domingo, 22 de septiembre de 2019

Propuestas para hacer en casa II: desarollo motriz.

¡Vamos con algún juego más para hacer en casa con nuestros hij@s! La primera parte de esta entrada podéis leerla pinchando aquí.

Como ya os dije, en esta segunda parte voy a enseñaros materiales y propuestras que van a favorecer la consecución de alguna habilidad de tipo motriz.

1. BOTE DE CINTAS. 

Consiste en un bote transparente perforado en la tapa. En dichos orificios se introducen cintas de colores y se hace un nudo en cada uno de sus extremos. Al cerrar la tapa quedan por fuera el inicio de las cintas. El bebé puede cogerlos y tirar de ellos hasta que el nudo final impida que salga la cinta.


Al principio simplemente les encanta chupar las cintas pero después comienzan a ser capaces de elegir una y tirar de ella hasta el final, haciendo fuerza con los dedos para que no se les escape y con el brazo para tira.


2. HUCHA.

La idea para hacer este material y el siguiente nos la dió la educadora de la escuela infantil de Pablo (¡gracias Cris!) y nos han funcionado fenomenal con nuestros dos hijos. La hucha consiste en un bote con tapa, en la cual hacemos una ranura para introducir discos, tapas, botones gigantes, etc. Yo he fabricado dos modelos: un bote grande forrado con goma eva para meter unas tapas blancas grandes todas iguales.


Y también usamos otro bote más pequeño para introducir botones de colores. Éste lo usamos aún con Ines para jugar a buscar el botón del color que le decimos y meterlo.



3. BOTE PARA INTRODUCIR PAJITAS. 

Es un material parecido al anterior pero que requiere mayor coordinación. Cortamos pajitas por la mitad para que sean más fáciles de manejar por parte del niño y más fáciles de guardar en el propio bote. En la tapa de éste hacemos un orificio redondo del mismo diámetro que las pajitas y tendrán que meterlas por él.


En el cole, en el nivel de 3 años tengo botes de especias y palitos de colores. En cada bote hay una etiqueta con un color para que puedan clasificar los palitos.



4. CAJA DE CDS Y ANILLAS.



El objetivo de este material es que el bebé ensarte anillas en un palo. Usé una caja de 100 Cds vacía, con la tapa transparente y el soporte para los Cds negro con un palo en el medio (por donde se introducían los CDs). Para ensartar usé anillas de madera de cortina. El material se guardaba todo cerrando la caja, que al ser cilíndrica y transparente tenía también mucho atractivo visual y sonoro al hacerla rodar.

5. SACARINAS Y BOTE DE ESPECIAS.

Esta propuesta se me ocurrió un día en la cocina y sólo se puede hacer con la vigilancia constante de un adulto. 


Había dejado a Inés un bote de pastillas de sacarina caducadas para que lo agitase como un sonajero. Pero esto no le era suficiente y, como no era transparente, quería averiguar que era aquello que había dentro pero que ella no podía ver. Le enseñé a sacar las pastillas apretando un botón y cuando tenía ya varias, se me ocurrió que las fuese metiendo en un bote de especias transparente que casualmente tenía unos orificios circulares del mismo diámetro que las pastillas de sacarina. Un ejercicio complicado para la motricidad fina de una niña de 1 año. Pero fué una propuesta tan motivante que no tardó demasiados días en conseguir sacar las pastillas y cambiarlas de bote.

6. CERILLAS Y CAJA DE FRUTA.


Después del "invento" anterior se me ocurrió hacer algo similar con una caja de esas de plástico transparente que contienen fruta y que tienen unos orificios en la base. Repasé el contorno de éstos con un rotulador azul para que fuesen visibles. Dejé en la bandeja unas pocas cerillas y el juego consistía en introducirlas por los orificios. Al ser una caja transparente, Inés veía las cerillas que ya había metido y le era además muy fácil recuperarlas levantando simplemente la caja.


7. CONFETI DE PAPEL DE SEDA.

¡Propuesta para pasar un rato divertidísimo! Cortamos en cuadraditos de 3cm de lado aproximadamente un bloc de hojas de papel de seda de colores surtidos y los dejamos caer sobre los niños. ¡Es precioso ver cómo caen planeando los confetis al tirarlos desde nuestra altura!

