirviesen de provocación a crear, esta vez de forma individual o por parejas, caras de frutas.



En el tiempo de trabajo por rincones pudieron crear su propia obra "permanente" del estilo de las de Arcimboldo. La propuesta estuvo programada para el rincón de arte durante una semana y la desarrollaron en dos fases (es decir, durante la misma semana, debían acudir dos veces al rincón). Usamos una lámina de nuestros libros de texto en la que viene un círculo y un sombrero-cazuela. En la primera fase pintaron con témpera el exterior y el interior de la cara de dos colores diferentes. Cuando se secaba, volvían al rincón para pegar recortes de alimentos previamente preparados por mi en una bandeja.



Durante el tiempo que trabajamos la obra de Giuseppe Arcimboldo, leímos conjuntamente un libro que les hice yo recopilando los aspectos más importantes sobre la vida y obra del artista. Luego quedó en la biblioteca de aula para que lo disfrutasen cuando quisieran. Podéis descargarlo pinchando aquí o en la imagen.


martes, 5 de mayo de 2020

Atención educativa: contamos el cuento "El cambalache" y hablamos de los celos



Descubrí El cambalache por casualidad y lo cuento muchísimo. A los niños les encanta y yo creo que es porque presenta los celos de una forma muy reconocible para ellos y con una manera de resolverlos que también es la que, al menos en algunos momentos, desearían llevar a cabo (cambiar a tu hermano/a, devolverlo al sitio del cual vino,...). Está escrito e ilustrado por Jan Ormerod y Andrew Joyner y editado por Ekaré. Podéis conseguirlo aquí.

Para meternos en él de una forma más profunda, planteé algunas sesiones de trabajo para el tiempo de Atención Educativa/Alternativa a la Religión en mi aula de 3 años, aunque las propuestas y el material es fácilmente adaptable a 4 y 5 años. En estas sesiones somos menos y podemos hablar todos más tiempo y con más tranquilidad y, este cuento en concreto, da pie a desarrollar conversaciones interesantes desde el punto de vista emocional. Los personajes son muy expresivos y las ilustraciones contienen muchos detalles que completan la narración verbal, así que resulta perfecto contar el cuento con un grupo más reducido para que puedan verlo bien.

Antes de empezar la lectura, extraemos información de la cubierta, anteportada y portada y hablamos de lo que los niños/as creen que trata el cuento, quienes son los personajes que aparecen, dónde están, cómo creen que se sienten y por qué,...


Después de leerlo varias veces, disfrutarlo, hablar de lo que nos ha gustado o no y dibujarlo si queremos; podemos hablar de cómo se siente Carolina en las distintas partes del cuento y por qué. Observando las caras del resto de los personajes también podemos conocer sus sentimientos. Pero si hay algo que nos asegura un buen rato de interesante conversación es el tema de los hermanos: si tienen o no, su edad, cómo son, lo que hacen, anécdotas que han oído sobre su nacimiento o cuando eran más pequeños y sus conocimientos sobre los cuidados que precisan los bebés. Desde ahí podemos dejar espacio para que compartan los momentos en los que han sentido celos, ponerle nombre a un sentimiento tan frecuente y normalizarlo. Y en algún momento, preguntar si les gustaría o les hubiese gustado hacer como Carolina y cambiar a su hermano por otro, devolverlo a una tienda o que volviese al sitio del que ha venido. Son acciones que muchos de ellos hubiesen deseado pero que la sociedad se encarga de hacerles saber que pensar en ellas está mal y por tanto muchos no llegan a verbalizarlas, lo que impide que se canalicen correctamente. Sacarlas a la luz con el cuento es el vehículo para poder expresar los celos y resolverlos.

Después de ello podemos escribir una lista conjunta de las ventajas e inconvenientes que supone tener hermanos. Si son más pequeños que nosotros, ¿qué cosas creéis que podréis hacer juntos cuando crezcan? Y si son más mayores, ¿qué cosas hacen ellos que os gustaría poder hacer también a vosostros?.

Otra pregunta interesante que se deriva del cuento es si creen que la mamá de Carolina la quiere en las primeras escenas del cuento y por qué. Aunque nazca un hermano nuestros padres y madres siguen queriéndonos ¿cómo lo sabemos? Podemos escribirlo a nuestra manera y/o dibujarlo.


