lunes, 10 de febrero de 2020

¿Trabajar "los sentidos" en Educación Infantil?

Los métodos globalizados suelen incluír dentro de alguna de sus unidades el tema de "los sentidos", llamándolos de esta manera y proponiendo en sus cuadernillos alguna ficha como esta.

Para mí es fundamental proporcionar en la etapa de Educación Infantil una estimulación sensorial lo más rica posible, y sólo en ese contexto tendría cabida la explicación de lo que es la vista, el oído, el tacto, el gusto o el olfato. Esta estimulación sensorial se suele dar en el primer ciclo, pero pocas veces ya en 3-6 años. Así que mi trabajo es hacerla también posible en mi clase, sobre todo en el nivel de 3 años.

Aunque hago muchas propuestas de este tipo durante todo el año, voy a compartir las que hemos realizado en los meses que llevamos de curso agrupadas por los nombres de los sentidos.

- Vista:
 
Es obvio que en el aula estamos desarrollándolo constántemente. Todo se prepara para que lo vean pero mi trabajo va encaminado a que lo que vean sea bonito, estético, inspirador, inquietante a veces,... De esta forma, selecciono algunos de los cuentos por sus ilustraciones, los trabajos de expresión plástica intento que aporten algo diferente, si presento fotografías (sobre las estaciones, por ejemplo) trato de que sean de buena calidad y realizadas desde ángulos distintos a las que haríamos con un móvil en el campo, etc.



- Tacto: 
Me encanta jugar a presentar una colección de objetos, que un alumno meta uno de ellos en un saco y que otro tenga que adivinar qué es. De momento, hemos jugado con juguetes que les habían traido los Reyes Magos, formas geométricas y alimentos.



Por otro lado, en el rincón de ciencias, he preparado espuma de afeitar para oler, tocar, sentir su suavidad e incluso dibujar en ella. También harina y pan rallado con distintos recipientes para tocar y hacer trasvases.


Con la misma finalidad, agua teñida con algún color. Y por supuesto, hielo y agua caliente.


Cuando aún era verano, arena y conchas para "tocar" la playa; y durante el otoño, frutos diversos, hojas que crujen y piñones escondidos en bolas de plastilina.


Y aún nos queda tocar maicena mezclada con agua, legumbres, arroz,...

- Gusto: 
El equipo de Infantil de mi cole nos hemos propuesto trabajar intensivamente sobre la alimentación saludable. Y el desayuno de media mañana es un momento ideal para encaminar el sentido del gusto hacia el disfrute con alimentos no procesados.

Aparte de ello, con los ojos tapados hemos jugado a adivinar alimentos y en al asamblea hemos jugado con el contraste dulce/salado.

En unas semanas preparemos nuestra brocheta de frutas.

- Olfato:
Preparé botecitos con alimentos reconocibles por su olor: chocolate, galleta, plátano, vinagre, café, limón,... Los dejé en el rincón de ciencias para que pudiesen olerlos tranquilamente y en otro momento jugamos a adivinar qué había en el bote teniendo los ojos tapados.


- Oído:
Además de los juegos escuchar sonidos y adivinar a qué corresponden, me gusta aprovechar distntos momentos para poner música clásica en el aula: el juego libre de la entrada, periodos de descanso/relajación, etc.



Todo este trabajo lo he comunicado a las familias mediante una nota que he grapado a la ficha del libro. Desarrollar la percepción sensorial es mucho más importante que saber en dicha ficha qué parte del cuerpo pegar en cada foto.



Como estamos trabajando con nuestro cuerpo, dibujamos las siluetas de algunos compañeros y las pintamos entre todos. Se me ocurrió ultilizarlas para crear un mural resúmen de todo el trabajo sensorial que habíamos hecho hasta ese momento para recordarlo nosotros y compartirlo con otros alumnos de infantil. Así que asocié cada silueta a un sentido, pegué algunos complementos y entre todos pintamos las letras de los títulos.

 

lunes, 20 de enero de 2020

Lectura global: el panel y el libro de palabras nuevas

En esta entrada os voy a enseñar dos materiales que utilizo yo para trabajar la lectura global en 3 años. 

