lunes, 23 de mayo de 2016

Mapas del tesoro

La semana pasada nos lo pasamos tan bien con un juego que ha resultado ser tan interesante que tenía muchísimas ganas de compartirlo en el blog. ¡Hemos escondido y buscado tesoros con mapas! Al comienzo del curso de 4 años quería trabajar la orientación en el espacio y un día, casi como una prueba, les escondí un regalito a cada equipo, hice un mapa del aula y a cada grupo le marqué una X en el lugar donde estaba su tesoro. Les costó ubicarse en el mapa: orientarlo e identificar los elementos del aula vistos desde arriba. Les tuve que marcar con colores las mesas de los equipos y, en general, proporcionarles bastante ayuda. Una vez que cada equipo encontró su tesoro, les pedí dibujar el mapa pero todos dibujaron solo el lugar en el que estaba el tesoro (por ejemplo, entre dos archivadores). Como mucho, algunos niños "enmarcaban" el objeto que había albergado su regalo en un rectángulo grande que representaba el aula.


 

Este año quería repetir la actividad con más calma para poder trabajar con un poco más de profundidad la orientación en un plano sencillo, la identificación de los elementos que aparecen y después la representación de los objetos del aula en un plano. Estos contenidos se trabajan muy poco en infantil y a mi me parecen importantes en un momento en el que estamos introduciendo muchos conceptos espaciales y la posición de los objetos entre sí y respecto a nuestra situación. Por otro lado, estoy realizando todas las actividades que puedo de ¡A contar! y en nuestro proyecto proponemos búsqueda de tesoros en 4 y 5 años. Además, es una actividad divertidísima para los niños y muy motivadora también para los maestros.

Durante las tres primeras sesiones de la tarde realizamos las tres partes básicas de la actividad. Las contextualizamos en el cuento La caza del Snark, una adaptación maravillosa del poema de Lewis Carroll. En el cuento aparece un mapa en blanco así que... ¡vamos a buscar tesoros pero con un mapa "de verdad"! El mapa del aula lo realicé yo a mano previamente e hice varias copias en las que luego iría marcando X en rojo para determinar la posición del tesoro.

PRIMERA SESIÓN: 

Escondí 4 tesoros que consistían en paquetitos con letras de imán. Nos situamos todos en la zona de la asamblea y por turnos, fui entregando a cada grupo de niños de los 4 en los que tengo dividido el grupo-clase, un mapa del aula con la cruz determinando el escondite de su tesoro. Cuando hacemos esta actividad si salen corriendo a buscar el tesoro hay niños que apenas participan y si los más rápidos del grupo encuentran rápido el tesoro, el resto no se entera de lo que sucede y la actividad no sirve para mucho. Así que cuando entregaba un mapa, el equipo lo colocaba en la pizarra, se sentaban en la zona más cercana a ella y lo observaban. Después iban diciendo dónde creían que podía estar el tesoro. Me sorprendió que casi no hizo falta ayudarles a identificar los elementos representados en el plano.


Una vez que la mayoría de los niños del equipo tenía claro donde buscar, salían con el mapa a por su tesoro. En las imágenes véis los del equipo rojo (escondido en la pizarra) y azul (entre los archivadores)


Cuando todos los equipos lo encontraron les pedí que dibujaran el sitio en el que estaba su tesoro. Sólo dos alumnos dibujaron el plano del aula y marcaron en él la cruz. El resto dibujaron con detalle la pizarra, la mesa de un niño, la cocinita o los archivadores, que eran los 4 escondites que yo había elegido. En las fotos véis los dibujos de un niño del equipo rojo y otro del azul.
 

SEGUNDA SESIÓN:

Al día siguiente les conté que íbamos a volver a jugar igual pero que esta vez iban a tener que dibujar el mapa entero y marcar en él el escondite de su tesoro por lo que debían fijarse bien en todos los elementos del mapa que yo les iba a dar.

Jugamos del mismo modo y cuando todos los equipos encontraron su tesoro (esta vez fueron galletas), dibujaron el mapa marcando dónde estaba escondido.
















Me sorpendió que en casi todos los mapas de los niños se podían identificar las mesas y sillas, la alfombra, la cocinita, mi mesa, las estanterías, las perchas... Y estaban sorprendentemente bien situados unos elementos respecto a otros. Sólo 5 ó 6 niños se confundieron a la hora de ubicar elementos importantes. De los que se equivocaron, el error más frecuente fué cambiar de lado la alfombra o las mesas (colocarlas a la derecha en lugar de a la izquierda de un eje imaginario que dividiría la clase por la mitad).
 

Después dejé a cada niño un mapa como el que había usado para buscar el tesoro y les dije que podían compararlos y añadir los detalles que hubiesen olvidado o cambiar todo lo que creyesen que no estaba bien colocado. Se lo coloqué en la mesa orientado igual que el que estaban haciendo ellos. En este momento les expliqué que al día siguiente iban a ser ellos los que, con su equipo, escondiesen un tesoro a otro equipo y les tendrían que hacer un mapa por lo que era importante practicar para que otros niños lo encontrasen.