En El cambalache aparecen características del bebé que gustan a la mamá cocodrilo. Carolina las busca después en los animales de la tienda de bebés. A partir de dichas cualidades, realizamos una actividad para trabajar la descripción de un modo que les encanta y que ya hicimos con los montruos (podéis leer la entrada pinchando aquí) y personajes de revistas (podéis leerlo aquí). Esparcimos por la alfombra imágenes de animales que aparecen en el cuento y nos sentamos en círculo. Cada niño deberá pedir un animal a su compañero de la derecha expresando rasgos que lo definen (color, ojos, número de patas, tamaño...) pero sin decir su nombre. También podemos describir nosotros animales que los niños deberán adivinar.

Respecto al desarrollo de la lectoescritura, realizamos también una actividad que ya conocen y que consiste en buscar entre varias palabras, aquellas en las que pone cocodrilo.

En cuanto a contenidos de tipo lógico-matemático, el cuento se presta a realizar una propuesta de peticiones con el vestido de Carolina. La que yo propongo en el material es muy sencilla puesto que sólo los alumnos que no van a Religión tienen la oportunidad de realizarla y el objetivo es asentar los aprendizajes que se consiguen con este tipo de actividad. En este caso, presentamos a Carolina con como modelo con un vestido de tres círculos amarillos. Los alumnos deben pedir por escrito el número necesario de círculos para que el vestido vacío de su Carolina quede igual que el del modelo. Si lo consiguen, ellos mismos pueden ver que ¡han ganado! (Podéis leer más sobre peticiones en la entrada "Las peticiones en 3 años")


Y por último, dramatizamos el cuento con nuestros propios títeres con el objetivo, entre otros, de mejorar la pronunciación. Podemos escribir una lista conjunta en la que apuntemos cada personaje y el alumno/a que lo va a representar. Después, pintan los títeres, los recotamos y pegamos un palo por detrás.


Por úlltimo, os dejo un vídeo que grabé contando el cuento a mis alumnos.

martes, 21 de abril de 2020

Cuentos en casa 3 y 4: Calma y Mosca Tosca

https://www.casadellibro.com/libro-calma/9788494284120/2511999Como ya sabéis estoy grabándome contando cuentos para que mis alumnos puedan verme y sentir que mantienen el contacto con el cole a pesar de no poder salir de casa. 

En este caso les he contado un cuento que se llama Calma, escrito e ilustrado por Carol Thompson y editado por Tramuntana (podéis conseguirlo pinchando aquí o en la imagen). Cuenta la historia de dos buenos amigos que una tarde se enfadan. Muy furiosos, se van cada uno a su casa y después, empiezan a sentirse tristes. Por separado, deciden hacer algo para que esa mezcla de sentimientos no les haga explotar: respirar profundamente, contar hasta 10 tumbados en el suelo, darse un baño pensando en algo que les guste... Y cuando, ya más tranquilos, vuelven a encontrarse, ponen en marcha juntos estrategias que les hagan sentir de nuevo en calma: la postura del árbol (algo de yoga), la abeja (algo de meditación), darse masajes mutuamente o hacerse cosquillas con una pluma.

Todas estas estrategias las podemos poner en práctica con nuestros hijos en casa o con nuestros alumnos en el cole, mientras leemos el cuento o después. De esta manera será más fácil que las empleemos de forma natural cuando nos enfademos.

Os dejo el vídeo con el cuento. Espero que os guste.



Para los que no os haya llegado, aprovecho esta entrada para compartir el cuento que conté antes de Semana Santa. Se llama Mosca Tosca y para nosotros ha sido un descubrimiento. Está escrito por Antoon Krings y editado por Blume, dentro de la colección Bichitos Curiosos (podéis conseguirlo pinchando aquí o en la imagen).  

http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=1027325

A veces nos esforzamos por gustar a gente muy distinta a nosostros y para que nos acepten, cambiamos nuestros gustos, nuestra forma de vestir, nuestras costumbres... Y a pesar de ese esfuerzo, nos siguen viendo distintos. No pasa nada. Somos diferentes y eso es bueno. Pero, en ese camino por intentar gustar, nos puede pasar como a Tosca y encontrar otras personas con las que conectamos sin ningún esfuerzo, porque nos aceptan tal y como somos.