Me parece esencial poner en relieve en el aula situaciones reales de lectura y escritura y partir de ellas para generar en los alumnos la necesidad de leer para resolver con más facilidad dichas situaciones prácticas. De forma natural, el día en nuestra clase está lleno de estas situaciones: nuestros nombres, cuentos, notas, títulos, encabezados de trabajos, etc. Otras veces fuerzo yo esa necesidad de leer algo escrito por ellos o por otras personas. Por ejemplo, en navidad teníamos que ser capaces de leer qué niño debía abrir cada pestaña del calendario de adviento para que se pudiera comer la chocolatina o saber qué día nos iba a tocar a nosotros. O en otras ocasiones recibimos cartas sorpresa de la mascota, de los Reyes Magos,... Siempre pregunto "¿quién quiere leerla?" porque siempre pueden decir algo que creen que puede poner y cada vez van haciendo estimaciones más aproximadas al mensaje real.


Paralelamente les voy dando estrategias que les ayuden a realizar dichas estimaciones. Poco a poco vamos distinguiendo más rasgos diferenciadores dentro de las palabras que nos pueden ayudar a saber si ahí puede poner lo que buscamos: número de letras, presencia o no de letras conocidas (las de su nombre; la "o", que la detectan cuando empiezan a discriminar los círculos en el entorno; etc.).

Utilizamos mucho los nombres de los niños y niñas escritos en diferentes formatos: tarjetas para saber quién es el encargado/s, orugas para pasar lista, piedras que repartimos y con las que jugamos, conchas, listas creadas por mi o por ellos, registros, etc.)


Y también uso desde hace bastante tiempo el panel y el libro de palabras nuevas. Os los enseñé en la entrada Materiales para leer y escribir pero voy a contarlo con un poco más de detalle.

EL PANEL DE PALABRAS NUEVAS consiste en una cartulina grande en la que ponemos varias imágenes y otra en la que colocamos el nombre de lo que aparece en dichas imágenes.


Las fotos que estoy usando son las que vienen con nuestro método. Tienen por delante el nombre en minúsculas (esto sería prescindible en 3 años) y yo por detras he pegado el nombre en mayúsculas. A los lados de la palabra en minúsculas hay dos velcros pequeños.


El juego consiste en buscar de la lista de nombres el que corresponde con cada imagen y colocarlo con velcro en la parte delantera, sobre el nombre en minúsculas. Para ello pueden empezar cogiendo la imagen que quieren, diciendo oralmente qué palabra buscan y dando la vuelta a la imagen. Con la palabra escrita por detrás van a la lista de palabras y buscan la que es igual. También pueden elegir una imagen y coger directamente de la lista de palabras la que creen que corresponde con dicha imagen. Comprueban ellos mismos si está bien dando la vuelta a la imagen y comparando ambas palabras en mayúsculas.

En esa comparación entran en juego todos los rasgos diferenciadores que cada niño sea capaz de apreciar en cada palabra. Si ellos nos son capaces de verlos, le ayudan los compañeros. Yo no intervengo en decir en qué palabra pone pan o mano, y eso le da un valor añadido de cara al aprendizaje. Los propios alumnos pueden comprobar si la palabra que han cogido es la que buscaban y si fallan, siempre hay algún niño que puede ayudarles y que, al explicarle con sus palabras donde está el error o cuál es la palabra que busca, favorece que ambos desarrollen enormemenete su capacidad de análisis del lenguaje verbal

Más adelante no necesitan dar la vuelta a la tarjeta de la imagen y de la lista de palabras saben ya qué pone en cada una o donde puede o no poner lo que buscan. 

Aunque depende mucho de la madurez del grupo, este material no suelo introducirlo hasta noviembre. Jugamos con 7-8 palabras y cada mes las vamos cambiando. El panel está siempre situado en la zona de la asamblea y aunque hay veces que jugamos de forma organizada entre todos, pueden acudir a él y jugar en muchos momentos del día: al entrar por la mañana, al volver del patio, cuando despiertan de la siesta, etc.


Cuando quitamos las palabras del panel para cambiarlas por otras, pasan al LIBRO DE PALABRAS NUEVAS que tenemos en la biblioteca y que normalmente empezamos a usar en enero, cuando los niños tienen las destrezas necesarias para manejarlo con soltura.
 