Cuando los colocamos en la palma de la mano y soplamos a la altura del niño ponen una cara de sorpresa... Al animarles después a que los soplen ellos favorecemos el fortalecimiento de la musculatura facial, imprescindible para el desarrollo del lenguaje oral.


Por último, podemos comenzar a introducirlos en una botella y animarles a que nos ayuden, trabajando la motricidad fina y coordinación.

 

8. POMPONES Y CUCHARA.

A Inés le ha encantado siempre dar de comer y manejar la cuchara así que aproveché unos pompones que tenía en casa y una cubitera para proponerle colocar cada pompon en un agujero de la cubitera ayudándose de una cucharita pequeña.


Es un excelente ejercicio de concentración y coordinación y trabajamos además la correspondencia uno a uno.


9. LIBROS DE FOTOS. 

Los álbumes de fotos son un material esencial en nuestra casa. Desde los 8 meses aproximadamente se pueden fabricar con páginas de goma eva, en las cuales se pegan las fotos fácilmente y los niños pueden pasar las hojas sin dificultad.


Yo empiezo por fabricar uno de 8-10 fotos aproximadamente con alguna foto del bebé solo en el baño, comiendo o con su juguete favorito; alguna foto sólo con su hermano; alguna de padres e hijos y alguna de los abuelos.

Después, alrededor de los 12 meses, amplio el número de páginas para incluír a los tíos e incluso más familia que el niño haya visto alguna vez.

Y cuando veo que ya pueden pasar las hojas con facilidad, compro uno de fundas individuales para fotos de 10x15cm y así podemos incluir más fotos e irlas cambiando a medida que el niño va viviendo experiencias nuevas (viajes, escuela infantil, celebraciones familiares, etc.).


Espero que os haya gustado. ¡Nos vemos pronto con contenido ya más relacionado con el cole!

domingo, 15 de septiembre de 2019

Propuestas para hacer en casa I: exploración de objetos y estimulación sensorial.

Como ya os conté, el curso pasado cogí una excedencia y estuve en casa con Inés. En las dos siguientes entradas quiero compartir algunos materiales y propuestas de las que disfrutó algunas mañanas. El objetivo de todas ellas es proporcionar unos estímulos sensoriales variados y de calidad y favorecer el desarrollo de la motricidad, que va muy ligado a la consecución posterior de una mayor autonomía para realizar tareas cotidianas y satisfacer necesidades básicas.

Son muy fáciles de hacer en casa con materiales sencillos y están diseñadas especialmente para bebés entre 6 meses y 2 años aproximadamente. Los materiales y propuestas de esta entrada están más dirigidas a la exploración libre de objetos y la estimulación sensorial; y las de la entrada siguiente irán sobre todo encaminadas a favorecer el desarrollo de determinadas habilidades motrices.

1. BOTE DE TAPAS.

Este material consiste en un bote forrado con goma eva en el que metemos tapas de distinto tamaño y material. A Inés le encantaba sacarlas, chuparlas, golpearlas y volver a guardarlas. Es interesante a partir de los 6 meses y suele dejar de tener interés a partir de los 15 meses aproximadamente.


2. SONAJEROS DE ARROZ, PASTA, ETC.

En una botella, preferiblemente transparente, introducimos cualquier material que suene y ¡ya tenemos un sonajero!. Además, al bebé le encantará ver cómo se mueve lo que hay dentro.


Puede fabricarlos un hermano más mayor y convertirse así en una excelente propuesta para trabajar la motricidad fina y fomentar el vínculo afectivo entre ellos.

3. CAJA DE COLLARES.

En una caja de metal podemos recopilar todos los collares que tenemos guardados y no usamos. El sonido de todos ellos juntos ya es curioso. Pero lo que más disfrutó Inés, y que no es fácil en un bebé, fue ponerselos de uno en uno hasta reunir unos cuantos en su cuello.


Esta propuesta requiere nuestra presencia constante.

4. CAJA DE CAJAS.

Este material lo ví en el blog Reality beats. Consiste en una caja con cajitas dentro de distintos tamaños y tipos de apertura. En cada una de estas cajas hay otro pequeño objeto. 