Además de trasmitir este mensaje, la historia es muuuy graciosa y tiene una cancioncilla muy pegadiza. ¿Queréis escucharla? Aquí la tenéis:

sábado, 11 de abril de 2020

Cómo hacer las letras de lija-fieltro Montessori

Durante el confinamiento he aprovechado para hacer las letras de lija. Tenía ganas de hacer este material porque en el tiempo de trabajo por rincones suelo hacer muchas propuestas de trazo de letras con distintos materiales pero no tenía un referente estable que pudiesen tocar previamente.


Pensé en comprar el material pero me parecía caro así que decidí fabricármelo yo. Empecé a buscar los materiales, mirar precios y leer entradas de blogs explicando cómo se las habían hecho otras personas (especialmenté me fué útil esta entrada de Montessorizate y la ayuda de Laura del blog Laura y su aula).

En esta entrada os voy a contar todo mi proceso de fabricación por si estáis pensando en haceros vuestras propias letras y números de lija, pero os adelanto que al final me salieron casi al mismo precio que si las hubiese comprado y además he tenido que dedicar bastante tiempo.

Cambié la lija por fieltro porque no encontraba planchas de lija que me convenciesen por su textura y precio. El fieltro me pareció una buena alternativa.

1. MATERIALES NECESARIOS.

Para hacer todas las letras mayúsculas y minúsculas, los dígrafos "ch" y "ll" y los números del 0 al 10, necesitaréis:

- Tablitas de contrachapado: 68. Las mías miden 17x20 cm. (Precio: 34 euros aproximadamente)
- Pintura en spray roja (4 tubos), azul (1 tubo), verde (1 tubo). (Precio: 7 euros cada spray rojo y azul y 8 euros el verde)
- Fieltro gris: 4 rollos de 27x90 cm. (precio: 90 céntimos cada rollo)
- Tijeras.
- Pincel.
- Cola blanca.
- Plantillas de letras y números.

2. PROCEDIMIENTO.

1º. Comprar la madera.

Las tablitas las compré en Embalajes Rincón. Allí venden el tablero y te lo cortan a la medida que quieras. Elegí contrachapado y me lo cortaron en rectángulos de 17x20 cm. Para el uso en el aula creo que está bien esa medida pero quizá habría sido mejor cortarlas más pequeñas porque el que sean tan grandes ha incrementado el gasto en pintura y dificulta el almacenaje.


2º. Pintar las tablitas.

Para ello usé pintura en spray roja, azul y verde. Los sprays de color azul y rojo fueron de la marca Luxens con acabado brillo. El verde fué de la marca MTN. El acabado era mate y no me gustó tanto porque luego el tacto de la tablita queda más áspero.


Pintar con spray es muy fácil y rápido. Para hacerlo cubrí bien el suelo con papel continuo y coloqué las tablitas encima. Primero quité el polvo de las tablitas con un paño. Luego dí dos capas a la primera cara. Cuando secaron bien, agrupé las de cada color y pinté los cantos. Y después, las volví a colocar sobre el papel y pinté otras dos capas en la otra cara. Entre capa y capa dejé unos 15 minutos para que se secara un poquito la primera.


Antes de recogerlas después de tenerlas pintadas y colocarlas apiladas o gusardarlas, os recomiendo que las dejéis todo el tiempo posible sin superponer unas sobre otras ya que aunque parezca que la pintura está seca, se pegan por puntos donde ha quedado más concentración de pintura y al despegarlas, ésta se levanta un poco.

De color verde pinté las tablas para los números del 0 al 9,  "ll" y "ch" tanto en mayúscula como en minúscula (en total, 14 tablitas). Usé un spray entero y me quedaron dos tablitas sin pintar. Como no quería comprar otro tubo sólo para eso las pinté con témpera pero claro, quedaron bastante peor.

De color azul pinté 10 tablitas, una para cada vocal en mayúscula y minúscula. Necesité casi un spray de pintura entero.

Y necesité 3 tubos y medio de spray de color rojo para pintar las 44 tablitas necesarias para las consonantes en mayúscula y minúscula.

Si os manchaís o se mancha el suelo, podéis usar acetona para limpiarlo. Con el quitaesmaltes (si lleva acetona) se limpia muy bien.

3º. Hacer las letras con fieltro.

