lunes, 13 de febrero de 2017

El concurso de la fruta: matemáticas, lectoescritura y algo más.

Voy a compartir una actividad que hago todos los años y que, al escribir la entrada anterior, me di cuenta de que nunca la había contado con detalle. Es muy sencilla y seguro que muchos de vosotros ya la hacéis, pero como a mi me parece tan llena de contenido y los alumnos disfrutan tanto con ella, quiero compartirla con los que no la conozcáis.

En los coles que he trabajado siempre recomendamos a las familias que un día o dos a la semana los alumnos traigan fruta para el desayuno de media mañana. A muchos de ellos les suele costar comérsela así que empecé a hacer el concurso de la fruta como una forma de motivarles, animar el momento del desayuno y trabajar con una situación cotidiana contenidos relacionados con lectoescritura y matemáticas.

Una vez que he ayudado a abrir todos los tuppers y frutas y estamos tranquilos desayunando, comenzamos a concursar. Pueden hacerlo todos los alumnos que hayan traido fruta y se la hayan comido (al menos un mordisco, un trocito, la mitad...dependiendo del esfuerzo que suponga para cada niño). En orden, el de los equipos por ejemplo, me van diciendo la fruta que han traido y lo anotamos en la pizarra. Los niños que no han traido fruta también nos dicen qué están desayunando y hacemos un análisis sobre si es fruta o no (en 3 años no tienen claro lo que incluye el término "fruta") y si es más, menos o igual de sano que la fruta; pero no se anota para el concurso.

Después, contamos cuántas frutas hay de cada tipo y vemos de cuál hay más. Esa fruta es la ganadora de ese día y algún niño que la haya traido y ya se la haya comido, sale a la pizarra a escribir el nombre de dicho alimento.

En 3 años yo comienzo a hacerlo en el segundo trimestre, cuando veo que ya están de forma general adaptados al cole y el momento del desayuno no es angustioso para ellos y por tanto son capaces de comer algo (incluso fruta aunque les guste menos). Comenzamos escribiendo el nombre de las frutas que hay y la cantidad la representamos con dibujitos de dicha fruta, como véis en la foto.


Cuando vemos que ya están preparados, pasamos a una representación "más matemática" de la cantidad, anotandola con cruces.


En este curso comenzamos sólo contando la cantidad de cada fruta entre todos, escribiendo el total y buscando la ganadora. Pero a medida que avanza el curso contamos también la cantidad de frutas distintas que hay y vemos de cuál hay menos. Hacia final de curso analizamos cuántas peras y manzanas hay juntas, por ejemplo.

Mientras escribimos los nombres en las frutas, repasamos letras que conocen, escuchamos que manzana y mandarina empiezan igual, vemos que nombres son cortos o largos, etc.

En 4 años comenzamos a realizar el concurso casi desde principio de curso, ya que en 3 años se convierte en una rutina más y les gusta mucho. Seguimos contando los tipos de frutas y cuántas unidades hay de cada uno. Y vemos qué fruta es la ganadora porque la han traido más niños y cuál han traido menos alumnos. En este nivel, hacia final de curso, ordenamos todas las frutas desde la que ha habido más cantidad hasta la que ha habido menos.

Y en 5 años el concurso se enriquece un poquito más. Comenzamos de manera parecida pero en seguida la representación de las cantidades, si la hago yo en la pizarra, empieza a hacerse con palitos agrupados de 5 en 5. 

Digo "si la hago yo en la pizarra" porque una vez que ha pasado un pequeño periodo de adaptación, son varios secretarios los que llevan el concurso. Uno o dos de ellos preguntan a los demás que fruta han traido y lo van apuntando.


Otros hacen el recuento y apuntan en la pizarra el resultado final.


Ente todos vemos qué fruta ha sido ganadora y depende del tiempo que tengamos, ordenamos las cantidades de mayor a menor, hacemos un podio, planteamos problemas (por ejemplo, "¿cuántos plátanos hay más que peras?"), etc.