Al principio Inés sólo sacaba las cajas pequeñas de la caja contenedora y las agitaba. Poco a poco fué siendo capaz de abrir alguna. Ahora aún saca este merial alguna vez e intenta abrir las más difíciles.

5. CESTO DE LOS TESOROS.

Consiste en proporcionar un cesto con unos 10 objetos de diferentes materiales, preferiblemente naturales, y dejar que el niño los explore libremente, sin intervenir acercándoselos o mostrándole ejemplos de acción sobre ellos. Nuestro papel es proporcionar el cesto en momentos en los que el niño esté despierto y tranquilo, observar sus acciones con él y retirarlo cuando el bebé pierda interés.


Se pueden introducir en el cesto muchísimas cosas. El nuestro contiene: anillas de cortina de madera, colador, rodillo de madera, cortapastas de metal, moldes de flan metálicos, telas, tapón de bañera, mortero de madera, cubiertos también de este material, salvamanteles y tapones de corcho.  De todos estos objetos iba seleccionando unos cuantos cada vez que le presentaba el cesto.

Es una propuesta imprescindible para bebés entre 6 y 12 meses aproximadamente. Trabaja tantas cosas que se puede escribir una entrada entera. Podéis buscar más en internet porque ya hay mucho escrito. A mí lo que más me sigue impresionando es cómo los bebés son capaces de concentrarse durante tanto tiempo, realizando un estudio "tan exhaustivo" de objetos cotidianos. Pocas cosas son tan interesantes como observar el juego de los niños sin intervenir. 

6.PAN RALLADO.

La exploración con pan rallado es muy rica ya que se puede acompañar de muchos materiales que permitan en el niño diferentes acciones. Yo le comencé dejando objetos semi escondidos en una caja llena de pan rallado (2kg aproximadamente) para que al buscarlos disfrutase de la sensación de hundir sus manitas en el pan.

En sesiones posteriores le proporcioné tapones de botellas de leche, recipientes, cucharas y otros cubiertos de servir comida; y en las mañanas más próximas al verano, cubitos, palas y moldes para la playa. De esta forma surgieron muchas maneras de trasvasar el pan, utilizó el pan para esconder ella los objetos y aparecieron las primeras comparaciones entre la capacidad de distintos recipientes.


Para poder realizar la propuesta en casa, a principio de curso adapté una caja de cartón grande y fabriqué una zona de experimentación que no importase si se manchaba y en la que, al sacar el pan rallado, pudiese luego volver a recogerlo fácilmente y reutilizarlo.


7. HARINA.

Las propuestas fueron similares a las del pan rallado pero con una experiencia sensorial diferente. ¿Habéis sumergido alguna vez las manos o los pies en 2 kg de harina? Altamente recomendable para todas las edades. A Inés las primeras veces no le gustaba pero terminó disfrutándolo bastante, también en compañía de su hermano.


8. ESPUMA DE AFEITAR Y COLORANTE.

Dentro de la "caja de exploración" y sobre una bandeja de cocina eché bastante cantidad de espuma de afeitar y gotas de colorante alimenticio verde, rojo, amarillo y azul. Se lo presenté a Inés con 18 meses y Pablo con 3 años y medio. Al principio hundían las manos tímidamente pero acabaron mezclando la espuma con el colorante para teñirla y haciendo mezclas después de los colores que tenían para formar otros. La sensación al tocar la espuma es tan agradable que la extendieron también por su cuerpo.
 
 
La espuma se lava fenomenal pero si echamos mucho colorante puede que tiña el cuerpo y cueste quitarlo un poco más. Aún así es altamente recomedable realizar la actividad cuando haga calor y los niños puedan estar casi desnudos para poder sentir la espuma con todo el cuerpo.
 
Esta propuesta es fácilmente adaptable al aula de Educación Infantil. Yo la he realizado en el nivel de 3 años colocando igualmente la espuma en una bandeja pero sólo usando las manos para la exploración. Aprovechamos también para practicar trazos con el dedo sobre la espuma.