En primer lugar, imprimí las letras y números en folio. Para las letras mayúsculas y números elegí la fuente de word Dotum tamaño 500. Podéis descargarlas pinchando aquí o en la imagen aunque si vuestras tablitas son de otra medida tendréis que ajustar el tamaño.

https://drive.google.com/drive/folders/1w_xBPAK1hLb0vla64r_6LNiPhEEVksD9?usp=sharing

Las mayúsculas las imprimí y me puse a calcarlas directamente sobre el fieltro con una cera negra y después al recortarlas y pegarlas se notaba el contorno de la cera.
 

En el número 2 véis a lo que me refiero. Os recomiendo que las calquéis AL REVÉS.


Para las letras minúsculas elegí la fuente, tambien de word, Escolar2 en tamaño 550, excepto para el dígrafo "ch" que lo hice de tamaño 350. Podéis descargarlas pinchando aquí o en la imagen.

https://drive.google.com/file/d/11FQlnJRWg__j_8gpAnall6uwin81GZxG/view?usp=sharing

Éstas ya están escaneadas al revés por lo que podríais calcarlas directamente sobre el fieltro. De esta forma como todas se pegarán al revés, no se verá el contorno de la cera o lo que uséis para dibujarlas.

4º. Pegar las letras en las tablitas.


Para ello usé un pincel y cola blanca muy poco diluida en agua. Y para que me quedaran centradas hice un marco de papel de 17x20 cm y de 2,5 cm de margen lateral y 3 cm de margen superior e inferior.

El resultado final es el que veís en las imágenes. A mi me parece que han quedado muy bien. Ya os contaré cómo resulta su uso en el aula.



lunes, 30 de marzo de 2020

Cuentos y matemáticas: Las diez gallinas

Como conté en la entrada anterior, y por si sirve de acompañamiento a mis alumnos y sus familias, voy a intentar seguir grabándome contando cuentos. En este caso elegí Las diez Gallinas, de Sylvia Dupuis y editado por Edelvives.
                

Lo cuento muchísimo, sobre todo en el nivel de 3 años. Tiene mucha sonoridad, el que sea rimado a los niños les encanta y su lectura se puede alargar tanto como queramos, o simplemente hacer un recitado rápido para usarlo como estrategia para captar su atención y seguir adelante con otra actividad. Y me gusta mucho el componente matemático. 

Desde que conocí a Carlos de Castro mi visión de las matemáticas en Educación Infantil cambió, creció, se hizo enorme. Empezaron a surgir oportunidades de aprendizaje en infinidad de situaciones cotidianas del aula y comencé a crear otras muchas a partir de problemas o materiales que daban pie a ello. Hable un poquito de esto en la entrada Aprendizaje incidental y aprendizaje programado de las matemáticas en un aula de Educación Infantil y en un artículo que publiqué que se llama Oportunidades para aprender matemáticas a lo largo de una jornada en el segundo ciclo de Educación Infantil. Y también empecé a ver las matemáticas que esconden los cuentos. Cuentos no creados para enseñar matemáticas sino literatura infantil de calidad, que precisamente por ser buena enganchaba a los niños de tal manera que cualquier problema que surgiese de ellos contaría con motivación suficiente para resolverse. Y de ahí nació el Taller de problemas, una experiencia maravillosa en la que fuimos planteando problemas con alguna escena de los cuentos Inés del revés, Diez patitos de goma, Por cuatro esquinitas de nada, ¿Qué prefieres?, etc.

Las diez gallinas es casi todo matemáticas. Presenta a diez gallinas muy hermosas y muy finas y a las que podemos contar en la portada antes de empezar. Por cierto, ¿cuántas caben encima de la valla? ¿cuántas se han quedado en el suelo? Una propuesta interesante para trabajar la correspondencia uno a uno y la cuantificación en 3 años puede ser la siguiente: teniendo una valla con X postes, traer tantas gallinas como quepan teniendo en cuenta que se colocarán como en la portada, una sobre cada poste. Al principio pueden traerlas de una en una pero después, en un solo viaje. Y, por supuesto no podrán quedar gallinas en el suelo ni postes vacíos, tendrán que traer las justas.



Y ahora que ya tenemos las diez, ¡vamos a ver dónde pusieron sus huevos!.

Normalmente no cuento las gallinas de cada página sino que recito el texto y dejo que los niños disfruten de él y, mientras, "analicen" sólos las ilustraciones. Y al final, algunas veces contamos los pollitos para saber si ya han nacido los diez.

Por cierto, además del atributo color, también trabajaríamos la correspondencia uno a uno si proponemos llevar a cada pollito con su mamá o a cada gallina con su huevo.