En 5 años la escritura de las frutas si la hago yo en la pizarra es en minúsculas. El secretario puede emplear minúscula o mayúscula siempre que su nota sea legible para hacer recuento y pasarlo luego a la pizarra.
Esta actividad yo la aprendí de Magdalena (autora de El blog de mi aula) en el cole en el que estuve de funcionaria en prácticas. Ella lo hacía con un gráfico de barras con frutas en la abscisa y números en la ordenada. Los rectángulos de las barras eran inmantados y el panel con el gráfico también, de tal forma que iba colocando un rectángulo en la fruta que cada alumno había traido hasta formar todas las barras. A mi me gustó mucho esta manera de representarlo porque me encanta hacer gráficos de barras en infantil. Pero no lo he hecho por no fabricar y acumular un material más en el aula y porque al final trabajo los gráficos de barras en otros momentos. ¡¡Mil gracias Magda por tu inspiración y por todo lo que aprendí ese año!!

miércoles, 1 de febrero de 2017

Peticiones: creando la necesidad de aprender a escribir el 2

Como ya sabéis me encanta hacer actividades de peticiones. Me parece un juego perfecto para justificar el aprendizaje sistemático de la escritura de los números y reforzar su uso como cardinales. Para los que no lo conozcáis, consisten en proporcionar un dibujo decorado con pegatinas y proporcionar a los alumnos el mismo dibujo pero vacio. Deben pedir por escrito las pegatinas que necesitan para que su dibujo quede igual que el modelo. Si las pegan y queda igual, han ganado. (Podéis leer mucho más sobre este juego en las entradas Creación de listas y orientación espacial en una cuadrícula y El cohete: escritura de cardinales y ubicación en la cuadrícula con niños de 5 años)

Cuando estuve en 3 años con mi anterior grupo cometí algunos errores a la hora de hacerla y el resultado no fue tan bueno como debería (podéis leer la experiencia en la entrada Las peticiones en 3 años). En aquella ocasión, sin haber hecho antes ninguna actividad de peticiones, presenté a los alumnos modelos con dos y tres colores y diferente cantidad de cada color y les costó mucho escribir un mensaje con el que determinar ambas cosas. Además, para hacer la petición intentaban emplear lenguaje verbal escrito en lugar de dibujar las pegatinas (estrategia que debería ser  la más común en 3 años) o emplear los números como cardinales. Y por último, como era tan difícil para ellos hacer el mensaje, en ocasiones les daba lo que me pedían oralmente al llegar a la mesa y no lo que ponía en la nota (si no era legible no debería haberles dado nada).


Este año he pensado en mejorar la actividad y algunas cosas que influyen en ella. En primer lugar, he decidido dar más protagonismo al "lenguaje matemático" en la vida del aula. Es cierto que hay números por todos los rincones del aula pero yo creo, que como hay tanta presión con aprender a leer y a escribir, leemos y escribimos mucho lenguaje verbal y poco lenguaje matemático (el cual usamos más de forma oral). Así que decidí aprovechar todas las situaciones posibles para dar valor al número escrito. Puedo contaros poquitos ejemplos porque aunque estamos en febrero, tengo la sensación de que estamos empezando ahora a arrancar. Uno de ellos sería la presencia de los números en las recetas para indicar cantidades. Hace poco hicimos limonada y en la receta intenté resaltar mucho el papel del número 1 escrito indicando las tazas que teníamos que echar de cada uno de los ingredientes. Dentro de unos días haremos brochetas de fruta y trataré de hacer lo mismo con los números que aparezcan en las recetas para determinar la cantidad de trozos de cada fruta que tenemos que pinchar.


En la asamblea de la mañana el encargado cuenta las letras de su nombre y desde principio de curso yo escribo el número correspondiente y buscamos otros sitio de la clase donde está escrito el mismo número (normalmente en el calendario, la tabla del 30 o la recta numérica). 