En él hay páginas de dos colores. En las de color azul van pegadas las imágenes y en las rosas, las palabras. El juego es el mismo que en el panel e igual que sucede con éste, cada mes más o menos jugamos con 7 u 8 palabras relacionadas con el tema que estamos trabajando.



domingo, 1 de diciembre de 2019

Mercado de otoño: lectoescritura en "folio en blanco"


En mi cole "cerramos" el otoño con una actividad muy bonita: el mercado. Las familias montan puestos de frutas de otoño y salimos a hacer la compra para desayunar a media mañana. Compramos frutas conocidas y otras que no lo son tanto pero que aprovechamos para probar. Después de la compra, las familias nos acompañan a las clases para preparar la fruta y compartir el momento del desayuno con nosotros.


La actividad es muy completa porque, además de abrir el cole a las familias; se ponen en juego aprendizajes tanto del entorno natural (las familias explican cómo son y de dónde vienen las frutas que venden) y social (el mercado, fórmulas de cortesía, proceso de compra-venta); como relacionados con las matemáticas y la lectoescritura.

En mi clase de 3 años hemos aprovechado la ocasión para sacar nuestro folio en blanco tanto para hacer la lista de la compra como otra lista con las tareas a realizar el día del mercado.

Para hacer la lista de la compra usamos un DINA3 por las dos caras y unas imágenes de las frutas que se iban a vender. Yo sobre todo centré la escritura en los nombres de los niños ya que todos querían comprar y teníamos que organizar quién iba a pedir cada fruta.
 
Las fotos de las frutas estaban metidas en un saco mágico que tenemos. En una primera fase los niños sacaban las frutas y escribían la cantidad que íbamos a comprar. La cantidad necesaria casi siempre se la tenía que decir yo puesto que las estimábamos las maestras en función de lo que habían comido otros años. En 4 y 5 años sí se pueden plantear problemas interesantes.


En la segunda fase metimos en el saco los nombres de los niños. Para cada fruta sacábamos un nombre. El niño que lo identificaba como suyo debía escribir el nombre al lado de la fruta que tendría que pedir en el mercado.



En este momento del curso casi todos los niños identifican su nombe aunque pocos lo escriben correctamente y algún alumno escribe sólo las vocales (lo cuál ya es comprensible para ellos y para mí). El resto son capaces de escribir alguna letra suelta pero están aún en la fase de escritura indiferenciada. En estos casos se lo transcribía yo al lado preguntándoles primero "¿quieres que te lo escriba aquí al lado cómo lo ponemos los mayores para que, si necesitamos ayuda, otras personas puedan entenderlo?".


El mismo día del mercado realizamos una segunda lista de tareas para asignar quién llevaría el carro, las bolsas, la lista, el monedero...Yo escribía con ellos la función a realizar y los niños iban sacando nombres del saco. El niño al que le tocaba escribía su nombre al lado de su tarea.


¡Listos para salir! Antes de comprar debíamos pagar el precio establecido: un billete de valor 1 por cada niño. En los cursos de 4 y 5 años fabricaron monedas y billetes reales y pagaban en cada puesto el precio estipulado para cada fruta. En esos niveles la actividad es matemáticamente interesantísima.

Y ya en el mercado, nos íbamos acercando a los puestos, las familias nos explicaban lo que vendían y el niño que tenía que comprar esa fruta leía la cantidad necesaria y la pedía educadamente. Después contábamos para ver sí nos la habían dado correctamente y la metíamos en el carro.  Y con toda la compra hecha, ¡a desayunar al aula!

Así que después de todo este trabajo, tan bonito y sobre todo tan interesante para leer, escribir, contar, ...comunicar; atónita me quedé cuando hace unos días compañeros del cole nos felicitaron por lo bien preparados que llegan los niños a primero gracias al maravilloso método que usamos (Letrilandia). No como en otros colegios que les dan un folio en blanco y les dicen "hale, aprende a leer y a escribir". Desde la universidad hasta el último curso que hice sobre lectoescritura, he oído de forma perfectamente argumentada que la lectura y la escritura deben partir de situaciones reales. Y las situaciones reales de escritura casi nunca son una "preciosa" ficha de colorines con pautas para escribir "pamela", "lupa" y "Pili" debajo del correspondiente dibujo.