Página a página van sumándose gallinas. Los alumnos pueden ver cómo aumenta la cantidad de una en una. En algunas páginas podrán saber cuántas hay sin contarlas gracias al "poder" de la subitización; en otras vienen colocadas con disposiciones que facilitan el conteo (por ejemplo cuando hay 6,7, 9 ó 10)

 
y hay otras páginas con las gallinas colocadas aleatoriamente (cuando hay 8, por ejemplo).


En lecturas sucesivas podríamos ver en cada página cuántas gallinas han puesto ya huevos y cuántas nos faltan para que pongan las 10. Planteado esta propuesta podríamos obtener todas las descomposiciones del número 10, muy interesante en el nivel de 5 años.

lunes, 23 de marzo de 2020

Deberes para Educación Infantil durante la cuarentena

El día 12 de marzo, primer día que no podíamos ir al cole, ya había niños haciendo tareas en su casa enviadas por sus maestros. Desde ese día no he parado de dar vueltas al tema. El equipo de Educación Infantil de mi cole inicialmente mandamos unas recomendaciones generales, que nos parecen más que suficientes y ahora estamos teniendo reuniones para ver cómo continuamos ayudando a las familias, dado que se alargará bastante el estado de alarma. No tenemos muy claro qué mandar, ni cómo, ni siquiera exactamente sabemos por qué... Pero quiero compartir las ideas sobre las que estoy pensando estos días.

Los maestros somos insustituibles. Como muchos otros profesionales. Con los "deberes" que se mandan desde el cole para esta etapa no está asegurado el aprendizaje de los contenidos que con metodologías específicas abordamos en las aulas. Creo que las tareas o sugerencias pueden ser un acompañamiento a las familias, que necesitan contacto con alguien externo, o una guía para hacer algo recomendado por un profesional. Pero no son la vía de aprendizaje de todo lo que se trabajaría en la clase en condiciones normales.

La profesión de los maestros está muy poco reconocida socialmente, menos aún la de los de la especialidad de Educación Infantil, precisamente una de las más determinantes en la personalidad del niño y en su futuro escolar y social. Esta puede ser una buena oportunidad para ponerla en valor.

Pero aunque no estemos con ellos en la clase, hay dos buenas noticias. La primera es que, a pesar de esta trascendencia, la vida escolar es tan larga, que 3 meses para un niño de 3, 4,5 ,6 años, no son NADA.

Y la segunda es que los padres y madres tenemos en nuestras manos algo que también es imprescindible para los niños: TIEMPO. Sé que tenemos que teletrabajar, cocinar, limpiar y a veces hasta hacer deberes del cole. Parece que ni siquiera ahora que no salimos tenemos mucho más tiempo libre para estar con nuestros hijos. Pero creo que a pesar de todo ello, les hemos hecho un favor enorme parando durante 3 meses esa frenética vida social y cultural a la que están sometidos: cumpleaños, casas rurales, quedadas con amigos , cuentacuentos, bibliotecas, teatros, parques de bolas... . Actividades de tiempo libre que al final dejaban a los niños sin SUFICIENTE tiempo libre. Actividades que están bien en su justa medida pero que solían juntarse y convertían el fin de semana en "venga, vamos, que hemos quedado", "nos tenemos que ir a...", "van a venir a casa..". Y cuando el niño empezaba a desarrollar su juego, teníamos que cortarlo para hacer otra cosa que probablemente para él no era primordial en se momento.

Que un niño pueda decidir qué hacer con su tiempo, a qué jugar; es indispensable para desarrollar la autonomía, la creatividad, la autoestima. Y terminar sin interrupciones ese "proyecto" que comenzó en su cabeza, es muy importante para que desarrolle la capacidad de plantearse metas y concentrarse hasta terminarlas. Mucho más imprescindible que cualquier ficha.

Y en cuanto a los días de diario, qué enorme suerte que por fin se queden sin extraescolares tres meses. Pueden merendar con calma, jugar después, bañarse a costa de menos enfados, poner la mesa para cenar,... En definitiva, tenemos algo más de tiempo para fomentar su autonomía, prerrequisisto esencial para cualquier otro aprendizaje. No imaginéis estas situaciones de forma idílica. Habrá peleas, gritos, tambien prisas (menos). Habrá de todo lo de antes, pero la sensación para los niños será diferente porque estamos ahí, están con nosotros y tiene la oportunidad de vernos también jugando, dedicándoles tiempo que en situaciones normales no tenemos.


