lunes, 19 de septiembre de 2022

¿Quién necesita que los colegios estén abiertos 12 horas?

Mientras estoy empezando a asumir que tengo que dejar a Miguel en la Escuela Infantil de 8;30 a 15:30 porque no he tenido más remedio que volver a trabajar. Mientras estoy contenta porque en mi cole se aprobó la jornada continua y no necesito para ninguno de mis tres hijos ni ampliaciones horarias ni extraescolares por la tarde. Mientras me muero de ganas por recogerles después de mi jornada laboral, frenar 6 o 7 horas de carreras y poder jugar o "sólo" verles jugar. Mientras Miguel llora porque el tiempo separado de mi se le hace eterno. Mientras Inés y Pablo salen agotados y a las 20h ya no quieren saber nada de normas. Mientras pasa todo esto, nos dieron la noticia de que los colegios van a abrir de 7 de la mañana a 7 de la tarde durante 11 meses al año. Y justo hoy cuando veo esto en Twitter, no puedo sentirme más de acuerdo.

Curiosamente al incorporarme al trabajo después de la excedencia que cogí para cuidar y disfrutar de Inés, retomé en blog con la entrada "Conciliación". No tengo que añadir casi nada a lo que escribí hace ya 3 años pero tampoco he notado mejoras ni cambios. Al contrario, de nuevo una noticia que me indigna profundamente. Así que vuelvo a abrir así mi vuelta a este espacio.

Desde hace unos años paso muchas horas en el parque, sobre todo en parques cercanos a colegios donde las conversaciones de los grupos de adultos suelen tratar sobre los centros escolares, deberes, docentes, vacaciones, etc. Y sigue pasando que cuando hay una brecha entre el horario laboral y el escolar, la queja es dirigida mayoritariamente a los colegios (ya sabéis que además, asociado a la suerte de los maestros). Así es IMPOSIBLE que las empresas se esfuercen en que sus trabajadores puedan realmente conciliar ya que la sociedad no las hace responsables en absoluto del poco tiempo que los niños pasan con sus familias. Se responsabiliza socialmente al colegio, que da al alumnado dos meses de vacaciones, semana blanca, festivos varios y un horario de sólo siete horas lectivas, del cual, para colmo, algunos centros reducen una hora en junio y septiembre. Esta atribución absurda de "culpables" es conocida por los políticos y, por tanto, no hay medidas más populares que aumentar las horas y días que el alumnado pasa dentro de un aula (y si dejan entrever que pueden reducir nuestras vacaciones, aún más votos)

Pero, ¿quién necesita colegios abiertos doce horas durante once meses? Realmente da lo mismo que sea en el propio centro o que a la salida, se completen las horas hasta las 6 o las 7 de la tarde en extraescolares externas, aunque sean las mejores porque tengamos la suerte de poder pagarlo. Lo que los niños necesitan es ser recogidos por su padre o su madre, parque, merienda, juego libre, amigos y si hay deberes/estudiar u otras actividades, que sean desde el acompañamiento y calor familiar. Y por supuesto, necesitan tener unos horarios razonables de sueño y descanso. Recogerles del cole sólo para estudiar, cenar y acostar, todo con prisa, no es buena idea. Pero como sucede con todo en educación, los efectos sólo se ven a medio y largo plazo. Y para entonces se han "colado" tantos factores, que es difícil establecer una relación directa.

Los expertos en disciplinas relacionadas con la educación si sabemos las razones por las que esta medida es una atrocidad. Y por ello se establecieron los días lectivos que debe tener el curso y los horarios escolares. Las familias no tienen por qué tener esa información. Así que si un político le resuelve el problema que supone salir de trabajar a las 19h y no tener con quien dejar a los niños, perfecto. Pero les estamos engañando. 

Si la queja se elevase a las empresas, se podrían encontrar otras medidas. Elevar la queja no es sólo ir cada uno a hablar con su jefe, sino empezar porque en la sociedad cale la idea de querer y deber estar en casa con los niños cuando salen del cole o cuando tienen vacaciones. Y que en el parque no se oiga continuamente la faena que es que los niños salgan a las tres de la tarde o que tengan dos meses de merecido descanso; sino la faena que es que en tu trabajo no puedas tener una jornada continuada más flexible que te permita ajustar más los horarios a los de tu hijo/a o que no te den más vacaciones. Esto supone dar a la crianza y al cuidado familiar el valor que tiene y considerar valioso e importante el tiempo que necesitamos para ello. Sólo así podemos pedir responsabilidades a quien de verdad nos lo quita.

Para terminar, os recomiendo un artículo de opinión que publicó El Pais hace unos días sobre este tema: ¿Colegios abiertos de sol a sol? No necesitamos más tiempo para trabajar, sino para vivir.

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