Y seguimos haciendo el concurso de la fruta, para dar valor a la representación de los elementos que hay de cada fruta (inicialmente los dibujo y después los simbolizo con una cruz) y a la cantidad que obtenemos si contamos dichos elementos (aunque os lo contaré en una entrada pero de momento podéis leer en qué consiste en la página 22 del artículo Oportunidades para aprender matemáticas a lo largo de una jornada en el segundo ciclo de infantil)


Por otro lado, es mejor empezar a jugar con peticiones de un mismo elemento (por ejemplo pegatinas todas de un color) que esté en cantidad variable. Es decir, que para pedirlo por escrito sólo necesiten determinar la cantidad, que además es lo que nos interesa principalmente. 

Además, para dar valor al mensaje escrito, sólo proporcionaré lo que me pidan en el mensaje escrito y si no lo entiendo, no podré darles nada. De este modo tiene sentido trabajar en otros momentos un lenguaje matemático que todos comprendamos.

Y por último, he decidido hacer este juego muchas más veces, aunque sea de forma más sencilla para que podamos recordarlo con frecuencia y recurrir a esa experiencia para contextualizar los aprendizajes que implica.

Así que nos hemos puesto manos a la obra y antes de trabajar la escritura del 2 en las fichas de los libros que usamos, hemos tenido que pedir tantos platos como comensales aparecían en la mesa (los comensales son las mascotas de nuestro método Nuba y Next). Había mesas con un comensal y con dos, dispuestos de dos maneras diferentes y por detrás el recuadro para pedir las pegatinas. Yo quería que la petición la realizasen por detrás para forzar el conteo y evitar una correspondencia término a término (si está delante la mesa y el recuadro para la petición podrían ver un comensal, dibujar un plato, ver el otro y dibujar el otro plato, sin necesidad de contar y emplear el número como cardinal).  Podéis descargar los dibujos en PDF pinchando aquí.


Ya habíamos jugado a poner la mesa para 2 comensales en la asamblea así que el contexto  era conocido. Aúna sí vimos juntos una de las mesas para analizar las "personas" que iban a comer, lo que tenían (tenedor, cuchara, vaso...) y lo que les faltaba (platos). Las instrucciones que dí después de esto fueron algo así como "Cada niño va a tener una mesa en la que van a comer Nuba y Next o sólo Nuba. Para que puedan comer necesitan platos. Por detrás me tenéis que apuntar con el lápiz los platos que necesitáis. Los platos son estas pegatinas. Cuando vea lo que habéis escrito os daré los platos que hayáis pedido y los tendréis que poner en la mesa. Si tenéis uno para cada uno y pueden comer, habéis ganado".


Los resultados fueron bastante buenos para ser la primera vez que un juego exigía una petición por escrito para ganarlo. De 19 alumnos que vinieron ese día, todos menos 4 recibieron pegatinas porque su mensaje era legible, en un primer intento o sucesivos. A 2 alumnos les di las pegatinas porque efectivamente las habían pedido correctamente por escrito aunque necesité algo de ayuda oral para interpretarlo. Les dije que la próxima vez seguro que lo apuntarían más claro y lo comprendería mejor.

Las estrategias que emplearon para elaborar los mensajes fueron: 

1. Dibujar tantos círculos como platos-pegatinas necesitaban (estrategia mayoritaria; empleada por 8 niños)


2. Dibujar tantas rayitas como platos necesarios (1 alumno).


3. Dibujar un comensal por cada plato necesario (1 alumno).


4. Dibujar la mesa con los platos necesarios (un círculo o cuadrado y dentro tantas marcas como platos) (1 alumno).


5. Emplear lenguaje verbal escrito (2 alumnos).



6. Dos alumnas intentaron escribir el número 2 aunque no estaba bien trazado (al principio no sabía que era pero una de las niñas siguió intentando hacerlo bien así que cuando me di cuenta de que estaba haciendo el número 2 le dí las pegatinas y le escribí el 2 correctamente en un papel).


Ha sido una experiencia muy buena y seguiremos trabajando en esta línea durante todo el curso para llegar poco a poco a la escritura de los números con sentido cardinal.