Ese tiempo crea un vacío en las familias. Y agobia, porque estar sin salir de casa por obligación, sin un final determinado y preocupados por la salud de los que nos rodean, es agobiante. Pero sinceramente creo que tenemos en nuestras manos la mejor de las oportunidades para jugar y crear un vínculo que cuando esto pase, quedará más grabado en el niño que cualquier actividad mandada por el cole.

Además, en nuestra cultura familiar hay juegos tradicionales para los que nunca hay tiempo o que se los han "comido" las pantallas. En ellos intervienen conceptos matemáticos, destrezas motrices y reglas que hay que respetar.  Y nos vamos a ver en la obligación de sacarlos porque son muchas horas por delante. Qué bien que no se pierdan y que aprovechemos para recordar juntos de quien los aprendimos. Y de paso, hablar con nuestros hijos de nuestro pasado, del pasado de su familia, contarles historias, ver fotos... Oportunidades para desarrollar el lenguaje oral.

Y por último, si estamos por casa, disponibles, habrá más ocasiones para que los niños pregunten y sus preguntas nos hacen aprender a todos. Hoy mi hijo me ha preguntado que a qué edad se deja de tener miedo. Y lo que he pensado es "Ójala siempre sientas que tengo suficiente tiempo para responder a tus preguntas".


...

Me despido dejando un acompañamiento para aquellas familias que lo necesiten. Yo no veo claro que se necesite mandar tareas escolares así que con mucho esfuerzo he retomado el canal de You Tube para contar algún cuento. Creo que no hay nadie mejor que un padre o una madre para contar un cuento a sus hijos. Pero siento que puede haber familias que, mientras dure esta situación, necesiten saber que alguien piensa en ellas y en los niños con los que llevábamos compartiendo ya seis meses. Con muchos defectos pero mucho cariño, para vosotras es.


                 

miércoles, 18 de marzo de 2020

Programación de la realización de las brochetas de frutas

Este curso me he propuesto ir recogiendo en documentos algunas propuestas que hago fuera de los libros de texto para poder compartirlas, recordarlas y mejorarlas en cursos futuros. En este caso he recogido todo el proceso que hemos desarrollado desde el día que recibimos la receta para hacer una brocheta de frutas hasta el día que salimos a la frutería a comprar los ingredientes y nos la comimos acompañados por nuestros familiares. Es una propuesta llena de maravillosas oportunidades para leer, escribir, calcular, contar...en contexto y con la que cerramos la unidad dedicada a la alimentación. Al final de la entrada tenéis el documento en pdf para descargar.

En la entrada Leemos y escribimos para hacer brochetas de frutas ya os conté cómo hicimos la actividad hace 3 años así que no me voy a detener mucho en ello.

En primer lugar, recibimos la receta en el aula. Sin nombrar la palabra "receta" preguntamos a los alumnos qué puede ser eso, qué creen que pone o para qué sirve. Anotamos sus ideas previas.


Después creamos una lista conjunta de lo que necesitamos para poder hacerla. Según el tiempo que tengamos, podemos hacer una lista más completa incluyendo platos, palos, servilletas, etc. Yo este curso tuve menos tiempo porque coincidió muy cerca de la celebración de Carnaval así que sólo escribimos la lista de las frutas necesarias.

Primero realizamos en un DINA3 la lista colectiva que véis. Salieron voluntarios a escribir los nombres de las frutas y dejamos un hueco para calcular y escribir después las cantidades. De acuerdo con el enfoque comunicativo, yo les animo a escribir "a su manera" el nombre de las frutas pero en este caso, las alumnas que escribieron, prefirieron copiarlos de la receta.

Después llegó el momento de calcular cuánta cantidad de cada fruta íbamos a necesitar y apuntarlo. En la receta no tenemos datos para saberlo y los niños suelen plantear cantidades "locas" con los números que conocen o sugieren comprar 20 piezas de cada fruta. Les expliqué que esto es mucho porque normalmente no desayunamos tanta fruta En la brocheta vamos a pinchar sólo trozos, así que necesitaremos menos.