TERCERA SESIÓN:

En esta ocasión los niños se situaron en las mesas con sus equipos habituales. Cada equipo debía elegir un escondite para su tesoro, después entre todos harían un mapa y marcarían la X. Finalmente esconderían el tesoro y entregarían el mapa a otro equipo para que lo buscase. La verdad es que hemos trabajado muy poco en equipos de forma cooperativa en algo que implicase toma de decisiones y reparto de tareas y me ha encantado como ha resultado la experiencia. Creo que han aprendido mucho así que sin duda repetiremos esta última fase del juego.

En primer lugar, debían elegir el escondite entre todos y sin que lo oyesen o viesen los demás equipos (por lo que enseguida intuyeron que no era adecuado gritar ni señalar de forma llamativa). Les dije que cuando tuvisen decidido el escondite me llamasen para evitar escondites "que no valían" o repetidos. En algunos equipos me llamaba el miembro más "lider" y me decía dónde quería él esconderlo pero no habían llegado a ese acuerdo en el equipo por lo que tenía que mediar ayudándoles a exponer al resto sus propuestas y tomar una decisión mediante el voto o el diálogo.


Cuando ya teníamos los escondites cada equipo tenía que hacer un solo mapa. Les dije que debían organizarse y decidir, por ejemplo, si cada uno iba a dibujar una parte o si algunos dibujaban y otros iban diciendo los elementos que faltaban. Esta parte también fue muy interesante. En algunos equipos se iban rotando el plano y cada uno añadia alguna cosa.


En otro equipo decidieron que dibujarían por parejas pero en cuanto empezaron a pintar dos niños a la vez se dieron cuenta de que se chocaban todo el rato y era mejor turnarse.


Y otros equipos decidieron que 2 ó 3 niños se encargasen de dibujar y el resto supervisase el plano.


Fueron unos minutos de muchísima concentración y trabajo. Y participaron todos los miembros de los equipos, cosa que también me sorprendió. Pensaba que quizá sucedería que dos o tres niños del equipo acaparasen todo el trabajo y los demás acabasen desconectando.


Como véis, los planos quedaron bastante completos y sobre todo fueron legibles para los demás equipos. Y una vez más me demostraron que lo que para nosotros a veces está mal, para los niños es de una lógica aplastante. Un equipo decidió esconder su tesoro sobre mi silla. El mapa no tenía bien colocados algunos elementos (entre ellos el lugar del escondite) y tampoco era especialmente completo. En el borde dibujaron una mesa y una silla grande y me dijeron que eran mi mesa y mi silla. Algunos miembros del equipo añadieron algo así como "Sí, pero está mal porque no están al lado de la alfombra". Yo les pregunté entonces si creían que otros equipos sabrían encontrar el tesoro con ese dibujo. El resto del equipo tenía claro que con la referencia del tamaño no tendrían ninguna duda. Y así fué. El equipo que tuvo que buscar ese tesoro cuando pusimos el mapa en la alfombra para que lo vieran bien, no dudaron que debían ir a mi silla, el resto del plano parecía que les sobraba. Y claro, cuando les pregunté que por qué creían que era ahí me dijeron que porque eran una mesa y una silla grandes.


Una vez que tuvimos todos los planos, salieron fuera del aula todos los niños. Por equipos entraron a esconder su tesoro y cuando estuvieron todos los tesoros en su lugar, pasaron todos y se sentaron en la alfombra. Igual que en las dos sesiones anteriores, por grupos fuí entregándoles el mapa y antes de salir corriendo a buscar el tesoro les dejé unos minutos para observarlo tranquilamente e hicimos una pequeña puesta en común para que los niños del equipo que iba a buscar pensase dónde podía estar el tesoro.

Todos los equipos encontraron con rapidez su tesoro excepto uno, por tener el mapa más confuso, ya que el lugar en el que habían escondido el tesoro lo habían dibujado como si lo viesen de frente y esto confundió mucho al equipo que debía buscarlo. Jugando a "frío-caliente" al final dieron con su paquete de pegatinas.


El juego les ha encantado y como nos hemos quedado con ganas de más trabajo en equipo del de verdad, intentaré repetir esta última fase antes de que acabe el curso.

domingo, 8 de mayo de 2016

Gráficos de barras: ¿Qué cuentos nos han gustado más?

En la entrada ¿Qué cuento has leído? El registro del préstamo de aula (podéis leerla pinchando en el nombre o aquí) os contaba cómo registran mis alumnos de 4 y 5 años el cuento que han leído el fin de semana. En las hojas de registro, además de apuntar su nombre en el libro correspondiente, pegaban una pegatina verde, si les había gustado mucho; amarilla, si sólo les había gustado un poco; o roja, si no les había gustado nada. Hasta ahora, quedaba ahí la actividad. Este curso yo quería que, después de que todos los libros pasasen por todos los niños, diésemos un sentido grupal a ese registro que habíamos ido haciendo y entre todos viésemos qué cuentos nos habían gustado más y cuáles menos.