9. PINTAR CON HIELOS

Otra actividad muy recomendable para hacer en casa con buen tiempo es pintar con hielos. En la entrada Cuadros con cubitos de témpera congelada, ya os conté cómo lo hice en el aula. El material se prepara igual pero en casa yo coloqué papel continuo en el suelo de la terraza sobre un mantel plastificado.





domingo, 8 de septiembre de 2019

El cerebro del niño explicado a los padres, de Álvaro Bilbao


http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=2612330Antes de entrar "en faena" y empezar a contaros cosas del curso que entra, en el que estaré con un grupo de niños y niñas de 3 años, quiero compartir con vosotros una entrada que escribí durante el permiso de maternidad. Durante esta etapa, el cerebro intelectual parece estar en stand by y ceder todo el trabajo al emocional. Así que perdón si esta no es la entrada mejor escrita del blog.

Leí hace tiempo El cerebro del niño explicado a los padres, de Álvaro Bilbao y editado por Plataforma Actual, y me ha gustado tanto que no puedo por menos que dedicarle unas palabras. Maestr@s, padres y madres, si no lo habéis hecho ya, tenéis que leerlo porque os va a encantar. Divulgación de la buena, escrito para que os llegue a pesar de tener poco tiempo para leer y poca capacidad de concentración: claro, conciso, práctico, con capítulos cortos y letra grande. En un par de semanas se lee y se disfruta.

Me ha gustado sobre todo porque pone en relieve la importancia para el desarrollo del cerebro de nuestros pequeños gestos, frases, actitudes, decisiones ... A veces tengo la sensación de que cuando se argumenta por qué son malas las pantallas, por qué son mejores tales actividades para los niños, por qué usamos determinadas metodologías en las aulas, etc. ; como los efectos no se ven a corto plazo, se trivializan bastante dichos argumentos y oímos respuestas como “bueno, no será para tanto”, “pues mi hijo ve el móvil para comer desde que tenía 6 meses y no le pasa nada”, “tampoco importa tanto porque son pequeños”, “al final aprenden igual”, “porque le digamos esto así no le vamos a crear un trauma”, etc.  Como dice el autor, estamos en una época en la que, más que nunca, podemos acertar con nuestros hijos ya que las investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro ponen a nuestra disposición información, herramientas y técnicas para favorecer su desarrollo. Yo soy la primera que necesito releer todo esto que ya sabemos porque como todos, tengo mis pequeños malos vicios educativos, pero no podemos obviar dicha información.

El libro tiene una introducción que no tiene desperdicio y reúne claves para maestr@s y familias. Después se divide en cuatro bloques: fundamentos, herramientas, inteligencia emocional y potenciar el cerebro intelectual.

I. FUNDAMENTOS. El autor da una explicación básica del desarrollo y funcionamiento del cerebro durante los primeros años de vida. El capitulo "Disfruta el momento" nos da esa visión positiva de la maternidad que a veces perdemos. A raíz de tener hijos coincido con madres muy variadas en parques, escuela infantil,...y he conocido algunas que siempre se están quejando de lo que han perdido por tener hijos y desean que se pase rápido el día, la semana, que pasen ya los niños al colegio, que vengan rápido los abuelos para cuidarles, etc. A mi me sorprende porque aunque, como todas, vivo momentos críticos con mis hijos, el tiempo pasa con ellos tan sumamente rápido que intento agarrarme a cada segundo.

II. HERRAMIENTAS. De esta parte me impactó especialmente cómo funciona el cerebro de acuerdo al modelo que los adultos ofrecemos al niño: "las neuronas espejo ensayan silenciosamente muchos de tus comportamientos y programan el cerebro del niño, a modo de preparación, para que pueda repetirlos en situaciones similares". Se me ponen los pelos de punta.

Son especialmente útiles los capítulos sobre cómo motivar la conducta del niño mediante refuerzos emocionales y sociales y no materiales. Pero a veces, sin darnos cuenta, no reforzamos de la mjeor manera posible simplemente por matices en el lenguaje. ¿no habeís usado nunca lo de "lo has hecho muy bien pero puedes hacerlo mejor"? Caemos en un refuerzo-trampa, que deja ver nuestra insatisfacción y por tanto lo que recibe el niño a cambio de su esfuerzo es que se siente triste o frustrado. Como propone el autor, mejor decir solo "lo has hecho genial".