Crear un texto que necesitamos para vivir (una nota, una lista, una carta...) o divertirnos (cuento, poesía, canción...) lleva un gran trabajo detrás  de lectura y expresión escrita que es mucho más que lanzar un folio en blanco. Después de todo ese trabajo puede tener sentido practicar una determinada grafía para que la próxima vez nuestro mensaje sea más comprensible para los demás. Pero con sólo una ficha es posible que esa grafía quede mucho más interiorizada que con las 8 ó 10 que propone Letrilandia por cada letra que quiere que los niños aprendan. Pero sobre todo, cuando trabajamos con folio en blanco y dejamos que los niños escriban "a su manera" estamos empoderándolos como escritores. Llegan capaces a 3 años pero los cuadernillos anticuados, mecánicos, repetitivos, llenos de pautas, resaltan tanto sus errores que acaban sintiendo que todo lo que necesitan saber para escribir se lo tenemos que enseñar nosotros.

La buena letra dentro de la pauta puede llegar en primaria con niños más maduros, que saben para qué escriben, que son capaces de inventar un texto y escribirlo con cierta corrección formal, que saben que pueden escribir y que lo hacen bien y que son capaces de justificar, sobre toda esa base, la necesidad de mejorar algún aspecto que hagan más comprensibles sus mensajes.

Atónita sigo de que me feliciten por usar Letrilandia cuando es mucho más digno de alabanzas enseñar a leer y escribir bien con mejores metodologías. A veces cansa ya un poco tener que luchar tanto para justificar que no deberíamos hacer tantos cuadernillos cuando está sobradamente demostrado por expertos en la materia.

...

En el mercado, como pasa en la vida real, a veces no recordábamos cuánta cantidad necesitábamos de cada fruta o quién tenía que pedirla pero ¡no hay problema! Porque con 3 años ya tenemos estrategias para leer y escribir. Sólo hace falta que nos dejen un folio en blanco para practicar.

viernes, 15 de noviembre de 2019

El globito rojo, de Iela Mari

http://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=21002&idproducto=1068195
Me gustan mucho los álbumes ilustrados sin texto. Suelen tener unas ilustraciones muy cuidadas en las que recae todo el peso de la narración pero dejando un margen muy amplio para que los niños interpreten lo que pasa sin llenarlo de nuestras palabras. Se crea un ambiente de calma precioso y sólo el pasar las páginas ya deja a los niños con la boca abierta. Ya os hablé de La ola, de Suzy Lee y de Las estaciones, de Iela Mari y de esta misma autora descubrí por casualidad El globito rojo. Lo cogí de la biblioteca y lo disfrutamos en mi aula de 3 años durante todo el mes de octubre. Si no lo conocéis, os recomiendo que lo busquéis y lo contéis para vivir juntos una experiencia sensorial muy bonita.

Es un cuento de 1967 reeditado por la editorial Kalandraka. Las ilustraciones son maravillosamente sencillas. Vemos dibujos hechos con un fino trazo negro y sobre ellos, la historia de un globo rojo que se va transformado en otras cosas según donde va cayendo.


La primera vez que lo "conté" fue en silencio. La mayoría de los niños lo miraban boquiabiertos pero alguno tenía la necesidad de la palabra y le inquietaba que no dijese nada. Como esto rompía un poco el clima tan bonito que podía crearse, en las siguientes ocasiones susurré un pequeño texto rimado. Les encantaba. Así que con él comenzaron nuestras primeras propuestas para sorprender, pintar, escribir,...

Comenzamos por sacar un globo del cuento e hincharlo poco o mucho, soltarlo cuando estaba lleno de aire para que volase por la clase (qué risa les entraba), hacer sonidos con la boquilla, atarlo y jugar.

Debíamos contar a nuestras familias que nos estaba gustando mucho el cuento para que nos lo buscasen en la biblioteca así que elaboramos una de nuestras primeras notas. En el rincón de arte, por delante pintamos con el pincel el globo rojo de una de las ilustraciones y por detrás escribieron el título a su manera.



Cuando se secó la pintura, jugamos a pinchar el globo con un punzón. Y cuando habíamos picado bastante, podíamos tocar la parte de atrás y descubrir una textura nueva.


De acuerdo con nuestros libros de texto "tocaba" trabajar el rojo así que me pareció que recrear todo el cuento en un mural gigante era una buena manera de vivir el color y el cuento. Por las tardes cada equipo  pintó un elemento de los cuatro en los que se transforma el globo.


Para elaborar el globo grande del principiocon el que comienza el cuento, buscaron en revistas cosas rojas que recortamos las maestras para que, durante la semana siguiente, elaborasen un collage entre todos.


