sábado, 1 de junio de 2013

La importancia de la diversidad



Hace unos días asistí al acto de graduación de un máster que se imparte en una de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo. En una de las ponencias, uno de los responsables del organismo educativo resaltaba como indicador de la calidad del máster y de la escuela, el elevado número de nacionalidades que había entre sus alumnos. Este hecho, nos decía, preparaba extraordinariamente a los alumnos para trabajar en importantes empresas que, en un mundo global, cada vez más mantenían relaciones con clientes y empresas de otros lugares de nuestro planeta. Por otro lado, dentro de la propia empresa, una formación “multicultural” favorece la relación entre los trabajadores desembocando en una mayor eficacia y satisfacción personal.

En todos los niveles educativos, convivir en las aulas con nacionalidades diversas forma mentes abiertas, capaces de adaptarse a personalidades diferentes, a todo lo que implica otra cultura, otro idioma…Y parece que esto es un requisito fundamental para llegar a ser los profesionales que demanda cada vez más nuestra sociedad. Y no sólo la diversidad en cuánto a nacionalidad. Es igual de enriquecedora la variedad natural que encontramos dentro de un mismo país de origen: costumbres, sexos, lenguas y dialectos, y la propia diversidad originada por la familia de la que procedemos, amigos, experiencias, etc.

No creo que haya ningún padre que no quiera que su hijo/a esté preparado para ser un buen profesional en el futuro y desarrollar la carrera laboral que desee. Por lo tanto no entiendo cómo hay determinados políticos, pero sobre todo votantes, familias; que apoyan una educación cada vez más restrictiva hacia la variedad. Me asusta ver cómo se crean escuelas que separan a los alumnos por sexo y familias que llevan allí a sus hijos. Me asusta ver cómo hay padres “huyen” de colegios con inmigrantes y centros educativos que los evitan dentro de sus aulas. 

Y me asombra aún más cuando parte de estas familias son las que más desearían ver a sus hijos graduarse al finalizar un importante máster que les garantizara la entrada a los mejores puestos de trabajo. Qué incoherencia esa actitud cuando estos másteres se imparten en escuelas que quieren en sus aulas la mayor diversidad posible.

1 comentario:

  1. Es muy triste ver que ocurre esto. Si en un colegio hay muchos inmigrantes, niños con discapacidades los padres ya no creen que ese sea el centro "adecuado" para sus hijos. Pero mas triste e indignante es que nuestro dinero público vaya a estos tipos de centros donde separan por sexo, "invitan a salir" a los alumnos discapacitados y no admiten a los niños de otras nacionalidades.
    En estos centros no se vive la cultura real y con la sociedad que hay en la calle.
    Creo que sólo me queda decir, viva la escuela pública, una escuela que admite a todos y enseña a convivir con todo tipo de personas.
    Un saludo Elisa.

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