Esta parte incluye otros cuatro capítulos: alternativas al castigo (con un apartado imprescindible sobre por qué los castigos no funcionan), poner límites sin dramas, empatía y comunicación. Dentro del capítulo de empatía incluye una tabla muy muy útil con las emociones agradables y desagradables en sus distintas intensidades para poder poner palabras a los que están sintiendo nuestros hijos en los momentos en que se enfada, cogen rabietas, lloran, etc.

III. INTELIGENCIA EMOCIONAL. Esta parte se divide en seis capítulos: uno introductorio, vínculo, confianza, crecer sin miedos, asertividad y sembrar la felicidad. No tiene desperdicio ni una palabra de cada uno de ellos pero quiero destacar cómo explica el autor que podemos ayudar a los niños a integrar las experiencias traumáticas. Con bastante frecuencia vivimos sin tiempo y quitamos importancia a experiencias negativas de nuestros hijos o alumnos intentando convencerles de que no pasa nada y buscando sólo que se calmen. Cuando cuentan la experiencia y establecemos un dialogo pausado ayudamos a que sus dos hemisferios cerebrales se comuniquen y la parte verbal y lógica, al hablar de lo sucedido, ayude a la parte visual y emotiva a superar la experiencia. Con 25 niños o más en clase y jornadas laborales tan largas a veces es tan complicado...

IV. POTENCIAR EL CEREBRO INTELECTUAL. Tras una introducción sobre el desarrollo intelectual encontramos apartados dedicados a la atención, memoria, lenguaje, inteligencia visual, autocontrol y creatividad. Muy interesante es un último apartado con las mejores aplicaciones para niños menores de seis años. Apartado vacío, por cierto. Podemos excusarnos cómo queramos cuando ponemos pantallas a los niños menores de 6 años. Puede haber momentos muy puntuales en las que las usemos porque no nos quede otro remedio pero nunca podemos justificar su uso salvo con nuestra necesidad. No hay estudios que demuestren que favorezcan ninguna función cerebral en estas edades. 

Termino con una cita del propio autor en la despedida del libro. "Palabras como `confianza´, `responsabilidad´, `asertividad´ o `autocontrol´ pueden sonar algo grandes para niños tan pequeños. La realidad es que con un enfoque basado en el juego y la comunicación entre madre o padre y niño se pueden construir, desde la más tierna infancia, cimientos sólidos sobre los que el niño podrá edificar su mente maravillosa. Para mí son otras palabras, como `clases extraescolares´, `deberes´, `castigos´ o `teléfonos móviles´, las que suenan demasiado fuerte para un cerebro que debe jugar y desarrollarse sin presiones, miedos ni ritmos frenéticos. En este sentido, es muy posible que la labor más importante de todo padre en los tiempos que corren sea la de no entorpecer, acelerar o adulterar el desarrollo natural del cerebro de sus hijos."

domingo, 1 de septiembre de 2019

Conciliación

¡Hola de nuevo! Después de dos años maravillosos y un verano emocionalmente intenso, vuelvo al aula. Muchos ya sabéis que después del permiso de maternidad de Inés, mi segunda hija, decidí coger una excedencia. No quería perderme unos meses tan importantes para su crecimiento, quería ser yo la que le acompañase en sus primeros logros, la que le enseñase a comer, a dormir, a jugar...y recibir todos sus abrazos. Quería escuchar a mis dos hijos y jugar con ellos sin tener en la cabeza lo que me había pasado en el trabajo. No quería que el tiempo con mi familia no fuese de verdad para ellos y estuviese aún más cargado de tareas por hacer. Estar en el parque con la mente sólo puesta en cómo juegan con la arena es algo que no se paga ni con el mejor sueldo del mundo.