Una vez colgado el mural nos dimos cuenta de que nos faltaba algo. El resto del cole no sabía qué era todo eso así que había que ponerle título. Cada niño eligió una letra y la pintó para añadirla al mural. ¡Y este es el resultado final!

viernes, 1 de noviembre de 2019

Cuentos y matemáticas: cuantificación y pattern blocks con ¡Me parece que soy bruja!

Este curso estoy trabajando con ¡A contar!: Matemáticas para pensar ya de una forma sistemática y, además de que me hace mucha ilusión, de momento la experiencia está siendo muy buena (podéis leer sobre este material pinchando aquí). En primer lugar, contextualiza varias actividades en un mismo cuento lo cuál hace muy fácil introducirlas en la programación de forma natural para los niños. Además, cuando ya has hecho actividades de este tipo otros años resulta un método muy fácil de compatibilizar con otros libros de texto y formas de trabajo. Y por último, e independientemente del método, porque empezar en octubre ya con una propuesta de cuantificación y ver cómo la resuelven con tanta autonomía hace que se me pongan los pelos de punta de la emoción.

Hemos empezado con ¡Me parece que soy bruja!. Todos los cuentos fueron creados desde cero por Vanesa Pérez-Sauquillo. Buscábamos que fuesen cuentos atractivos en sí mismo y no "se detectase" que a través de ellos íbamos a dar pie a actividades matemáticas. Pero hasta que no los cuentas y forman parte natural de la vida del aula no sabes realmente cómo funcionarán. Y en resúmen, los que llevamos contados, ¡¡les encantan!!. En concreto este les hace muchísima gracia.

El cuento lo hemos contado en la asamblea bastantes veces, ha pasado algunos días en la biblioteca de aula para que todos lo pudiesen "leer" y lo han disfrutado también en parejas.



Hace tiempo descubrí lo precioso que era que de los cuentos saliese vida y por eso, algunas veces Martina (la protagonista) nos echó polvos de hada de verdad o acercándonos a Halloween, nos fabricó un sombrero de papel a cada uno.


En cuanto a las actividades matemáticas, hemos realizado dos: completar figuras con pattern blocks y cuantificación (formar una colección del mismo número de elementos que otra dada sin ver las dos a la vez).

Sobre los pattern blocks pensaba hacer una entrada independiente porque es un material que, desde que lo descubrí, me encanta para trabajar relaciones geométricas. Para los niños es súper atractivo y les motiva mucho hacer figuras con ellos.

En lugar de las plantillas que vienen en ¡A contar! con las figuras del cuento, he tenido que usar las que tenía yo de cuando estuve en 3 años ya que mis pattern blocks son más pequeños que los que proporciona ¡A contar! en el material del alumno. Como llevamos poquito tiempo este curso trabajando con ellos, dejo las piezas y las plantillas pero no insisto en que superpongan las piezas en ellas ya que es importante que antes manipulen el material libremente.


Algunos niños las amontonan, otros las clasifican, otros me sorprendieron colocando los bloques de forma que tapasen completamente la figura de la plantilla y bastantes niños para estar en octubre, cogían las plantillas y las completaban superponiendo las piezas que encajaban en los contornos.


En cuanto a la cuantificación, jugamos con las cazuelas y mermeladas. La actividad es igual que la que os conté en la entrada Matemáticas con coches y plazas de garaje, pero contextualizada en el cuento. En este caso, los alumnos tenían delante una colección de cazuelas y en otro lugar del aula, desde el que no veían las cazuelas, un montón de mermeladas (con muchas más que cazuelas). Las INSTRUCCIONES que les dí fueron algo así como: "¿Os acordáis que en el cuento Martina metía en la cazuela cosas asquerosas y las transformaba en mermelada? Aquí teneís varias cazuelas. teneís que tranformar cada una en mermelada. Para eso, tenéis que ir a buscar las mermeladas allí y traer sólo una para cada cazuela. Si no quedan cazuelas vacías y no sobran mermeladas, habrás ganado"


El OBJETIVO de la actividad es trabajar el conteo y conseguir que subiticen cantidades pequeñas, es decir, que sepan cuántos hay en un golpe de vista, sin necesidad de contar.