Se me ocurrió representar los datos en gráficos de barras, que es una forma de recoger información y visualizarla muy adecuada para Infantil y con la que mis alumnos ya están familiarizados. A mi me encanta representar así datos variados que recogemos en distintos momentos. Además, quería trabajar el conteo de cantidades mayores que 10 y sumas y restas sencillas hasta el 20. 

Preparé la ficha que véis. Para no imprimir a color, la hice y fotocopié sin los rectángulos y luego puse los colores de la parte inferior pegando gomets rectangulares. Podéis descargar pinchando aquí los dos modelos.
https://drive.google.com/folderview?id=0B2KNowNDUsorbDBpbmpka3loVHM&usp=sharing
Cada niño elegía de qué cuento quería ser el secretario y cogía una hoja para el gráfico y la hoja en la que se habían registrado los niños que habían ido leyendo ese cuento. Escribía su nombre y el título del cuento que había elegido. Después contaba cuántos niños habían pegado pegatina de cada color y coloreaba tantos cuadraditos como niños habían plasmado que el cuento les había gustado mucho, poco o nada. También debían escribir el número de niños correspondiente para cada color.

Algunos niños, al valorar los cuentos habían pegado varias pegatinas al lado de su nombre. Insistí en que el secretario sólo contase una pegatina por niño, ya que al final íbamos a ver qué cuentos habían gustado mucho, poco o nada a más niños y si a un niño se le contaban varias pegatinas íbamos a obtener datos distorsionados. Lo hicieron genial.

Para colorear las barras del gráfico, mis alumnos emplearon dos estrategias:
1. Contaban todas las pegatinas de un mismo color y después contaban los rectángulos de la barra que debían colorear, haciendo una pequeña marca en cada rectángulo. A continuación coloreaban ya todos seguidos los rectángulos que tenían marca.



2. Contaban todas las pegatinas del mismo color y buscaban el número en la barra de la izquierda. Marcaban una línea en dicho número y luego coloreaban hasta ahí todo seguido. Esta estrategia la usaban solo para la columna verde, la que estaba al lado de la recta numérica. Para la roja y amarillo, como solían tener que colorear entre 1 y 5 rectángulos, empleaban la estrategia 1.

Una vez que todos los secretarios habían recogido los datos de su cuento, durante varios días iban presentándolos al resto de la clase. Cada secretario nos leía el título del cuento sobre el que había trabajado y nos decía a cuantos niños les había gustado mucho, poco o nada. Después yo les preguntaba cuántos niños en total habían leído el cuento (si un niño faltaba el viernes el cuento que le tocaba no se lo llevaba) y cuántos faltaban por leerlo. 


Para saber cuántos niños en total habían leído el cuento tenían que sumar las tres cantidades representadas. Esto lo hacían de tres formas:
1. Contando todos los rectángulos coloreados.
2. Mirando a qué número llegaba la barra de los verdes y después contando desde ese número los rectángulos amarillos y rojos (por ejemplo, si había 15 verdes, 2 amarillos y 2 rojos; contaban: 16, 17, 18 y 19). Esta era la estrategia que más me interesaba que usasen, ya que es la más útil para contar cantidades grandes. Cuando el primer niño que empleó la estrategia 1 cometió errores de conteo, yo les expliqué que también podían contar de esta forma para confundirse menos. Luego algunos niños (algo menos de la mitad de la clase) la usaron y yo les reforcé mucho dicho procedimiento.
3. La tercera forma era igual que la 2 pero contando mentalmente, sin necesidad de poner el dedo en los rectángulos.

Despues de obtener el total de niños que habían votado les preguntaba "¿Cuántos faltan por votar?" y debían contar desde el número total que habían obtenido antes hasta el 20, que es la cantidad de niños de mi grupo. Esto lo solían hacer mentalmente o con los dedos (la mayoría de los alumnos).

Cada vez que un secretario presentaba su cuento pegabamos el gráfico en la zona de asamblea para que estuviesen los datos a la vista y los niños pudiesen contar los datos en otros momentos y comparar las gráficas. Tardamos varios días en que todos los secretarios presentasen sus cuentos pero una vez que tuvimos todos, buscamos entre todos los cuentos que más nos habían gustado y los que menos.
 

Además del componente de valoración y representación de las preferencias de grupo, resulto una actividad matemáticamente muy interesante. Yo como maestra disfruté muchísimo porque aprovechamos una propuesta cuya primera parte buscaba favorecer el aprendizaje de la lectura, para trabajar contenidos lógico-matemáticos que a veces es difícil abordar de forma funcional.  Los niños estuvieron muy concentrados tanto haciendo de secretarios como participando de los cálculos que implicaban las presentaciones de sus compañeros.