A pesar de no haber dormido ni una sola noche más de tres horas seguidas ha sido uno de los mejores años de mi vida. En mi entorno no era habitual. La inercia nos empuja a ponernos a trabajar a los 5 meses de dar a luz a nuestro bebé. Y esa inercia me hizo tener que justificar bastantes veces mi decisión. Escuchaba "¿Ah si?¿y eso?". Y a mi me parecía que quedarme con mi bebé era lo más natural del mundo. Me daba rabia sentirme cuestionada y a la vez escuchar continuamente la palabra "conciliación". Y mientras explicaba por qué quería estar sin trabajar un tiempo pensaba que mientras como sociedad no cambiemos la mirada hacia el tiempo dedicado en exclusiva a la crianza, no va a existir una conciliación real.


Proliferan las extraescolares para niños cada vez más pequeños (incluso para bebés), empresas que los recogen del cole y los "cuidan" hasta que los padres llegan de trabajar, se amplian las jornadas escolares por la mañana y por la tarde y se reducen las vacaciones de los más pequeños. Eso no es conciliación. Conciliación es que los horarios laborales y vacaciones estén organizadas de tal manera que uno de los progenitores pueda estar con los hijos la mayor parte del tiempo. Pero para eso, en las conversaciones de la calle debe haber una indignación hacia  las empresas y organismos que nos dan trabajo por tener jornadas partidas que acaban demasiado tarde o poco flexibles para adaptarlas a los horarios escolares, por dificultar la asistencia a reuniones en los colegios o dar pocas opciones ante la necesidad de quedarse en casa con un hijo enfermo. Que haya colonias urbanas en los colegios durante los meses de julio y agosto es un parche que nos va ayudando mientras esperamos una solución, pero no es en absoluto una medida conciliadora ni la mejor opción para nuestros hijos.

Conciliación tampoco es que haya escuelas infantiles gratuitas de 0 a 3 años. Eso es igualdad. Y está muy bien que todos los niños tengan acceso a la educación infantil independientemente del nivel económico de su familia. Pero conciliación sería que en ese intervalo de edad tan determinante, los niños pasen más de 16 semanas con su mamá o papá. Es verdad que en este sentido se está avanzando al dejar que el padre pueda tener su permiso a lo largo del primer año pero sigue habiendo sectores de población en los que no ha calado la importancia de esta medida y se sigue viendo como una moda o un "capricho feminista".

Cuando han llamado alguna vez a mi excedencia "año sabático" o me han dicho directamente que puedo aprovechar para estudiar algo, pienso que la conciliación está muy lejos. Porque para que se implanten más jornadas laborales cotinuadas, más horarios flexibles, más teletrabajo,...; primero tenemos que ser conscientes de que criar/educar a un niño es un trabajo altamente determinante para las personas (y futuros trabajadores) y totalmente absorbente y agotador para el que lo lleva a cabo.

No puedo terminar sin rozar la parte económica de la conciliación. En mi opinión una de las medidas más importantes que facilitarían la conciliación real sería la implantación de una jornada continuada en la mayor parte de los trabajos y la flexibilidad para distribuír las horas de trabajo a lo largo del día cuando sea posible. Pero mientras esto va haciéndose de forma generalizada, la conciliación va unida a una renuncia económica por parte de los trabajadores. Es cierto que en algunos casos es imposible estar algunos meses sin cobrar un sueldo o sacrificar la parte correspondiente a una reducción de jornada. Pero también creo que debemos revisar el modelo de consumo que estamos alimentando como sociedad. Se ha avanzado mucho en la reutilización de productos y la compra-venta de segundamano se empieza a normalizar. Pero aún así, por poner un ejemplo, ¿nadie más piensa cuando va a un centro comercial quién compra tantísima ropa cada temprada? ¿Podemos hacer un consumo más racional?

Antes del verano, Pablo me preguntaba de vez en cuando: "Mamá, ¿cuándo podremos jugar muchiiisimo rato en casa? pero muchíiisimo, ¿eh?". Mientras me duchaba pensaba cuándo sería el próximo día que podría jugar muchíiissimo rato con él y entre médicos, vistas de familia, reunión en la escuela infantil de Inés, etc.; ya no será hasta el domingo por la mañana. Quedan 7 eternos días. Siete días de prisas, de tirar de él, de cortar su juego antes de que se agote. Me duele en el alma. Nos tiene que doler a todos. Sólo así habra CONCILIACIÓN.