Llamamos a mi compañera Isabel por teléfono y nos dijo que cada equipo debía comer 2 piezas de fruta de cada tipo. ¿Cuántas necesitaremos comprar entonces? Lanzar esta pregunta en el nivel de 3 años, cuando aún no han tenido mucha experiencia en la resolución de problemas, va a dejar pocos resultados lógicos así que lo que hicimos fué usar frutas de plástico. Nos las dejó Almudena mezcladas con animalitos por lo que, la primera tarea, fué separarlos.


Yo tengo el grupo dividido en 4 subgrupos (azul, verde, amarillo y rojo) así que dibujé en la alfombra cuatro cuadrados y marqué cada uno con una tarjeta de color. Tal y como nos había dicho Isabel, debíamos colocar 2 piezas de cada fruta en cada equipo. Ya esto resultó complicado para algunos niños pero fué precioso ver cómo los que estaban alrededor ayudaban a los que colocaban la fruta explicando verbalmente cómo debían hacerlo, rehaciendo los conjuntos de fruta para igualarlos y, en definitiva, poniendo en juego un lenguaje y unos procedimientos matemáticos muy ricos. Yo me limité a observar y sólo hacer preguntas o comentarios como "¿Crees que ya has colocado dos en cada equipo" o "cuando creas que has terminado puedes parar".


Matemáticamente es interesante que cojan las frutas de un recipiente en el que haya más de las necesarias. Si dejamos sólo las 8 que vamos a necesitar, el alumno deberá repartirlas (que tampoco está nada mal como propuesta); pero si hay más, él debe decidir cuando parar. Y el tomar esta decisión a mi me parece muy importante ya que no suele tener muchas oportunidades para hacerlo.

             
Una vez que tenemos dos piezas de cada fruta en los equipos, tenemos que contar el total que hay que comprar. Aquí hubo niños que primero sacaron todas las piezas de la misma fruta y después las contaron. Algunos, previamente, las colocaron en una fila. Otros niños las iban contando a medida que las sacaban de cada equipo de forma que una vez que habían juntado todas las mandarinas, ya las tenían contadas.


En esta fase, en general tuve que ayudar, porque aún hay alumnos con problemas de enumeración.

Después, los niños fueron escribiendo las cantidades en la lista de la compra. Algunos trazaban el 8 "a su manera" y otros necesitaban copiarlo.



-       En otra sesión, les proporcioné una lista vacía para que escribiesen la suya propia y poder llevarla a casa para repetir la receta.


¡Ahora nos tocaba salir de compras! Con idea de trabajar la escritura del nombre de manera funcional y significativa y tener organizado lo que va a hacer cada alumno el día de la salida a la frutería; realizamos también una lista entre todos de lo que debemos llevar y quién se va a encargar: bolsas, monedero, las listas, etc.

Para asignar quién llevaría cada cosa, lo que hice fué meter todos los nombres en un saquito. Después leíamos una tarea, un niño sacaba un nombre al azar para que la realizase, lo leía y el que le había tocado, escribía su nombre junto a lo que debía llevar el día de la salida. Ese mismo niño era el encargado de sacar del saco y leer el siguiente nombre.


Para que todos los niños tuviesen algún cometido el día de la salida a la frutería, también asignamos encargados de pedir cada fruta y de llevarla. Para esto último elegimos dos o tres niños para que se pudiesen repartir el peso.


¡Vamos a la frutería! Ese día repartimos lo que tiene que llevar cada uno y repasamos las normas fundamentales: andar despacio, saludar educadamente en las tiendas, tocar la fruta sólo con guantes, etc. En la frutería el encargado de pedir cada fruta "leyó" lo que necesitaba comprar y la cantidad e introdujo en la bolsa las piezas necesarias mientras todos le ayudábamos con el conteo.


Y por último...¡a comer! Al día siguiente de la salida invitamos a los familiares que pudiesen para ayudarnos a leer la receta y preparar la fruta.


Prepararon además unas actividades muy chulas sobre la pirámide alimenticia y los colores de las frutas y verduras. ¡Gracias!


La programación de esta actividad, detallando todas las situaciones de aprendizaje que han surgido durante el proceso de realización de la misma, está recogida en un documento que he creado y quiero compartir. Si vaís a hacer la actividad y os interesa, podéis descargarlo pinchando aquí o en la imagen. 

https://drive.google.com/file/d/1wBlTGNBNAo9qhwccJoGZSrLPJxAAMnbN/view?usp=sharing