miércoles, 29 de marzo de 2017

Pieles de animales

Estamos aprendiendo muchas cosas sobre los animales, entre ellas, a diferenciar qué cubre su cuerpo. Nos hemos puesto manos a la obra y, después de ver muchas fotos de animales, decidimos imitar su pelo o escamas con pintura. Por equipos, pintaron pieles de tigre, oso panda, leopardo, jirafa, cebra y serpiente.


Para ello necesitamos dos ratitos en días distintos, el primero para pintar el color de base y el segundo para hacer sobre él rayas o manchas de distintas formas. En el caso de la cebra y el oso panda, como usamos papel continuo blanco, no pintamos el fondo.


Sobre estas pieles les dibujaría yo las siluetas del animal en un tamaño un poco menor que el DINA4 y lo picarían para obtener un animal con piel "de verdad". Así que cada niño debía elegir que animal iba a querer hacer. Esta parte a mi me encantó. Desde que hice el curso "Leer y escribir desde el enfoque comunicativo e inclusivo" aprovecho muchas más situaciones para que los alumnos usen el lenguaje escrito para comunicar de verdad. En este caso, apunté los nombres de los animales cuyas pieles teníamos y coloqué encima la silueta para que supiesen qué ponía ahí y eligiesen mejor. Cada niño/a salió a escribir su nombre en la columna del animal que prefería. Les insistí en que debían esfrozarse porque mientras que ellos iban a comer yo les iba a preparar los animales y si no entendía bien los nombres, quizá no sabría qué animal quería cada niño o niña. Practicamos así la escritura del nombre con una utilidad real.


Cuando tuvimos las preciosas listas de nombres que véis en la foto, me puse manos a la obra y le preparé a cada niño su silueta en la parte trasera de la piel correspondiente. Las podéis descargar pinchando aquí en PDF pero lo mejor es que las dibujéis en un cartón para que podáis repasarlas más cómodamente. Como tengo alumnos de 3 años y tampoco tenía mucho más tiempo, esta fase la hice yo pero con un poco de calma y sobre todo con niños de 4 y 5 años, pueden repasar ellos las siluetas.


Y por las tardes en equipos fueron picando con el punzón el animal elegido, lo cual nos viene muy bien porque aún hay deditos con poca fuerza. ¡¡Y les encantaba el resultado!! Les añadí unos pequeños detalles en las caras y los pegaron en una lámina de su método para utilizarla como portada de los trabajos del segundo trimestre.


Como veis es una actividad sencilla pero como a los niños les llaman muchísimo la atención los animales, resulta muy muy motivadora para ellos.

lunes, 13 de marzo de 2017

San Valentín o cómo el color para pintar sale de los corazones




El 14 de febrero no tenía intención de mencionar que era San Valentín. Menos aún de hacer alguna actividad relacionada. Pero sí tenía en mente hacer durante esos días una propuesta de arte del blog Laura y su aula, que explicaba Laura en la entrada Pintamos con papel pinocho.

Al comenzar la asamblea dejo un ratito para que los niños cuenten lo que quieran. Vienen con muchas ganas de hablar y me parece fundamental que tengan un tiempo en el que puedan compartir que tienen una herida nueva, que es el cumpleaños de su papá, que su hermanito es un tragón, que tienen muchos coches, etc. Y el 14 de febrero una niña nos contó que era San Valentín. Pregunté que qué día era ese y bastantes niños se sientieron motivados por la pregunta y levantaron sus manos para contarme que era el día de los besos, de los novios, de quererse...¡y de los corazones! Esto último lo tenían clarísimo. Esa extraña atracción tienen los niños pequeños con los corazones...

Así que les dije que después si querían podían pegar corazones para hacer un cuadro de San Valentín y se pusieron como locos. Suerte que durante el recreo tuve un rato para recortar corazones de papel pinocho de distintos colores y tamaños. No necesitaba que estuviesen perfectos pero sí que hubiese muchos. Y al volver del patio aproveché para trabajar el pegado de papel ya que aún a varios niños les costaba poner el pegamento entre el papel a pegar y el soporte y seguían poniéndolo sobre el papel que querían pegar.

Les dí una lámina con un marco y una bandeja de corazones por equipos y se pusieron manos a la obra. Cuando a cada uno le gustaba ya su cuadro paramos. ¡Ahora vamos a pintar con agua! Me miraban callados. "Mirad, estos corazones son mágicos. Si pintamos con agua sobre ellos, nos dan color para completar el cuadro". Les encantó.


No todos los colores destiñen igual. Los que más color dejan al pasar el pincel con agua son el rojo, fucsia, naranja y amarillo.


Así los cuadros ya quedaron preciosos pero me gustaba la idea de Laura de pintar encima un dibujo con rotulador negro ya que lo había hecho en otras ocasiones (por ejemplo, en los cuadros pintados con cubitos de hielo de colores) y queda genial. Así que la semana siguiente, les propuse dibujar sobre los corazones a alguien a quien quisiesen mucho. Y algunos cuadros finalmente quedaron así:


La parte de pegar corazones y pintarlos con agua la hicieron todos juntos, ya que tenía sentido hacerlo el día de San Valentín. El dibujo con rotulador negro lo hicieron en el rincón de arte durante la semana siguiente.