En un primer intento pueden ir las veces que quieran a buscar mermeladas pero en los siguientes se le limitarán los viajes a uno de forma que necesiten contar o reconocer globalmente la cantidad de cazuelas y mermeladas.


En cuanto a la ORGANIZACIÓN Y PREPARACIÓN  de la propuesta, como realizamos la actividad a mediados de octubre y mi objetivo era también que empezasen a sentirse atraidos por este tipo de propuestas, sólo jugamos con 2 y 3 cazuelas. Al trabajar ¡A contar! de forma sistemática, en dos semanas repetiremos la actividad contextualizada en otro cuento por lo que podremos empezar a aumentar las cantidades.

La actividad la realizamos por las tardes rotando el juego durante cuatro tardes en los cuatro equipos de 5 niños. Lo ideal sería haberla hecho en el rincón de matemáticas por la mañana pero en el tiempo de trabajo por rincones aún no puedo estar exclusivamente pendiente de un rincón porque no tienen demasiada autonomía para gestionarse el trabajo en los demás y resolver solos conflictos que surjan.

Los RESULTADOS fueron buenos para el momento de curso en el que estábamos. En primer lugar, el juego les encantó y todos los alumnos que jugaron (uno no quiso jugar desde el principio y otro no pudo porque faltó y otros días tenía muchísimo sueño) mostraron muchísima autonomía a la hora de observar las cazuelas e ir a por las mermeladas sin quedarse por el camino jugando con otra cosa o desarrollar otra actividad en el puesto de las mermeladas.

Las estrategias utilizadas fueron:

- Correspondencia uno a uno: traen las mermeladas una a una. Fallan al limitar los viajes a uno solo.
- Correspondencia subconjunto a subconjunto. Traen una mermelada y luego 2, por ejemplo. Fué la estrategia más usada al aumentar el número de cazuelas.
- Estimación. Traen una cantidad aproximada. Al limitar los viajes a uno, la mayoría de los alumnos estimaban la cantidad al alza. 


- Subitización.
- Conteo. Usando dos o tres cazuelas es difícil diferenciar estas dos estrategias salvo que veamos cómo cuentan con el dedo o recitan la serie numérica en alto. En cualquier caso, no es imprescindible saberlo, al ser una toma de contacto y repetir la actividad en el mes siguiente con cantidades mayores.

Los resultados, de forma más detallada, fueron:

- De 20 alumnos: 14 ganaron en un primer intento o sucesivos, 2 no realizaron la actividad, 3 no ganaron a pesar de realizar varias repeticiones y un alumno era capaz de contar bien las cazuelas pero luego traía las mermeladas que le parecían según criterios que él aplicaba. Era capaz de contar las mermeladas que traía y explicar por qué traía esa cantidad, pero no sé por qué no le parecía lógico traer sólo una para cada cazuela. La mente de los niños a veces es así.


Quiero matizar que cuando no ganan yo siempre les pregunto: "¿Quieres volver a jugar?". Como este tipo de actividades suelen motivarles mucho, la mayoría quieren repetir. Pero a veces pasa que los niños que tras varias repeticiones no ganan, se cansan y no quieren volver a intentarlo. Nunca les obligo porque son actividades que se van repitiendo a lo largo del curso y he comprobado que al final, tras varias propuestas con sus correspondientes repeticiones, acaban logrando los objetivos propuestos.

- De los 14 alumnos que ganaron:
* 12 jugaron sólo con 2 y 3 cazuelas y 2 alumnas llegaron hasta 5 cazuelas.
* 8 realizaron desde el principio un solo viaje. Aunque no ganasen a la primera, no consideraban la opción de hacer otro viaje a por más mermeladas sino que empezaban de nuevo con las cazuelas vacías.  Los otros 6 sí emplearon la correspondencia término a término o subconjunto a subconjunto, teniendo que limitarles los viajes una vez que lo conseguían con dichas estrategias base. Casi todos, al limitarles los viajes, lo primero que hacían era traer todas las mermeladas y, o bien repartirlas entre las dos o tres cazuelas, o poner una en cada una y les sobraban el resto (y perdían en cualquier caso). En sucesivos intentos traían el mismo número de mermeladas que cazuelas.

En resúmen, un trabajo muy satisfactorio que les ha preparado para comenzar ya la siguiente semana con una propuesta de enumeración y las primeras series con pattern blocks. ¡Ya os contaré!