Es una actividad que nos ha gustado mucho y que se puede hacer en todos los niveles cambiando las formas del papel pinocho. Si no la conociaís, espero que disfrutéis vosotros también con ella.

viernes, 3 de marzo de 2017

Leemos y escribimos para hacer brochetas de frutas

Durante el mes de febrero estuve haciendo un curso que me encantó y en el que aprendí muchísimo. Se llamaba "Leer y escribir desde un enfoque comunicativo e inclusivo" y estre otras muchas cosas y resumiendo muchííisimo, nos contaron...
  • cómo llevar a cabo la enseñanza de la lectura y escritura dando el poder de la palabra a los alumnos,
  • confiando en su capacidad de crear un texto independientemenet de la fase de adquisición de la escritura en la que estén,
  • el trabajo con el texto como unidad de significado,
  • el planteamiento de las mismas propuestas para TODOS los niños y niñas esperando, respetando y alabando por igual, sus diferentes respuestas,
  • la importancia del respeto al proceso evolutivo y de nuestra paciencia para proponer sin esperar respuestas cerradas e iguales,
  • cómo trabajar con las familias para que entiendan y compartan este enfoque de enseñanza
  • y nuestro papel estando alterta para rescatar situaciones del aula en las que leer y escribir puedan realizarse para comunicar de verdad.

https://drive.google.com/file/d/0B2KNowNDUsorZ1hGZDNIM2FkMVE/view?usp=sharingAsí que desde el primer día del curso, además de mejorar la reunión con las familias, cambié mi mirada en el aula para enfocar todas las propuestas que pudiese desde el enfoque comunicativo y aprovechar cualquier mínima ocasión para escribir, cada uno a su manera, con las letras que conozcan, con las de su nombre, como ellos sepan. 

Y bueno, hemos hecho ya alguna cosilla pero quizá la más grande fue rehacer el proceso de preparación del taller de brochetas de fruta.
Teniamos previsto que viniesen familiares para ayudarnos a hacer un desayuno saludable en el cole. Yo ya tenía hecha la receta que véis (y que podéis descargar en PDF pinchando aquí o en la imagen) y habíamos estableccido un día para salir a la calle a ver las tiendas y comprar todo lo necesario para el taller.

Y fui al curso y decidí que había muchas cosas que leer y escribir en la propuesta. Para empezar la receta nos la dejó Nuba, la mascota del método que usamos. Y, aguantándome las ganas de dar yo ninguna información ni mencionar la palabra "receta" comenzamos por lanzar ideas de lo que podía ser aquel papel y lo que ponía, en función de todos los conocimientos previos sobre textos que tenían los alumnos. En este caso era yo la que iba escribiendo lo que me decían, sirviendo así de modelo.


Una vez que concluimos que Nuba quería que pinchásemos fruta en un palito para comerla y que la nota nos explicaba cómo se hacía, preparamos entre todos la lista general de tareas a llevar a cabo.


Y después, la lista de lo que necesitábamos comprar el día que fuésemos de paseo a la calle. En este caso salieron los alumnos a escribir la lista de la compra. Pidiéndoles permiso, lo escribía yo al lado "a mi manera" para que entre su escrito y el mío, nos enterásemos bien de todo lo necesario. 


Habíamos apuntado plátanos, mandarinas, peras y manzanas pero... ¿cuántas necesitábamos de cada una? La receta no nos daba pistas así que en este caso les plantee yo el problema. Isabel, mi compañera y yo habíamos pensado que en cada equipo (los niños y niñas están divididos en los equipos rojo, azul, amarillo y verde) comerían 2 piezas de cada fruta. ¿Cuántas de cada uno necesitaríamos en total, para todos los equipos? Era un problema difícil así que hicimos unos cartelitos de cada color y sobre ellos íbamos colocando unas frutitas de juguete que nos dejó la maestra Almudena. Tenían que contar hasta dos y después contar el total de cada tipo. Por último, debían apuntarlo en la lista, delante del nombre de cada fruta.



También apuntamos los platos y palos necesarios. Enseguida varios niños dijeron que como teníamos que tener uno cada uno necesitábamos 24.


En el rincón de lectoescritura escribimos cada uno nuestra propia lista de la compra para poder repetir la brocheta en casa. Como véis, convivimos con fases muy distintas del proceso de aprendizaje de la escritura.


El día antes de la salida debíamos repartir responsabilidades, así que fuimos apuntando las cosas que íbamos a tener que llevar desde el cole y las que tendríamos que traer de vuelta una vez hecha la compra. Después hicimos sorteos y los alumnos a los que les tocó alguna tarea, salieron a escribir su nombre en ella.


Por último, escribimos qué cosas podíamos hacer cuando estuviésemos en la calle y en las tiendas (también he aprendido en el curso que las normas deben ponerlas ellos y siempre enunciarlas en positivo) . Salieron los niños a apuntar cosas como: ir en fila, andar despacio, estar quietos dentro de las tiendas, agarrar fuerte las bolsas para no perder nada, cruzar por el paso de cebra, etc. En este caso no hice yo ninguna transcripción por falta de tiempo.

El día de la salida leimos la lista de tareas y responsables para recordarlo y repartir las cosas que teníamos que llevar. Les tuve que ir ayudando porque no eran capaces aún de leer las tareas. Algunos nombres escritos por los niños no son aún legibles y me hubiese gustado hacer más hincapié en ello para justificar por qué practicamos tantas veces la escritura de su nombre. No nos dio tiempo a más.

Dentro de la frutería, el niño que llevaba la lista de la compra la "leía" aunque tuvieron que ayudarle el resto con su memoria para pedir correctamente las frutas necesarias.

¡¡Por fin llegamos al aula!! No perdimos nada por el camino y casi ninguna fruta llegó golpeada.Así que al día siguiente recibimos a las familias para "cocinar" con ellas un desayuno sano.